Partamos de la base de que eso no existe. En veinte años te aburrirás en algún momento, se trate de amor o de comer lo que más te gusta del mundo: las croquetas de tu madre. Un día le dices a tu madre que si por ti fuera comerías croquetas todos los días de tu vida. Dado que estuvo dieciocho horas de parto por ti, ha desarrollado el hábito de hacer tus deseos realidad y te dejará un tupper de croquetas todos los días durante veinte años. Dicha travesía gastronómica se desenvolverá de esta manera: los cinco primeros años, estupendamente. Los cinco siguientes, bien,LEER MÁS

  Dada la impresión tristona y la panorámica deshabitada que nos están ofreciendo los Juegos Olímpicos es hora, por fin, de mostraros mi versión renovada de esta cita deportiva. Es preciso que una fresca brisa desmantele muchas de las apolilladas disciplinas transformándolas así en versiones más afines a los tiempos actuales. Teniendo en cuenta el infinito número de especialidades que se practican en este festejo, me ceñiré exclusivamente a sus clásicos, con lo que sin más dilación, que comience mi programación olímpica. ATLETISMO Sin duda, el deporte rey de las Olimpiadas. Con el llameante pebetero en el horizonte, los atletas se lucen en la pistaLEER MÁS

  Yo suelo reaccionar mediante contrarios. Puede que sea mera provocación o simplemente se trata de esta arrebatadora personalidad mía. Lo cierto es que si intentan meterme algo por los ojos, más me alejo yo de catar una novedad. Esta costumbre la traslado a todos los campos que me sean posibles: una película, un viaje o un remedio para la tos. Si me insisten en exceso, mi parte díscola se pone en funcionamiento hasta el punto de tirria absoluta hacia aquello tan altamente recomendado. Pues todo eso me ocurre con el Mercadona y su pléyade de admiradores. El Mercadona no es un supermercado. Al parecer,LEER MÁS

  Me da la sensación de que los andaluces jamás se podrán sacar de encima lo de vagos, exagerados y fiesteros. Pero cada uno con su sambenito, que para eso están; para soportarlos eternamente. Dibujándolos como paisanos que se pasan la vida con su lolailo en la romería o en la feria, todavía hoy son legión quienes desconocen que se trata de una tierra fértil en poetas, pintores e intelectuales; desde Alberti hasta Lorca, desde Velázquez hasta Góngora. Definitivamente, su gentío me creaba curiosidad. Sabía que no todo es calor ni taconeo ni toros ni chistes, pero mejor si lo comprobaba yo misma mediante miLEER MÁS

  Siempre me ha gustado escuchar a esa masa jovial y risueña que marcha por las calles a ritmo de ejército norcoreano. Amontonados y ocupando toda la acera, caminan felices y con mucha prisa, porque sea cual sea su destino, será siempre un planazo. A veces me encuentro con un grupito de muchachos y muchachas sentados en un banco del parque, acomodados sobre él de todas las formas posibles menos la habitual. No puedo evitar hacerme la tonta y sentarme cerca de ellos disimuladamente. Podría hacerlo sin tanto cuidado, ya que no reparan en mí ni un segundo; a sus ojos poco me faltará paraLEER MÁS

No iré yo de monja de clausura afirmando que me desagrada tomarme un refrigerio en una terraza. La vida tiene sus placeres y este es uno. Ahora bien, el furor terracero se ha apoderado de nuestras almas, convirtiéndonos en animales primitivos que luchan en la jungla del postureo. Enseñas colmillos, arqueas el lomo o ya directamente te pasas al insulto o a montar un pollo como Dios manda. Cualquier signo de intimidación será lícito siempre que el adversario perciba tu agresividad. La única mesa que queda libre es tuya y estás dispuesta a todo. Desconozco con exactitud cuál ha sido el desencadenante de este augeLEER MÁS

La coronilla es la nueva cara. Esa parte de la cabeza humana de la que nace en distintas direcciones el pelo, formando un grácil remolino situado en la zona más alta de todo el melón, se está convirtiendo en el rasgo físico diferenciador de las personas. En otra época, por cortesía del bipedismo, reconocías a tu amigo Juan Antonio por su nariz chata, ojos pequeños y oscuros, labios finos y mentón pronunciado. En cambio, ahora, a Juan Antonio tendrás que recordarlo por su coronilla: nivel de frondosidad de cabello, tono exacto y trayectoria del remolino. Si se afeita con la maquinilla, se complica el asunto.LEER MÁS

  No sé por qué muchas veces nos avergonzamos de nuestra parte creativa. De hecho, algunas personas que han conseguido cierta gloria en Twitter, o los que suben sus recetas de empanadillas a Youtube, o los que enseñan sus acuarelas en tutoriales para principiantes o los que escriben un blog de poesía en verso libre, se mueven en el más profundo de los anonimatos. Ni en su casa lo saben. He reflexionado sobre esta clandestinidad artística y he llegado a la conclusión de que cualquier actividad creativa resulta muy personal. Es más, el arte es algo muy íntimo. El ingenio y la imaginación nacen yLEER MÁS

Hace nada me dijeron que tengo la suerte de ser propietaria de un buen escudo con el que protegerme de muchas cosas de la vida: el humor. Tras agradecer semejante halago, no sin sonrojarme terriblemente, dado la convicción con la que me lo confesaba, me di cuenta de que en realidad nunca he sido demasiado consciente de ello. Es decir, sí, sé que tengo sentido del humor, pero para mí es lo mismo que tener dos ojos: los tienes ahí pero no les prestas mucha atención. Vienen contigo de serie y nunca te has parado a agradecerle a la vida que te los haya puestoLEER MÁS