Quedar con mis amigas y sus hijos: el único grano en el culo soy yo

Quedar con mis amigas y sus hijos: el único grano en el culo soy yo

Mala Fiestas de niñosResulta que hay días que se me da por hacerme la supersociable y, aprovechando que en mi pueblo hay fiestas patronales dejo caer que, aquellos que quieran, se traigan a sus jóvenes vástagos para pasar la tarde en las atracciones de la feria.

Este plan de ultradiversión total nace del propósito que me he marcado para dejar de ser un bicho, y convertirme así en una persona nivel-normal que propone actividades de inagotable desparrame para toda la familia.

La idea está bárbara, así de primeras. Vamos, vamos… ¿quién no quiere pasarse el horario vespertino bajo un sol abrasador que ha decidido instalarse justo el día de mi súper plan?

El que decline esta atractiva oferta nacida para el desenfreno y la jarana, debería replantearse su tipo de ocio; pues no se me ocurre nada mejor para el disfrute de una tarde de finales de agosto. Aunque sí, sí, lo escucho, gentil y gallardo caballero; usted sugiere otras opciones como estar en una tumbona con un mojito en la mano mientras le practican un masaje de pies, o dándose un chapuzón en una hermosa y recogida playa. Sin embargo, aun reconociendo que sus propuestas no me desagradan lo más mínimo, prefiero, en esta ocasión, dejarme llevar por mi instinto primario, a la par que casi inexistente, de ser una buena anfitriona y una aceptable ideóloga de los pequeños placeres de la vida.

Con lo cual, ahí me planté yo en medio del pueblo recibiendo a mis amigas con sus chipirones cual comité de bienvenida al “País de la Felicidad y de los Coches de choque”. Lástima que yo desconocía el convenio de los feriantes y sus horarios, porque prácticamente abrieron sus puertas a la misma hora en la que los críos tendrían que estar en su baño nocturno con el jabón líquido de Mustela (como veis, estoy atenta a las mamás y papás cuando hablan de sus cosas. ¿Qué os pensabais?).

Consecuentemente, había que hacer tiempo hasta que los señores del convenio acabaran de tomar su siesta, y decidiesen levantar las lonas para mostrar a los padres el verdadero temor para sus bolsillos y a los niños, la auténtica maravilla vital.

Optamos entonces por ir al parque infantil. Ese sitio que puede ser un grano en el culo para aquel que no tiene hijos, a no ser que el verdadero grano en el culo seas tú misma para los padres. Es más, los chipironcitos se lo pasan muy bien con los columpios y los toboganes, con lo cual, no hay problema.

No hay inconveniente siempre que no te encuentres con una compañía como la mía, más sofocante que los treinta y dos grados del termómetro. Y de ninguna manera exagero, porque unida a mi inseguridad ya de serie, se le sumaba la responsabilidad creada única y exclusivamente por mí, a partir de la cual todo el mundo ha de ser inmensamente feliz cada vez que yo propongo algo. Así que la estampa habitual se suele regir bajo este mismo patrón, que suelo comenzar yo:

-Puff, qué calor. La niña estará pasando mucho calor, ¿no?, ¿no? (Tono de loca) No ha sido buena idea traeros aquí. (Comienza el grano a formarse en el culo)

-Bueno, Mala. Es que hace calor en todas partes, mujer.

-La culpa es mía, porque debería haberos llevado a otra parte, pero es que resulta que los de la feria están cerrados todavía. (El grano va a más)

-No importa, Mala, ¡mira qué bien se los están pasando los niños!

-Ay no, qué va, si ya he visto que su padre ha mirado el reloj tres veces en dieciséis minutos, porque igual queréis iros. ¿Queréis iros? Oye, que no pasa nada, ¿eh?, que podéis iros sin problema. (Grano problemático que necesita antibiótico)

-Te estoy diciendo que estamos muy bien.

-Pero es que mira, que quise montar a la niña en el columpio y se me puso a llorar. Yo creo que se aburre la pobre. (Granazo en el culo hecho y derecho para todos aquellos a mi alrededor)

-Pero eso es porque está empezando a caminar y no quiere sentarse. No te agobies. Tú tranqui.

-No sé…no sé…voy a acercarme a ver si han abierto los de la feria. (Grano en el culo modo aguijón de avispa)

Y así se va pasando la tarde en la que yo no soy yo, sino un pedrusco en el zapato de esos que te quitas el calcetín tres veces, pero en cuanto te pones a andar, sigue ahí, misteriosamente; y no te deshaces de él ni suplicando.

De manera que sabiendo que me he portado fatal en el parque, quiero redimirme de mi comportamiento ahora que las atracciones ya están abiertas. Es mi momento para lucirme. Pena que se dan una vueltecita en unos cochecitos de esos para chipirones pequeñitos, y en cuanto se acaba el jolgorio, comienza el berrinche, porque por si ellos fuera estarían horas y horas girando 360º una y otra vez.

Así que…¡tacháááán! Llega mi momento máximo de esplendor. Supermala llega con su supercapa y sus superpoderes abriendo su superbilletera:

“Hola, muy buenas tardes. Deme para cuatro viajes más, por lo menos”, le digo a la taquillera, mientras pienso que esta vez los niños se van a cagar de la emoción. Aunque se me olvida siempre que los críos son un poco bipolares, y lo que hace un minuto les entusiasmaba, resulta que ahora lo detestan.

Le entrego una ficha a uno de ellos, pero sin esperármelo, me pone cara rara y me dice “Es que ahora quiero ir a los hinchables”. “Mira, niña, coge la ficha de los cojones”-pienso-. “Es que ahora quiero ir a los hinchables”.

“¿¿¿Ah sí??? Pues vete a los hinchables, y cuando desarrolles una conducta sosegada y mesurada como la mía, vuelves a hablar conmigo. Y otra cosa: ‘Prrrrrrr ‘ :::::::Le hago una pedorreta con el sobaco:::::::

¡Solo le estaba pidiendo un poco de madurez, por favor!

6 comentarios

  1. Ayyyyyy!!! Que risa, Mala!!!
    Leyéndote tengo una mezcla de sentimientos. Por una parte me estreso muchísimo con todo lo que cuentas. Una tras otra y sin un minuto para respirar. Pero por otra parte, me río tanto que tengo que seguir leyendo y leyendo, aunque se me salga el corazón por la boca. Jajajajajaja

    Sigue así, querida Mala! 😘

    1. Author

      Así es mi vida, Julia! Estresante por la más mínima chorrada, pero luego lo compenso enormemente, ya que me proporciona anécdotas divertidísimas. Por eso me hace tan feliz hacer reír con mis dramones.
      Abrazo! 🙂

  2. Un fiel retrato de la realidad, muy comedido y nada exagerado tu papel de anfitriona…. Jajaja Es un placer leerte siempre pero ya lo dice el refrán “el que se acuesta con niños…. Se la lían seguro!”

    1. Author

      jajajajajaj

      Como siempre, soy una fidelísima narradora de todo aquella que me rodea, incluso aun a riesgo de perder mi núcleo social más preciado.

      juas juassss

  3. 😂😂😂😂 Estoy agotada sólo con leerlo.

    1. Author

      Pues súmale 32 grados de temperatura y 120 decibelios de música electrolatina que salía de los cachivaches declaración verbena!😂😂😂😂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *