Yo es que soy rarísima. Resulta que me muero de la vergüenza si tengo que hablar con el presidente de la comunidad de vecinos, pero luego me marco sin problemas el pasito de Michael Jackson en el vídeo de Beat it. Ojo, todavía me queda mucho para ser la loca del pueblo, ya que mis coreografías callejeras solo las hago si voy acompañada, que queda como mucho más normal, dónde va a parar. Es más, si tú te arrancas a hacerte un Beyoncé en la zona de las terrazas, así visto, la verdad es que parece un poco fuera de lugar; ahora bien, si leLEER MÁS

Resulta que hay días que se me da por hacerme la supersociable y, aprovechando que en mi pueblo hay fiestas patronales dejo caer que, aquellos que quieran, se traigan a sus jóvenes vástagos para pasar la tarde en las atracciones de la feria. Este plan de ultradiversión total nace del propósito que me he marcado para dejar de ser un bicho, y convertirme así en una persona nivel-normal que propone actividades de inagotable desparrame para toda la familia. La idea está bárbara, así de primeras. Vamos, vamos… ¿quién no quiere pasarse el horario vespertino bajo un sol abrasador que ha decidido instalarse justo el díaLEER MÁS

Recientemente, charlando con una persona dueña de una acaudalada sabiduría y de un sentido del humor de esos que sientes hasta envidia, tuve la suerte de escuchar una de las frases más acertadas de los últimos tiempos. Y lo mejor de todo es que ¡puede que te resuelva muchos problemas! Aclaradas en primer lugar las cuestiones lingüísticas, dado que la cita en cuestión contiene un verbo y, por la tanto, un predicado; lo correcto sería denorminarla oración o cláusula. Pero no voy a ser yo quien desluzca un texto con estas palabras tan poco literarias, así que utilizaremos el vocablo “frase” con el que nosLEER MÁS

Pero no el Goya de honor, que ese te lo dan cuando ya estás fiambre o a puntito de ello, cosa que es peor. Es más, ¡qué poca delicadeza la de los miembros de la Academia! Me los imagino en su reunión para tratar el asunto sobre quién será el afortunado en recibir el premio a toda una carrera. Pongamos que escondemos un micrófono en la sede central: “Me he enterado de que [ léase un nombre propio de estrella del celuloide español] sufre epilepsia catatónica tras varias décadas jugando al Tetris, y no creo que le quede mucho. ¿Le damos este año el Goya?”, “¡Ni hablar!LEER MÁS

Pobre Milan Kundera. Habrán hecho unas quinientas mil versiones del título de su célebre novela. Lo habrán reinterpretado incluso los redactores de la revista Hobbyconsolas, referencia de lectura de toda una generación. Desde luego, yo no voy a ser menos, así que con camuflada vanidad, aquí os traigo mi visión personal de este encabezamiento literario ya mítico. Comencemos pues. El ser. ¡Qué sustantivo tan abstracto y metafísico! Anda que no he estudiado yo aquellos apuntes de filosofía que venían diciendo algo así como “EL SER ES Y EL NO-SER NO ES”. Y tan panchos se quedaban aquellos tíos que iban en túnicas diciendo estas chorradas.LEER MÁS

Puesto que a cazurra y zopenca no me gana nadie, puede que os extrañe saber que siempre he sido muy fan del mundo académico. Y es que donde se pongan unos apuntes o esquemitas, ahí que voy yo como si no hubiera un mañana. De hecho, comencé mis días estudiantiles con solo dos años porque resulta que unos vecinos más mayores que yo empezaban el cole y no veáis la rabieta que pillé, que no había forma de calmarme. Claro, no era para menos. ¡Pedazo de envidia! ¿A quién no le apetece pasarse al lado oscuro de los deberes, exámenes, noches en vela y matemáticasLEER MÁS

No es nada nuevo si digo que la sinceridad está sobrevalorada. Tan sobrevalorada como los percebes, crustáceo al que tengo entre ceja y ceja. Me caen fatal los bichejos estos, qué le voy a hacer. Así que ya que estamos, es menester tratar el tema de este marisco una vez por todas. Para empezar, habiendo cigalas, centollos de la ría, vieiras y bogavantes; ¿resulta que nos ponemos todos locos por unos cosas con pinta de uñas de ornitorrinco? . Y venga percebes por aquí, percebes por allá y NO SÉ QUÉ NARICES HAGO YO HABLANDO DE PERCEBES. Anonadada me hallo. Lo mismo hoy no meLEER MÁS

Ya sabéis que a veces me luzco eligiendo a mis amigos. Ya solo conociendo a Ansi, adivinaréis que no los someto a un cásting demasiado selecto. Pero vaya, que la chiquilla tiene siempre tanta energía y tantas ganas de vivirlo todo tan intensamente, que me da cosilla dejarla de lado. Ahora bien, a Nito (odia que lo llamemos Insomnito, dice que está muy mayor para eso) es que no lo aguanto y ya os lo he dicho miles de veces. Es verlo y me pongoooooo…brrrrrrr…me entran escalofríos. ¡Mira!, ¡mira como se me erizan los pelillos del brazo! No es para menos porque es abusón, un chulito,LEER MÁS

[“ Disculpe, ¿podría traerme otro cafecito con leche, por favor?”] Me tenéis que perdonar pero estoy aquí en una terracita pidiendo un nuevo suministro al camarero, al mismo tiempo que muevo mi silla sin parar, buscando ese rayo de sol ideal que incide en la vértebra adecuada de tu espalda. A ver, a ver…yo creo que veinte centímetros más hacia a la derecha…voilà. Lo tenemos: la postura perfecta. [“Sí, descafeinado, gracias”] Ah, nada, que ha venido otra vez el chico a preguntarme si lo quería descafeinado. Quizás le suene  mi cara, porque una es de las que hace caiditas de pestañas por doquier. Y aunque dentroLEER MÁS

Las mujeres somos una pasada, así de clarito comienza esto. Confieso que llevo varias días dándole a la cabeza (ya sabéis que es mi actividad favorita en la vida) sobre cómo enfocar un escrito dedicado a nosotras sin caer en tópicos que no se hayan dicho ya estos días. Tarea difícil, ¿verdad? Desde luego, lo que sí no me apetece es ponerme en plan politóloga o líder de masas, porque aunque tenga claro lo que pienso, en realidad lo que me gustaría es hablar de nosotras desde lo pequeño. Y ESE PEQUEÑO NOS HACE MUY GRANDES. ¿Y qué significa hablar de “lo pequeño”? Pues paraLEER MÁS