Mi costi y yo nos sentimos muy a menudo un poco raritos con respecto a la parejita que formamos. Nunca hemos tenido problemas de celos. Nunca. Jamás de los jamases. Yo lo he consultado con amigas y amigos durante mucho tiempo y todos comparten una misma conclusión: no sufrir celos es lo normal en parejas sanas pero siempre hay ciertos límites. El problema reside en que dichos límites que marcan las convenciones sociales nosotros dos ya los hemos sobrepasado mil veces sin ni siquiera habernos dado cuenta. Halaaa…¡que no, malpensaos! ¿Ya estáis imaginándonos en el campo temático de la cornamenta y del ñiki-ñiki? ¿ YaLEER MÁS

Visto que a una le apasiona leer, no sería justo no dedicarle un momento de mi existencia a un tipo de publicación que propaga el bien por todo lo ancho de la humanidad como si fuese una ONG: las revistas de cotilleo. Desde siempre me han gustado las revistas. Usted póngame algo para leer que yo lo consultaré pormenorizadamente, ya sea la Hobbyconsolas, ya la Automotor; siempre le saco algo de jugo. En caso de estar en la sala de espera del dentista, por ejemplo, me leo el último número de la revista del Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la Provincia de noLEER MÁS

Son tiempos inciertos para el humor y eso me entristece. ¿Qué está pasando ahí fuera? ¡Que alguien me lo explique pero ya! Resulta que ahora todo es una ofensa y, no; no voy a ir por el camino facilón de “pues toda la vida se ha llamado así y no ha pasado nada”. Desde luego que no acudiré a ello para defender mi discurso porque, según mi opinión, la tradición jamás es un eximente de nada. Es más, a mí las tradiciones me traen bastante por culo. Hala, ahí; comienzo arrasando. Continúo: Las tradiciones son unas costumbres que las empieza o las dicta un fulanoLEER MÁS

Mira que insisto en que no, que yo no soy de las que me enrollo; salvo que quiera contar una anécdota, salvo que esté nerviosa, salvo que quiera impresionar a alguien, salvo que vaya de graciosilla, salvo que me encuentre a alguien por la calle o salvo que me tenga que explicar ante un médico; caso, este último, en el que no solo narro las molestias que padezco, sino que en un magnífico acto de sabelotodismo, llego incluso a dar un posible diagnóstico. A lo que, lógicamente, suele responder el facultativo: “Disculpe, eso en todo caso me lo deja a mí”. Tiene usted razón, noLEER MÁS

Últimamente, he estado reflexionando un poquillo sobre cómo me relaciono con los demás. Esto os lo comento así, de estranjis, no vaya a ser que el Doctor C. se entere y luego, hala, otra bronca, porque me dice que trabajo mucho el INSIDE, pero que lo otro lo llevo regulinchi. Intuyo por pura eliminación que eso otro será mi OUTSIDE, y no sé que tiene de malo mi exterior, que no hay más que verme. ¡Yo más ya no puedo hacer! Cuatro capas de rímel por ojo, cinco horas diarias dedicadas a mi pelo, seis cambios de modelito antes de salir de casa… ¿pero qué masLEER MÁS

Qué agradable es recibir un buen cumplido de vez en cuando y qué bien nos viene esta guía de Malatutos para ser la estrella fulgurante de los comentarios positivos. De todos modos, es esencial dominar la cronología del piropo; por ello remarco que siempre es mejor que sea de cuando en vez, ya que si se produce todos los días y a todas horas, qué empalago y qué cosa rara. Como que algo huele a podrido en Dinamarca, ¿no? [Usted introduzca una cita de Shakespeare en su discurso y quedará como dios]. El truquillo reside en dar con el equilibrio perfecto, pues hay ocasiones enLEER MÁS

Que no es lo mismo que ir de graciosa, ojo. Aclarada esta cuestión de suma importancia, no negaré que he cambiado el título unas mil veces con el fin de no parecer una persona vanidosa, pero no ha habido manera de que el apaño quedara bien. A ver cómo se las arregla una para decir con modestia que se hace mucha gracia a sí misma. Imposible. Parecerás una creída hagas todas las combinaciones de palabras posibles, así que me he tirado a la piscina y lo he simplificado en cuatro: ME HAGO MUCHA GRACIA. Y así lo debería haber dejado en un principio ya queLEER MÁS

Al grano, que son tres horas de peli [Aviso: spoilers] Pues resulta que la película comienza con el bodorrio de la hija de Don Vito Corleone (el Brando), y alucinas con el fiestón allí montado. Aunque lo que más me llama la atención es que se parece bastante a las bodas de mi pueblo excepto que, no es por nada, señor Corleone, pero me faltaban las fuentes de langostinos. Perdón, de emulsión de langostinos, que es lo que se lleva ahora. Total, que un nivelazo de casamiento. Y no penséis que el Padrino contrató un trío musical con el organillo Casio. ¡No no no! SeLEER MÁS

¿Todavía sueltas lo de que El Padrino es tu peli favorita aunque no la has visto en tu fucking vida? Qué fortuna tienes de poder contar con Mala, ya que gracias a su exquisito criterio y a su amplio conocimiento intelectual, podréis descubrir verdaderas cucadas o, por el contrario, evitaréis tener que soportar un zurullo de los gordos. ¡Muy pronto en sus dispositivos electrónicos!  LEER MÁS