Mi movimiento Jass Jassss

Mi movimiento Jass Jassss

 

Hablemos de la importancia de verse guapo o guapa.

¿Es fundamental en la vida? ¿Es una bobada superficial? ¿Es de frívolos concederle al tema más tiempo del necesario? ¿Existe gente a la que realmente se la trae al pairo o es una pose para hacerse el espiritual?

Preguntas subjetivas, respuestas subjetivas; nada nuevo bajo el sol. No existe en toda la galaxia algo menos imparcial que este tema, ya que depende de mil factores y del contexto personal de cada uno. Ahora bien, estaremos todos de acuerdo en que es fundamental para el buen funcionamiento de tu autoestima, ignorando a estas alturas esos comentarios obvios y retrógados que nos recuerdan que la belleza está en el interior y que lo importante es tener salud.

Ok. Gracias por recordármelo. Se me había olvidado que en la vida es más importante curarme de un cáncer que hacerme unas mechas en tono miel. Menos mal que usted me lo recuerda, altruista y bondadosa alma, porque si por mí fuera rezaría a todos los dioses para que me premiaran con un tipazo, en vez de pedir trabajo y salud para mi familia.

Qué alivio que haya gente por ahí que nos avisa de los valores importantes del mundo, ¡y yo pensando que la humanidad se venía abajo!

En primer lugar, hay ciertos principios que caen por su propio peso, suelen ser universales y, a no ser que seas un psicópata, sabes discernir lo realmente importante de lo que no. Y segundo, que vivas descontenta con tu imagen no quiere decir que no sufras por los pesares de la vida. ¡Qué tendrá que ver una cosa con la otra! Gente pazguata y simplona por doquier, amigas y amigos.

De manera que a mí me parece fundamental encontrar esa armonía entre tú y el espejo. Si la correcta autoestima es un todo, esto es, encontrarte a gusto con tu forma de ser, de bailar, de hacer el amor o de cocinar, ¿por qué no va a ser importante encontrarte agraciada?

Yo llevo 42 años sin encontrar aquello que mis expectativas me dictan. Exigencias absurdas de todo tipo que yo, sin embargo, encuentro muy lógicas cuando estoy metida en el ajo. Ilustremos con ejemplos reales:

Si estudias francés, te considerarás una inútil porque no conversas como una nativa de Toulouse después de dos meses de curso; y si aprendes a tocar el piano, lo dejarás porque no eres Chopin después del primer año; así que vistos estos patrones esperarás también que tu físico sea de un inmaculado primor. Quieres que tu rostro sea el de un ángel, y no lo es, que tu cuerpo acompañe en perfecta combinación a dicho rostro, y tampoco. Con lo cual, te entra un cabreo faraónico con tu cara, con tu cuerpo, con tu pelo y hasta con tu arteria carótida.

En fin, Las exigencias con una misma: la tortura de mi vida.

Bien es cierto que yo sé muy bien qué pasa aquí: que me he dejado estar. Sí, soy una vaga de la autoestima. En vez de trabajarla, siempre cuelgo el cartel de “Voy a por un café. Vuelvo en ocho minutos”, pero en vez de ocho minutos me paso toda la vida con el cafelito, mientras mi pobre amor propio sigue en el mostrador esperando a ser atendido amablemente.

A los 20, pensaba que era normal no gustarse, pero tenía la esperanza de que la madurez me concediera un poquito de paz y de contento con mi apariencia. Pero resulta que con 42, lo único que puedo donar son 22 años más de decepción y de cansancio acumulado.

Y admito que para entender que somos seres imperfectos no es necesario poseer la sabiduría de una persona de 100 años ni ser un coaching emocional; simplemente debes practicar eso de convivir con lo que tú consideras “defectos” para concluir que tampoco se está tan mal. Es más, ni hace falta concluir nada. Vive sin pensar demasiado en ello y ya está.

¿Y cuál es la prueba definitiva de que una está a gusto con lo que tiene? Sin duda, MI MOVIMIENTO JASS JASSS es el barómetro determinante. Según el Real Diccionario de Mala de los Nervios,

Movimiento Jass Jasss: Dícese de la sensual oscilación resultante del giro de cuello y cabeza de un lado a otro, meneando tu melena al sonido de un jass jasss, con el que mandas a tomar por culo a todo dios, desde el que te ha llamado fea hasta el que lo está flipando con tus aires de diva.

Aclarada esta expresión, solo corresponde añadir que os la cedo gratuita y desinteresadamente, a cambio de que la llevéis a la práctica cuantas veces os sea posible. No importa tener el pelo corto o la cabeza más grande que una sandía. El Movimiento Jass Jasss es una cuestión de actitud; con ella transmites tu propio afecto y eso se merece una media de praxis de unas seis o siete veces al día. Una cantidad superior a esta sería denominada VANIDAD, la cual, ejercida adecuadamente, también puede ser aconsejable en ciertos casos.

Mi patentado Movimiento Jass Jass también es el entrenamiento perfecto para las que estamos en la senda del querer. Del quererse a una misma, se entiende. Con un poco me llega. Si es bastante, mejor, y si escuchas un Jass Jasss en toda regla, eso ya es algo superior.

 

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