En mi pandilla de amigas, antes hacemos sincronizar nuestros cuerpos en una piscina a lo Gemma Mengual, que lo que es sincronizar horarios y agendas. Es más, puede que consigas que te dejen entrar en el Despacho Oval de Donald Trump con mucha más facilidad que la nuestra para quedar un día todas juntas: [Riiiiiiing, riiiiiing] -Despacho del señor Trump al habla. -Hola, soy Mala de los Nervios y querría acercarme hasta ahí para escupirle a la cara a ese señor de la cara rosa y pelo amarillo. ¿Cuándo podría ser? -Espere un momento, por favor, que tenemos la agenda a reventar. ¿Sería para unLEER MÁS

Y tanto que ocupada, ¡que ni para escribir tengo unos minutillos! Menos mal que soy una artista polifacética y, en cada campo al que me dedico, no solo ejecuto mi trabajo a la perfección, sino que hago que este brille y resplandezca como una estrella rutilante; de forma que poseo esa envidiable cualidad de sacar un as bajo la manga en aras de complacer a mi público. En este caso, hoy os traigo únicamente una imagen que intenta plasmar la cruda realidad de mi día a día. No es mi deseo adentrarme en más detalles, pero el estrés que he de soportar no se puedeLEER MÁS

Qué envidia cada vez que veo a las chicas Hitchcock conduciendo absolutamente divinas aquellos maravillosos descapotables. Iban como si nada, glamurosas a más no poder, con sus gafas de sol hechas a medida, con el pañuelo en su pelo de un rubio dorado, a juego con el Hollywood de verdad. Qué magnífico todo, salvo por el insignificante detalle de que iban a ser asesinadas, perseguidas, acosadas o interrogadas; salvo por eso, las envidio muy mucho porque en la carretera eran lo más. Por otra parte estoy yo. Sí. Yo. Posiblemente un Caza del ejército norteamericano se ponga en la autopista y causa menos pánico. TodoLEER MÁS

Por mucho que nos guste desmarcarnos de los demás creyéndonos seres únicos e irrepetibles, lo cierto es que una vive en un mundo enmarcado en una época y en lugar, con sus convenciones sociales, sus manías y sus modas. Y aunque me encantaría ir por la vida en plan Valle-Inclán, pasando absolutamente de lo establecido, sería una mentira como una catedral si dijese que siempre voy a mi aire vistiéndome la capa de Batman para ir a por el pan, simplemente porque me da la gana y porque me veo guapísima con ella. Pero no, es una pena pero no lo hago. De la mismaLEER MÁS

Por superar la adolescencia,  el ser humano se merece ganar el cielo o incluso un sueldo de por vida de los sobres de Nescafé. Ahí es nada. Todo agasajo inferior o de menor valía no será justo de ninguna manera, pues esta etapa de la vida es como irse a la cruzadas medievales. Tú, ir, pues ibas; ahora bien, salir de allí sin pasar por algún que otro problemilla ya era más complicadete. ::::::Suspiro:::::: La edad del pavo, la primera juventud…qué curiosa época, oigan. Básicamente se resume en que te gusta pertenecer a la tribu, que tus colegas son los únicos que te comprenden yLEER MÁS

Quién fuera a decir que yo, que me paso el día cagándome en todo, convirtiendo ese “Me cago en” en mi coletilla por antonomasia, tuviese problemas para cagar de verdad. Sin duda, la más grande contradicción del universo entero. Para mí, cagarse metafóricamente en todo lo que se menea, tenga o no vida, tenga o no voz propia, exista o no exista, es uno de mis pasatiempos favoritos; bien por su practicidad, bien por el alivio que me produce. En cuanto a lo primero, mantengo y subrayo que cagarse en todo en una de las expresiones más fáciles de construir. No hay más que colocarLEER MÁS

Amigas, amigos; Mi Costillo es un hombre con las ideas claras en cuanto a sus estilismos. Él sabe lo que le gusta, lo que le sienta bien, lo que le sienta regunlinchi y, sobre todo, maneja como nadie la gama de colores en la que va a moverse, esto es: gris perla, gris humo, gris antracita, gris carbón, gris marengo, gris piedra y gris zinc. Ojo, que es un hombre atrevido, y por ello se lanza también a la piscina con el azul marino, azul marino noche, azul marino pavo real, azul marino tormenta, azul marino índigo y el azul marino egeo. Por supuesto tampocoLEER MÁS

Por supuesto, como no podría ser de otra forma, voy a comenzar mi textito liándola parda para no variar. Y es que si una es así de chulita e imprudente, ¿para qué cambiar? Un clásico es un clásico y meterme en berenjenales es mi debilidad, con lo cual entonaré aquí y ahora que: LA GENTE SIN SENTIDO DEL HUMOR ES RARA. Hala, ya está. Ya lo he dicho y me he quedado como dios. Qué alivio, chica, que estaba que si sí que si no, que si lo digo que si no lo digo….un sinvivir, vamos; pues sabes perfectamente que siempre va a aparecer unoLEER MÁS