No hay tema más universal que el amor. Ni más amplio, ni más complejo, ni más íntimo, ni más público. Además, todo los misterios que conlleva dan pie a un estudio desde el más filosófico al más ñoño, eso ya depende del estilo de cada uno. Yo optaré en esta ocasión por un aire más mundano, porque para mostrar todo mi vasto dominio sobre cualquier materia ya tengo el resto de días, como habrá podido comprobar la masa lectora gracias a los innumerables conocimientos aquí expuestos y desarrollados. Es por ello que me basaré en datos empíricos y, en consencuencia, fiables; siempre que estos hayanLEER MÁS

Qué envidia me da esa gente que tiene una facilidad pasmosa para sacarse selfies desde cualquier ángulo posible y superando todos los obstáculos habidos y por haber, bien sea porque la foto es tomada entre cuarenta mil personas en un concierto, bajando el rápido del río Sella o escapando de los antidisturbios en una manifa. Pues ahí los ves, CLIC CLIC CLIC con una sola mano y encima salen guapos y bien enfocados. Yo, de verdad que me saco el sombrero ante semejante destreza artística, porque aquí, la que escribe, no sabe hacerse un autorretrato ni cuando sale de la peluquería para mandárselo al CostiLEER MÁS

Lo que yo quiero a mi Costi no está escrito. Lo adoro hasta la última constelación estudiada por el ser humano, y si no se ha encontrado alguna que esté a su altura, la descubro yo misma aquí y ahora para él; ya que mi Costi es un hombre que, mínimo, se merece una galaxia a su nombre. Él ha nacido para eso y mucho más. Injusto sería bautizar a un satélite con sus iniciales, porque los satélites son un coñazo que lo único que hacen es dar vueltas alrededor de otros chismes, y mi Costillo ha venido aquí para brillar como un astro, porLEER MÁS

Amigas, amigos; Mi Costillo es un hombre con las ideas claras en cuanto a sus estilismos. Él sabe lo que le gusta, lo que le sienta bien, lo que le sienta regunlinchi y, sobre todo, maneja como nadie la gama de colores en la que va a moverse, esto es: gris perla, gris humo, gris antracita, gris carbón, gris marengo, gris piedra y gris zinc. Ojo, que es un hombre atrevido, y por ello se lanza también a la piscina con el azul marino, azul marino noche, azul marino pavo real, azul marino tormenta, azul marino índigo y el azul marino egeo. Por supuesto tampocoLEER MÁS

[Aclaración de la autora: Procedo a escribir estas líneas tras pedir permiso al protagonista y afectado; mi Costi, quien, dando muestras de su eterna generosidad me concedió su beneplácito con el júbilo de aquel que va a ser el centro de atención]. El Costillo: ese hombre inteligente, hilarante, culto, comprometido, antaño poseedor de una rebelde melena y ahora reconocedor con buen talante de su incipiente calvicie; ha compartido conmigo -de manera inesperadamente abierta- sus momentillos de inseguridad causados por la pérdida de pelo. Comencemos pues mencionando lo obvio, que uno no se queda calvo de la noche al día. Si bien sé que existen criaturasLEER MÁS

La semana pasada, en nuestro acogedor y siempre hospitalario hogar, tuvo lugar una escena que supuso el colmo de los colmos; el súmmum de una situación que necesitaba ser aclarada de una vez por todas. Uno de esos días, en plena sesión de terapia con el Dr. C., y por pura casualidad, se mencionó el título de una obra cumbre en el mundo de la literatura: Fausto. Lástima que yo, muy a mi pesar, imperdonablemente reconocí que no sabía quién era el autor. Podría decir varios nombres al azar para disimular el bochorno, pero de igual manera seguíría sin saberlo y a una le daLEER MÁS

Como experta en temas amorísticos que soy y, dado el texto publicado en este mismo blog la semana pasada, es de apremiante necesidad que tratemos en esta ocasión el asunto opuesto: aquellas conductas o rasgos que al menos a mí, Mala, me resultan altamente deseables. Erotizantes a tope. Sin más preludios, centrémonos entonces en el núcleo de la cuestión, pues no hay tiempo que perder: -La ironía y el humor por bandera: Un comentario socarrón por aquí, una burla finamente hilada por allá, reírse de sus patosidades por un lado, presumir con irónica gracia de sus virtudes por otro, o hablar de algo cutre comoLEER MÁS

Mi costi y yo nos sentimos muy a menudo un poco raritos con respecto a la parejita que formamos. Nunca hemos tenido problemas de celos. Nunca. Jamás de los jamases. Yo lo he consultado con amigas y amigos durante mucho tiempo y todos comparten una misma conclusión: no sufrir celos es lo normal en parejas sanas pero siempre hay ciertos límites. El problema reside en que dichos límites que marcan las convenciones sociales nosotros dos ya los hemos sobrepasado mil veces sin ni siquiera habernos dado cuenta. Halaaa…¡que no, malpensaos! ¿Ya estáis imaginándonos en el campo temático de la cornamenta y del ñiki-ñiki? ¿ YaLEER MÁS

Últimamente, he estado reflexionando un poquillo sobre cómo me relaciono con los demás. Esto os lo comento así, de estranjis, no vaya a ser que el Doctor C. se entere y luego, hala, otra bronca, porque me dice que trabajo mucho el INSIDE, pero que lo otro lo llevo regulinchi. Intuyo por pura eliminación que eso otro será mi OUTSIDE, y no sé que tiene de malo mi exterior, que no hay más que verme. ¡Yo más ya no puedo hacer! Cuatro capas de rímel por ojo, cinco horas diarias dedicadas a mi pelo, seis cambios de modelito antes de salir de casa… ¿pero qué masLEER MÁS

Recientemente, el Costi y yo decidimos que sería buena idea irnos de fin de semana de desconexión total. Y dado que mi reto era conseguir relajarme, dicha tarea debía comenzar desde casa; así que me acerqué al Costi con sus trescientas pestañas abiertas con alojamientos diversos, me senté a su vera, a la verita suya y le dije mientras señalaba con el dedo: “Esta habitación, esta fecha y este destino”. Para qué liarse. Llegamos un viernes a la casita rural totalmente sudados, hambrientos y con pinta de guiris. Como tales, en menos de un cuarto de hora ya estábamos en la zona de la piscina,LEER MÁS