No sé cuál es la ley física que le afecta a mi madre cuando hablo con ella porque cosa que le digo, suceso que le cuento o anécdota que le relato, se le olvida con una facilidad sorprendente. Podría decirle que vaya al médico a verse eso del estribo, el yunque, el martillo y todas esas herramientas que salían en el libro de Naturales. Pero lo más probable es que ella me corrija recitando una a una las piececitas que conforman el oído externo e interno, así, de corrido; como quien canta la tabla del dos, ya que ella posee una memoria estratosférica y bienLEER MÁS

El macho español. Qué preciosidad de concepto, qué criterio identificador tan moderno y ajustado a nuestros tiempos, ¿verdad? ¡Diga usted que sí, gentil y gallardo caballero! Si es que ese codo apoyado en barra, esa mano sujetacubatas y esa mirada escrutinadora y analizadora de todo ser vivo que posea el cromosoma “xx”, modela una estampa de fantástica e incomparable belleza. Deberemos añadir, ciertamente, unos modales, gestos y entonaciones laríngeas propias de un hidalgo galán. De este modo, tendríamos el prototipo perfecto de machote que (SEGÚN ÉL, repito: SEGÚN ÉL), las vuelve locas. He de aclarar de antemano que no me interesa examinar ese espectro clásico deLEER MÁS

Qué rabia me da no poder empezar a lo grande, despotricando de ese algo que me molesta y poniéndolo fino fino; lo que se dice de verano. ¿Por qué? Porque resulta que lo que podría causarme ciertas perturbaciones son unos seres monísimos que te mueres, lindísimos y megasimpáticos; que me abrazan, me dan besitos y me ofrecen Gusanitos de forma desinteresada. ¿Existe un gesto de fraternidad amorosa más grande que  ese? Bueno, más bien me regalan un único Gusanito mientras ellos se quedan con el puño lleno. Empiezan pronto a conocer el valor del Capitalismo. Repartir por doquier no es lo suyo. Así que yo observo esaLEER MÁS

Sí, queridas y queridos; ya ha llegado el momento en que una es clavadita a su santa madre. Hasta entonces barajabas ciertas similitudes, algunos patrones que se repetían y que te tenían algo mosca. Pero hete aquí que recientemente he encontrado entre mis papeles una receta de cocina escrita a mano (de lentejas vegetales, para los más curiosos), que me dio la respuesta a todo. No tenía nada especial: era una hojita de un cuaderno en espiral, con letra de boli azul estándar; probablemente un Bic azul escribe fino Bic Cristal escribe normal, enmarcada dentro de las cuadrículas de toda la vida (en la queLEER MÁS

Y para mi dermatóloga, para ser exactos, que vigila todos los lunarcillos de mi cuerpo serrano con una lupa, incluso los espacios que hay entre los deditos de los pies. Con lo cual, no solo tienes que estar pendiente de haberte depilado bien, sino también de no llevar pelotillas de lana en los pies, porque ya sabéis que aquí, mi menda, es un friolera y va con los pinreles repletos de pelotillas de pelusas de mis míticos calcetines con 80% lana merina. Me gustaría encontrarlos al 100%, pero en un mundo de poliésters, ya poco puedo hacer. Y lo peor de todo es que teLEER MÁS

Las mujeres somos una pasada, así de clarito comienza esto. Confieso que llevo varias días dándole a la cabeza (ya sabéis que es mi actividad favorita en la vida) sobre cómo enfocar un escrito dedicado a nosotras sin caer en tópicos que no se hayan dicho ya estos días. Tarea difícil, ¿verdad? Desde luego, lo que sí no me apetece es ponerme en plan politóloga o líder de masas, porque aunque tenga claro lo que pienso, en realidad lo que me gustaría es hablar de nosotras desde lo pequeño. Y ESE PEQUEÑO NOS HACE MUY GRANDES. ¿Y qué significa hablar de “lo pequeño”? Pues paraLEER MÁS