Intentas ser la Schiffer, pero no te sale

Intentas ser la Schiffer, pero no te sale

Venus de Mala de los NerviosCuando sonó el despertador esta mañana hice lo de siempre: encender la lamparita, dejarme estar a gustito cinco minutitos más, levantarme, dirigirme hacia el baño directamente, y; justo allí, se obró un pequeño gran milagro.

Me coloqué ante el espejo y…oh…¡¡¡dioses del Olimpo!!! ¡Pues puede que no sea tan fea!

De hecho, ¡anda!, mira con qué pelito más mono me he levant[piip piip piiip], y tengo buen colorcit[piip pip piiip], e incluso diría que tengo unos ojaz[piiiiiip piiiiiiip piiiiip]. Ay, qué pesaditos con el ruidito ese[piip piip] ya podrían apag[piip piiip piiiip], que me están taladrand[piip piiiiiip piiiiiiip] el cereb[piip piiiip piiiip piiiip piiiiiip piiiip]

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip

Y justo entonces apagué, ESTA VEZ SÍ, el despertador.

¡¡¡Estaba soñando que era guapa!!! ¿Acaso existe sobre la faz de la tierra sensación más placentera? Vale, sí, ayudar a los demás, ser noble, inteligente y bla bla bla…..¿Pero a quién le interesa eso, por dios? ¡Lo que te hace verdadera ilusión es ser la más bella del reino! Y cuando hablamos de bellas, hablamos de bellos, ¿eh? Que esto es un sentimiento universal, une más que la preocupación por el efecto invernadero. Desde Siberia hasta la Patagonia, todo el mundo quiere ser guapo.

Ah…perdona, ¿que estás diciendo quéee? Sí, vamos, no te lo crees ni tú. ¿Que lo único que deseas es ser una hermosa criatura por dentro? Jajajajajajaja. Venga, va, déjate de bromitas que esto es muy serio, que estamos en el blog de Mala de los Nervios y aquí solo se dice la verdad con la mano sobre la Biblia, como en los juicios de las pelis.

A ver, que está muy bien eso de ser una maravillosa persona y que digan de ti: “¿Mala? Mala es muy buena tía…”

————Y AQUÍ HACEMOS UN STOP———–

Porque cuando alguien describe a otra persona con la oración “Fulanito es muy buen tío…” mal asunto. ¡Pero que muy malo! Eso quiere decir que primero sueltas lo menos chungo para que no te consideren un ser perverso, pero sabes que vas a construir una oración coordinada adversativa como un templo. Vas a meter un “PERO” más grande que el Taj Mahal, y lo que viene luego no va a ser nada bueno.

De manera que la oración quedaría así: “Fulanito es un buen tío peeeerooo es un pelma/es un borde/es como la virgen del puño/es un poco cortito/ es un poco falso…y así podríamos estar hasta la eternidad.

Con lo cual, yo no quiero en absoluto que me describan como un ser cuya bondad no tiene límites. Yo soy mucho más simple. Yo solo quiero que me llamen guapa. Mirad qué fácil os lo pongo.

Es más, me quedo en plan interruptus cuando después de conocer a gente nueva y compartir juntos unas horitas, me entero por unos terceros que los otros opinan de mí que “soy muy maja”. Pufff…qué bajón, ¿no? Mira, yo no sé vosotros, pero yo lo de ser maja se lo dejo a Goya, que hay que ver qué mano tenía el señor para pintar a gente maja; que si desnuda, que si vestida; pero oye, lo que se dice majas, la verdad es que aquellas muchachas lo eran a más no poder. ¡Una ricura de señoritas! Pero ¿a que nadie dice que estaban tope buenas? Ni dios, vamos. ¡¡¡Pues a eso me refiero!!!

Jo…pero además es que lo mío sería muy fácil, porque no pido ser guapísima; eso es muy complicado y no estoy yo ahora para rezarle a San Judas Tadeo, patrón de las causas perdidas; que me da una pereza que te mueres. Podría… no sé…ir a lo del CERN y ver lo de la aceleración de partículas, y pedirles que en vez de que las aceleren, le den al botón del rewind, o como se decía en mi casa el “botón de darle pa’trás”. De este modo, podría retroceder en el tiempo y volver a nacer reconvertida en Claudia Schiffer, pero la idea sigue sin convencerme porque se necesita un pastizal y una logística que yo, pues oye, en este momento como que me pillas mal de pasta y de tiempo.

¿Así que no sería más fácil, rápido (¡y barato!) aceptarte con lo que tienes? No, porque has de ser una sirena cuya belleza ciegue a los surcadores de los siete mares. A ti no te llega con tener una cara común; no. Tú tienes que ser la Venus de Botticelli, que te pongan en un museo como a ella, y que los japoneses se peleen por sacarte fotos.

Así que lo de quererse tal cual, de momento lo tengo un poco apartado, porque a una le encanta regocijarse en el malrollismo. De lo contrario, ¿qué haría yo en mi vida? ¿¿ser feliz?? Buah, paso; qué rollazo, yo no tengo tiempo para eso.

Esforzarme en buscarme defectos nuevos me quita muchas horas, o sea que lo de la felicidad en mi caso es solo…¡¡ un problema de agenda!!

Pues ya me quedo más tranquila.

2 comentarios

  1. jajajaja… Es verdad todo eso. Pero como yo soy un poco mayor (jajajajaja..) ya me acepto a mi misma, no quiero ser Claudia (Valeeee Scarlett siiii).

    Ah y otra cosa que me lleva por la calle de la amargura (jajajaja…) el tinte, chica que en 15 días ya tengo las raíces blancas (parecen unas pistas de esquí).

    Esto de la belleza, es agotador, jajajajaja…

    1. Author

      Y tan agotador!
      Por eso Mala de los Nervios se va a pasar a lo de cultivar su belleza interna, ya que la exterior no la encuentra ni aunque quisiera.
      Y queda como más lucido, dices: “Hola, poseo una rica existencia en mi interior”, y oye, pues te da cierto empaque.
      🙂

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