Hay épocas en las que no sales de casa, bien porque estás en un período de tu vida en el que crees que eres el ser humano más feo del mundo, o bien porque te lo manda el Gobierno. Ambas son igual de legítimas y en ambas tendrás que esforzarte para convertir tu casa en el anti-foco del aburrimiento supino. Pero tranquilos todos y todas, que aquí ha llegado vuestra heroína: YO; esa persona que da sentido a vuestra existencia y que os aproxima al júbilo y al placer. Sin más dilación, procedamos, pues, a la subsiguiente lista de tareas que os recomiendo para evitarLEER MÁS

  Contamos con algún que otro antecedente sobre este tema en el blog, no carente de polémica, bien es cierto; en el que me centraba en esta fiebre moderna de hacer del tiempo libre con los hijos un desparrame de diversión y una búsqueda de actividades siempre originales, a poder ser más originales que la de otros padres, para ser unos padres más chachiguachis que otros padres, y estos nuevos padres tendrán que ser más chachipirulis que los padres de al lado; configurando así una cadena de alta competición del chachiquetecagas de la que desconozco su fin. En todo caso, niños y adultos estamos inmersosLEER MÁS

Anda que no he dudado con el enfoque en el que basarme para analizar un tema tan denso, como lo es ese cagarro pestilente convertido en programa de televisión, llamado Sálvame. Quien dice programa de televisión puede decir también pantomima grimosa, microcosmos del feísmo o apología de la vulgaridad, mostrada en formato de dieciséis novenos. En cualquier caso, no existe ninguna mente privilegiada, y mucho menos la mía, capaz de ofrecer un resumen en menos de mil palabras de ese entramado multidisciplinar y polifuncional que es el Sálvame, dado que se ramifica en numerosos universos repletos de materias ricas en excrementos y, por lo tanto,LEER MÁS

Me siento pletórica, radiante. Hoy es el último día del año, lo cual quiere decir que a esta pesadilla en forma de brillis llamada Navidad, le queda menos para finalizar. Y quedar con unos, y quedar con otros, y comida allí, pero cena aquí, y entre medias vete a devolver la Muñeca Mil Peinados de Frozen porque justo te acabas de enterar de que ahora ya no le gusta Frozen, sino Rosita la cerdita de Canta, que baila con el cerdito Gunter, y a ver en dónde encuentras tú ahora a Rosita la cerdita de Canta que baila con el cerdito Gunter, pues vas, yLEER MÁS

Aun a riesgo de parecer una postureta, os juro que no me sé ninguna canción de este tipo. Y también desconozco quién canta qué o qué dice quién. “¡Venga ya, Mala!”, -me recriminan-. “¡Pero si suenan en el autobús, en el súper y en las patronales de tu pueblo ! ¡Es imposible que no te sepas la letra de ninguna canción!”. Y tanto que es factible, teniendo en cuenta que cuando algo no me interesa desconecto ipso facto, y a partir de ahí voy a piñón fijo en mis viajes astrales. Ya pueden cantar los niños de San Ildefonso mi Gordo de Navidad que yoLEER MÁS

Amigas y amigos, después de un largo paréntesis hoy damos paso de nuevo a una de esas clases magistrales en las que despliego mi dominio en el terreno de la instrucción. Como ya sabréis, la finalidad de estos Malatutos no es otra que transmitir a mi, ya de por sí, cultivada masa lectora una serie de recomendaciones sobre numerosos y diversos temas para facilitarle su día a día. Dicho asesoramiento ha sido analizado y contrastado previamente por la que escribe, con lo cual, todo lo aquí afirmado será fiable al 100%. Procedamos, pues: QUÉDATE A SOLAS A CUALQUIER PRECIO: Hazte la enferma de un extrañoLEER MÁS

No comprendo qué le ocurre a ciertas personas cuando se encuentran en la sala de espera del médico, porque de repente se ponen a hablar con el de al lado a unos decibelios que no vienen al caso, no sé si por causa de algún problema auditivo o más bien para que los demás allí presentes disfrutemos de su conocimiento sobre determinados temas. Lo peor de todo es que este tipo de personas no suelen sufrir ningún tipo de vergüenza, es más, los que solemos padecer el bochorno somos los que estamos allí escuchando el siguiente monólogo: “A ver, es que el mes pasado seLEER MÁS

Por puro clamor popular he decidido de una vez por todas ahondar en una cuestión que hasta ahora no había tratado: el fútbol. Sus dimensiones faraónicas, con cientos de subtemas imposibles de comprimir en un humilde texto como este provocarán el comienzo de una nueva serie en el blog dedicado a esta materia. Comencemos hoy con uno de sus vértices fundamentales: LOS FUTBOLISTAS. Son, evidentemente, una de las partes más atractivas de este imperio. No en vano, cuestan mucho dinero, producen mucho dinero y ganan mucho dinero. Obviamente, son fuente de admiración y de devoción. Muy bien, ningún problema al respecto. Lo único que meLEER MÁS

Desconozco el decreto ley según el cual se ha dictaminado que hablar de amor es de cursis. Puede que me equivoque, sin embargo me da la sensación de que se ha quedado relegado a las conversaciones de los más nostálgicos o sensibleros; de los que vulgarmente conocemos como “moñas” y que suelen formar parte de todo tipo de mofas. Pues yo, aprovechando la coyuntura, confieso sin pudor alguno que soy una moñas. Sí, y me encanta serlo, ya que por mucho que os esmeréis no encontraréis un tema más chulo que el amor, que el enamorarse, que el morirse de amor como lo hacían losLEER MÁS

Con esto del postureo ya no se sabe si alguien es intelectual porque sí, porque mola o porque luce mejor en instagram. La otra opción, la de ser una persona genuinamente culta, la descartamos. Que conste que para ir de falso cultureta no hace falta vivir en el siglo XXI haciéndote fotos con tu colección de vinilos de Björk, ya que hacerse el enteradillo o el avanzado erudito ha existido toda la vida. Ahí tenemos a Cervantes, riéndose de los que leían noveluchas de poca monta sobre caballeros medievales o los que, en su época, ponían a parir a Lope de Vega por hacer teatroLEER MÁS