Aun a riesgo de parecer una postureta, os juro que no me sé ninguna canción de este tipo. Y también desconozco quién canta qué o qué dice quién. “¡Venga ya, Mala!”, -me recriminan-. “¡Pero si suenan en el autobús, en el súper y en las patronales de tu pueblo ! ¡Es imposible que no te sepas la letra de ninguna canción!”. Y tanto que es factible, teniendo en cuenta que cuando algo no me interesa desconecto ipso facto, y a partir de ahí voy a piñón fijo en mis viajes astrales. Ya pueden cantar los niños de San Ildefonso mi Gordo de Navidad que yoLEER MÁS

Amigas y amigos, después de un largo paréntesis hoy damos paso de nuevo a una de esas clases magistrales en las que despliego mi dominio en el terreno de la instrucción. Como ya sabréis, la finalidad de estos Malatutos no es otra que transmitir a mi, ya de por sí, cultivada masa lectora una serie de recomendaciones sobre numerosos y diversos temas para facilitarle su día a día. Dicho asesoramiento ha sido analizado y contrastado previamente por la que escribe, con lo cual, todo lo aquí afirmado será fiable al 100%. Procedamos, pues: QUÉDATE A SOLAS A CUALQUIER PRECIO: Hazte la enferma de un extrañoLEER MÁS

No comprendo qué le ocurre a ciertas personas cuando se encuentran en la sala de espera del médico, porque de repente se ponen a hablar con el de al lado a unos decibelios que no vienen al caso, no sé si por causa de algún problema auditivo o más bien para que los demás allí presentes disfrutemos de su conocimiento sobre determinados temas. Lo peor de todo es que este tipo de personas no suelen sufrir ningún tipo de vergüenza, es más, los que solemos padecer el bochorno somos los que estamos allí escuchando el siguiente monólogo: “A ver, es que el mes pasado seLEER MÁS

Por puro clamor popular he decidido de una vez por todas ahondar en una cuestión que hasta ahora no había tratado: el fútbol. Sus dimensiones faraónicas, con cientos de subtemas imposibles de comprimir en un humilde texto como este provocarán el comienzo de una nueva serie en el blog dedicado a esta materia. Comencemos hoy con uno de sus vértices fundamentales: LOS FUTBOLISTAS. Son, evidentemente, una de las partes más atractivas de este imperio. No en vano, cuestan mucho dinero, producen mucho dinero y ganan mucho dinero. Obviamente, son fuente de admiración y de devoción. Muy bien, ningún problema al respecto. Lo único que meLEER MÁS

Desconozco el decreto ley según el cual se ha dictaminado que hablar de amor es de cursis. Puede que me equivoque, sin embargo me da la sensación de que se ha quedado relegado a las conversaciones de los más nostálgicos o sensibleros; de los que vulgarmente conocemos como “moñas” y que suelen formar parte de todo tipo de mofas. Pues yo, aprovechando la coyuntura, confieso sin pudor alguno que soy una moñas. Sí, y me encanta serlo, ya que por mucho que os esmeréis no encontraréis un tema más chulo que el amor, que el enamorarse, que el morirse de amor como lo hacían losLEER MÁS

Con esto del postureo ya no se sabe si alguien es intelectual porque sí, porque mola o porque luce mejor en instagram. La otra opción, la de ser una persona genuinamente culta, la descartamos. Que conste que para ir de falso cultureta no hace falta vivir en el siglo XXI haciéndote fotos con tu colección de vinilos de Björk, ya que hacerse el enteradillo o el avanzado erudito ha existido toda la vida. Ahí tenemos a Cervantes, riéndose de los que leían noveluchas de poca monta sobre caballeros medievales o los que, en su época, ponían a parir a Lope de Vega por hacer teatroLEER MÁS

Recientemente, el Costi y yo decidimos que sería buena idea irnos de fin de semana de desconexión total. Y dado que mi reto era conseguir relajarme, dicha tarea debía comenzar desde casa; así que me acerqué al Costi con sus trescientas pestañas abiertas con alojamientos diversos, me senté a su vera, a la verita suya y le dije mientras señalaba con el dedo: “Esta habitación, esta fecha y este destino”. Para qué liarse. Llegamos un viernes a la casita rural totalmente sudados, hambrientos y con pinta de guiris. Como tales, en menos de un cuarto de hora ya estábamos en la zona de la piscina,LEER MÁS

Siendo época de disfrute veraniego, de excursiones y de pernoctar en lugares ajenos, alguna que otra vez te encuentras buscando en internet un cobijo resultón y barato. Para dicha tarea te ayudas de esos buscadores de alojamientos que conocemos ya casi todos y que son una maravilla de la comodidad. Ya sabéis, esas páginas en las que en donde pone “Destino”, tú tecleas “Ámsterdam”, de la misma manera que escribes los precios entre los que te quieres mover, y voilà , ahí te aparecen tres mil quinientas opciones de fotos cuquísimas de habitaciones con vistas a los canales, y dices “Ay, qué pocholada”, y loLEER MÁS

Viviendo en la costa como vivo, me reconozco muy afortunada al tener cerca esa brisa marina, ese rumor de las olas, ese niño tocahuevos con su pelotita, esa ascazo de arenita mezclada con un litro  de crema y, sobre todo, ese yogur que te llevas sin su cucharilla porque siempre te queda sobre la encimera. En fin, como veis está todo listo para crear un collage de recuerdos maravillosos y encantadores. Tan encantadores como el niño tocahuevos de la pelota, que ahora también chilla a diez centímetros de distancia de tu oreja porque resulta que el muchachín se niega a tomarse el Danonino. “Prefiero unLEER MÁS

Puesto que a cazurra y zopenca no me gana nadie, puede que os extrañe saber que siempre he sido muy fan del mundo académico. Y es que donde se pongan unos apuntes o esquemitas, ahí que voy yo como si no hubiera un mañana. De hecho, comencé mis días estudiantiles con solo dos años porque resulta que unos vecinos más mayores que yo empezaban el cole y no veáis la rabieta que pillé, que no había forma de calmarme. Claro, no era para menos. ¡Pedazo de envidia! ¿A quién no le apetece pasarse al lado oscuro de los deberes, exámenes, noches en vela y matemáticasLEER MÁS