No hay nada más optimista en estos tiempos inciertos, que contemplar los escaparates de las tiendas de fotografía. Desde niños vestidos de marinerito, hasta una Mamá Noel no apta para menores de edad, allí todo el mundo irradia alegría. Reconozco públicamente mi pasión por estas muestras fotográficas, e incluso he configurado un recorrido oficial de vitrinas para mi deleite personal. Además, salvo en temporada alta de comuniones y bodas, en la que las exposiciones resultan un pelín monotemáticas, el resto del año puedo disfrutar de un variado contenido del que no me puedo quejar. Comencemos, sin tiempo que perder, el repaso de las diferentes estampasLEER MÁS

  Afortunadamente, mi cortejo amoroso aconteció en tiempos ancestrales en los que las relaciones amatorias se desarrollaban como una novela de corte clásico: introducción – nudo – desenlace. Cierto es que en dicho esquema podían alterarse el orden de factores, dependiendo tanto de las ansias amatorias de los enamorados, como de elementos externos. De esta manera, una combinación habitual era empezar directamente en la fase dos para pasar a la fase de presentación/introducción en última instancia. Todo era cuestión de gustos y de formas de proceder. Asimismo, el estancamiento en la fase uno podía provocar un salto directo y sin escalas hacia el desenlace. EnLEER MÁS

  No siempre lo tuyo es lo mío ni lo mío es lo de todos. Hay cosas que han de quedar para uno, como los episodios relacionados con ciertas funciones corporales. Sucesos, estos, que por mucho que quieras esconder, evitar o retrasar en su concepción, buena señal será que sigan su curso natural. Y dado su proceder, normalmente involuntario, sus efectos colaterales suelen extenderse a más personas, con las cuales suele mantenerse unos lazos de familiaridad. Cierto es que el roce no siempre hace el cariño, ni el cariño se merece siempre ser adornado con un olor a pedo. De esa manera conciben la vidaLEER MÁS

Me sabe mal por Charles Darwin, un señor que se merece todos mis respetos por haber dedicado su vida entera al estudio y al progreso de la ciencia. Pero ahora es mi turno, y es posible que El origen de las especies quede para siempre en la misma categoría que una novelucha romántica de kiosko. Al principio sufriré la mirada escéptica de los círculos más selectos de la biología. Surgirán voces disidentes que pondrán en entredicho mi tratado, a las que me enfrentaré con la mejor de las posturas: la indiferencia, pues solo unos privilegiados podrán llegar a entender la magnitud de lo que aquíLEER MÁS

  Que mi casa esté de camino a un gimnasio de esos para cachitas es una bendición. Cada noche observo desde mi ventana a su clientela yendo y viniendo, lo cual me proporciona una interesante muestra de datos con los que podré realizar un breve pero sustancioso estudio sobre esta singular tribu. Comencemos a desentramar este mundo, fértil en detalles de todo tipo: – Lo que antes era hacer ejercicio, ahora lo llaman “ENTRENAR”: Inculta de mí, hasta ahora pensaba que al gimnasio se iba a hacer deporte/gimnasia/mantenerse en forma en general. Oh, qué atrevida es la ignorancia y cuán errada estaba en mi usoLEER MÁS

Millones de veces. Esa es la cantidad aproximada de ocasiones en las que he sufrido el desencanto de escuchar que las mujeres entre nosotras somos unas lagartas, unas folloneras, unas liantas y demás cualidades de similar cordialidad que tan dañinamente nos acompañan desde las épocas de las cavernas. Por mi parte, estoy más que aburrida de llevarle la contraria a todo aquel y, sobre todo, a toda aquella anclada en esa absurda creencia de que nos devoramos las unas a las otras. Así que me negaré hasta el fin de mis días a alimentar esa teoría rancia y viejuna. Admito que, como seres sociales queLEER MÁS

La capacidad de autoentretenimiento de mi Costillo siempre ha hecho que nuestra vida social como parejita se limitase a amistades que provienen de mi parte, puesto que por la suya no había mucho donde elegir. Siempre ha sido feliz así. Acompañado está divino, a solas; simplemente en la gloria. Aunque recientemente su encanto natural ha surtido el consecuente efecto, siendo invitado a una estupenda comida veraniega apta para acompañantes. Esto es, yo. Con la fecha en cuestión marcada casi a fuego en el calendario de la cocina, cortesía de la agraria Viuda de González e Hijos, fuimos declinando otros eventos debido a la envergadura deLEER MÁS

Turquía, ese país descendiente del Imperio Bizantino y Otomano, de copioso patrimonio histórico, étnico, cultural y geográfico, ahora resulta que es conocido principalmente por ser la tierra en la que entras calvo pero sales peinando melenaza. Casi que prefería que la gente conociese a Turquía por el motivo de antes: porque de allí eran el Galatasaray y el Fenerbahce. Una razón como otra cualquiera. Sin embargo, el modo en el que se está tratando este asunto del injerto capilar, está comenzando a irritarme levemente. Y lo que en otra persona sería levemente, en mí se convierte en mucho tirando a me molesta bastante. Resumiendo, haceLEER MÁS