Eso es imposible. Así que si quiere seducir de forma elegante, DEJE USTED DE LEER ESTE TEXTO. Partiendo de esta simple premisa, poco podemos hacer; aunque cierto es que existe un público que admira lo espontáneo y la torpeza. ¡Pues claro que sí! Yo, por ejemplo, no sé obrar de otro modo, así que si quieres ligar en condiciones y como es debido, es absolutamente obligatorio parecer medio lerda. Es más, desconfío de todos aquellos que cortejan a la perfección, ya que ligar implica hacer el panoli en el 100% de los casos. De hecho, este rasgo se ha configurado como el pilar fundamental deLEER MÁS

¿No sabes cómo disimular cuando te enseñan un bebé muy feo? ¿Quieres esconder que te estás cagando de la vergüenza? ¿No eres capaz de ser una pedazo de borde? Tranqui troncos y troncas, que aquí llega Mala con sus amplios conocimientos sobre la vida, basados en años y años de experiencia pifiándola una y otra vez. Así que muy pronto para todos vosotros: ¡¡LOS TUTORIALES DE MALA!! Queda muy poco para el estreno. Qué nerviosssssss.LEER MÁS

Resulta que hay días que se me da por hacerme la supersociable y, aprovechando que en mi pueblo hay fiestas patronales dejo caer que, aquellos que quieran, se traigan a sus jóvenes vástagos para pasar la tarde en las atracciones de la feria. Este plan de ultradiversión total nace del propósito que me he marcado para dejar de ser un bicho, y convertirme así en una persona nivel-normal que propone actividades de inagotable desparrame para toda la familia. La idea está bárbara, así de primeras. Vamos, vamos… ¿quién no quiere pasarse el horario vespertino bajo un sol abrasador que ha decidido instalarse justo el díaLEER MÁS

No sería ninguna novedad confesar que he sufrido insomnio desde siempre y que pasarme horas y horas despierta es mi firma de la casa. Es algo tan mío que le tengo hasta cariño. Es más, no es una idea descabellada incluir esta información en mi tarjeta de visita; en la que bajo una elegante marca de agua, se estampase:   “Mala de los Nervios, Perennemente insomne, y a mucha honra”   ¡Pues claro que sí! Con honra y sin vergüenza ninguna. Y con buen humor ignoro esos comentarios que circulan por ahí sobre este problemilla tan estigmatizado. Sin duda alguna, mi favorito es aquel queLEER MÁS

Siendo época de disfrute veraniego, de excursiones y de pernoctar en lugares ajenos, alguna que otra vez te encuentras buscando en internet un cobijo resultón y barato. Para dicha tarea te ayudas de esos buscadores de alojamientos que conocemos ya casi todos y que son una maravilla de la comodidad. Ya sabéis, esas páginas en las que en donde pone “Destino”, tú tecleas “Ámsterdam”, de la misma manera que escribes los precios entre los que te quieres mover, y voilà , ahí te aparecen tres mil quinientas opciones de fotos cuquísimas de habitaciones con vistas a los canales, y dices “Ay, qué pocholada”, y loLEER MÁS

Recientemente, charlando con una persona dueña de una acaudalada sabiduría y de un sentido del humor de esos que sientes hasta envidia, tuve la suerte de escuchar una de las frases más acertadas de los últimos tiempos. Y lo mejor de todo es que ¡puede que te resuelva muchos problemas! Aclaradas en primer lugar las cuestiones lingüísticas, dado que la cita en cuestión contiene un verbo y, por la tanto, un predicado; lo correcto sería denorminarla oración o cláusula. Pero no voy a ser yo quien desluzca un texto con estas palabras tan poco literarias, así que utilizaremos el vocablo “frase” con el que nosLEER MÁS

Pero no el Goya de honor, que ese te lo dan cuando ya estás fiambre o a puntito de ello, cosa que es peor. Es más, ¡qué poca delicadeza la de los miembros de la Academia! Me los imagino en su reunión para tratar el asunto sobre quién será el afortunado en recibir el premio a toda una carrera. Pongamos que escondemos un micrófono en la sede central: “Me he enterado de que [ léase un nombre propio de estrella del celuloide español] sufre epilepsia catatónica tras varias décadas jugando al Tetris, y no creo que le quede mucho. ¿Le damos este año el Goya?”, “¡Ni hablar!LEER MÁS

Viviendo en la costa como vivo, me reconozco muy afortunada al tener cerca esa brisa marina, ese rumor de las olas, ese niño tocahuevos con su pelotita, esa ascazo de arenita mezclada con un litro  de crema y, sobre todo, ese yogur que te llevas sin su cucharilla porque siempre te queda sobre la encimera. En fin, como veis está todo listo para crear un collage de recuerdos maravillosos y encantadores. Tan encantadores como el niño tocahuevos de la pelota, que ahora también chilla a diez centímetros de distancia de tu oreja porque resulta que el muchachín se niega a tomarse el Danonino. “Prefiero unLEER MÁS

No sé cuál es la ley física que le afecta a mi madre cuando hablo con ella porque cosa que le digo, suceso que le cuento o anécdota que le relato, se le olvida con una facilidad sorprendente. Podría decirle que vaya al médico a verse eso del estribo, el yunque, el martillo y todas esas herramientas que salían en el libro de Naturales. Pero lo más probable es que ella me corrija recitando una a una las piececitas que conforman el oído externo e interno, así, de corrido; como quien canta la tabla del dos, ya que ella posee una memoria estratosférica y bienLEER MÁS