Recientemente, en la cola de la panadería, dos personas hablaban sobre la elaboración de la tortilla de patatas: “Es que es un trabajón. A nosotros, si nos apetece cenar tortilla la pedimos a [nombre de app de comidas a domicilio]”. Su interlocutor asentía con una naturalidad pasmosa, señal de que usaba un procedimiento parecido en cuanto a las tortillas. Yo me sentí desfasadísima tortillamente hablando. No obstante, prosigamos con su conversación: “Y como a mí me gustan jugositas, siempre las encargo en ese sitio; a no ser que llame a mi madre y le pido que me haga una, porque tiene una mano buenísimaLEER MÁS

Llamarla pocilga sería otorgarle más valor del que tiene, puesto que en ella se revuelcan los adorables cerditos. La tele es un auténtico vertedero adonde van a parar las ideas más infectas del ser humano. Sin imaginación y con muy mal gusto, los creadores de contenido, productores y directivos han creado un microcosmos del horror. Salvo La 2, esa cadena que contiene mucho más que documentales de gacelas en el Serengeti, todo lo demás es una basura incendiaria. Lo peor de todo es que la mayoría de estos grupos mediáticos alardean de innovadores formatos y de audiencias millonarias, aunque todos sabemos que ni una cosaLEER MÁS

  Como resultado del júbilo con el que mucha gente se dirige al Costillo y a mí en cuanto a parejita que somos, he llegado a la conclusión de que nos tienen por un dueto amoroso chispeante. Para empezar, siempre nos tratan como a una pareja de novios, cuando en realidad, hace ya unos cuantos años que firmamos unos documentos en una ceremonia de tres minutos ante un juez, de la que no recuerdo mucho, salvo que me leyeron un artículo de la Constitución que me obligaba a cuidar de mi suegra cuando la ocasión así lo requiriera. Obviamente, me comprometí en alta voz aLEER MÁS

Contemplo, atónita, a una ancianita japonesa de ciento dos años en pleno calentamiento antes de nadar sus cincuenta metros mariposa. Pese a ser la mejor noticia de todo el informativo, apago la tele y me levanto del sofá, no sin EMITIR UN EXTRAÑO RUIDO NACIDO DESDE LO MÁS PROFUNDO DEL ESTÓMAGO -como las sopranos-  liberado simultáneamente por boca y fosas nasales. Una resonancia de ecos primitivos, acompañada de un sutil carraspeo de garganta y de un resoplido estertoroso. Definitivamente, estoy más cerca de la muerte que la japonesa centenaria. Tiempo ha que no abandono la butaca ni me ato los cordones sin desprender cierto bufidoLEER MÁS

  Me asombra enormemente la capacidad de algunas personas para descalificar el trabajo de otros, sobre todo cuando no se anda demasiado versado en según qué temas. Es más, a mayor desconocimiento sobre equis asunto, mayor es el libreparloteo a la hora de desacreditar el esfuerzo ajeno. No tiraré de tópicos y no diré que la práctica de esta costumbre forma parte de la identidad cutre de este país, porque idiotas e ignorantes los hay en todos lados. No obstante, me centraré en los idiotas de aquí por dos motivos; uno, porque de los de fuera no dispongo información alguna, y dos, porque “agradecer esLEER MÁS

Últimamente no hago más que encontrarme con artículos y vídeos que me informan de los beneficios de levantarse muy temprano. Dado que para mí, lo único positivo de levantarse de cama es el alivio del dolor de ciática, en principio me negué a escuchar esos fundamentalismos que penalizan a todos aquellos que no son hiperactivos, megadeportistas y supercreativos las 24 horas del día. No obstante, la carne es débil, y no me pude resistir al gancho que me ofrecían estos señores madrugadores: una fotografía que mostraba los resultados de su estudio. A la izquierda, un hombre vestido con ropas extraídas de un contenedor que apenasLEER MÁS

No hay nada como crear un personaje basado en ti para ejercer un completo dominio sobre algo. Tuya será su imagen, de ti dependerá su identidad, su gracia, la virtud de gustar o el desafío de incordiar. Y siempre moldeándolo a tu antojo y conveniencia sin rendirle cuentas a nadie. Cierto es que poco tengo que reajustar en el traspaso de mí misma a Mala -siempre seré una dramas de la vida como ella- pero es hora de concretar datos y puntualizar informaciones. Para empezar, no luzco tan joven ni estoy tan buena como en las ilustraciones. Mis limitadas dotes para el dibujo me empujaronLEER MÁS

  Hace un tiempo leí que una de las claves para escribir un blog o cualquier contenido en el que predomina tu voz, consiste en no pensar en quién va a leerlo. Deberás olvidar que va a leerlo tu amiga, tu madre o tu suegra, ya que de lo contrario, el proceso creativo se complica; la fluidez y la creatividad desaparecen y tu pequeña narración se convierte en una tortura y en hago-deshago continuo. Así que no criticarás la naturopatía, porque no quieres molestar a una amiga que sí la practica; suprimirás el párrafo en contra de algunos funcionarios de ventanilla porque puede haber líoLEER MÁS