“¡Señor, sí, señor!” Visto cómo se manejan muchas personas por ahí, parece ser que esta sería nuestra consigna para poder sobrevivir en la jungla de los yomimeconmigo; de los aires de terratenientes que se traen algunos y de la tendencia al mandato sin decoro alguno. Francamente, no sé si el día que se repartió la buena educación ellos estaban en un búnker, o que su familia no era muy amiga de una de las enseñanzas míticas de tu infancia. Que ni siquiera es que tus padres te hayan perseguido toda la vida con ella. Solo te entrenaban unos añitos y después tú ya pasabas aLEER MÁS

En la gloriosa inmensidad del firmamento, allí donde habitan los dioses que reparten el don de la concisión, se celebró un animado debate en el que decidieron de manera unánime despojarme de la bendición de la brevedad. Y es cierto. Jamás he sido parca en palabras. Desde mi más tierna infancia, cuando la profe nos mandaba hacer los ejercicios en clase, yo me dedicaba a cotorrear con el de al lado; con el de delante también y con las dos del otro lado. Luego, cuando llegaban las notas, en el apartado de “observaciones”, curso tras curso siempre aparecía un “HABLA MUCHO EN CLASE” . ¡Ja,LEER MÁS

No dudo que haya gente que muera por sus ideales. Y los envidio, porque yo, por mucho que quisiera ir del Che Guevara, me declaro incongruente en grado máximo. No es fácil admitirlo, no; sobre todo porque una se mueve por el mundo como si fuese una romántica decimonónica. Voy doblando las esquinas creyéndome Espronceda, que con sus diez cañones por banda surcaba los mares como le daba la real gana, defendiendo a muerte su libre albedrío y condenando a los opresores. Sin embargo, mi esproncedismo no da la talla. Me quedo simplemente en una copia de mala imitación, una pensadora del palo, comprada enLEER MÁS

En mi casa siempre ha habido una máxima: no se habla de dinero. Y punto. La verdad es que en caso de hacerlo, tampoco tendríamos mucho de lo que hablar. Es lo que tiene ser parte del modesto proletariado. Pero una cosa no quita a la otra. Éramos humildes, sí; pero conservábamos el mismo savoir faire que la gente adinerada y con poderío: hablar de dinero es muy personal y no se saca a relucir por ahí. Así me criaron y así sigo practicando esa religión. Sin embargo, hay ciertos individuos e individuas que, por varios motivos, se pasan el día dándome más cifras queLEER MÁS

Hace varios días, charlando con unos amigos saqué a relucir el tema de la envidiable y meritoria vida profesional de un viejo conocido por todos los presentes en la conversación. Efectivamente, amigas y amigos, el deporte que estaba practicando en ese momento era el único del mundo que no requiere de unas capacidades físicas dadas, ni necesita calentamiento ni estiramientos previos. No se considera todavía deporte olímpico, aunque por el número de practicantes debería serlo. Sin duda me estoy refiriendo a la actividad universal por excelencia: hablar de los demás. Qué bien se nos da a todos y a todas. Sin diferencia de edad, culturaLEER MÁS

Cuando le echas el ojo a alguien tiendes a elevar a la categoría de lo extraordinario todo lo que dice y hace. Ni te planteas si tiene defectos. ¡Cómo los va a tener! ¡Es una criatura celestial! De repente, te ves poniéndole un marco de oro a todo lo que te cuenta. Así, si te dice que tiene un perro al que adora que se llama Bobby, lo conviertes mentalmente en el hombre de tu vida. Da igual si ha defraudado a hacienda o si ha robado el Códice Calixtino. Ama a su perro y veía la serie Doctor en Alaska; datos suficientes para concluirLEER MÁS

Señoras, señores; aquí hay temazo. Comencemos, pues. El día de tu cumpleaños es una fecha curiosa. Se trata de un acontecimiento que proporciona variedad de sensaciones según sea el homenajeado, de modo que para algunos solo aporta mera indiferencia, para otros es un motivo más para estar deprimidos debido al inexorable paso del tiempo, y, antagónicamente a estos, están aquellos o aquellas que lo toman como un día de gozo y alegría merecedor de todo tipo de festejos. …..Y POR OTRO LADO ESTOY YO. Queridos lectores y lectoras, me declaro la única persona en el mundo que pasa una vergüenza horrorosa el día de suLEER MÁS

A esta gente directamente no la soporto. Se trata de ese tipo de persona que se considera a sí mismo un alma iluminada capaz de despertarnos en los demás la fe en la perfección, bien con su mente privilegiada, bien con sus decisiones acertadamente tomadas o bien con su belleza sin igual. ¡Qué pelmas, por favor! Lo peor de todo es que te comentan todos sus superpoderes, te hablan de su sublimidad en tal materia y te narran cuán especial es esa pintita que tienen en el iris de sus ojos; pintita que por supuesto, tú, como individua mundana, no tienes. ¡Faltaría más! Para ilustrarLEER MÁS

La coordinadora del Instituto Observacional del Comportamiento de los Tíos (IOCT), la prestigiosa experta Mala de los Nervios, publica esta semana la conclusión final de su estudio. Siguiendo el clásico modelo cartesiano, la investigadora ha desarrollado durante tres años este proyecto denominado Los tíos: para qué dicen que les gustan las tías sencillas y naturales si no se lo creen ni ellos. Este trabajo, iniciado a partir de una anécdota personal de la propia De los Nervios, nos presenta a través de su cinco etapas (evidencia, análisis, síntesis, comprobación y conclusión) la ausencia de relación entre teoría y práctica, en cuanto a lo que laLEER MÁS

Aquí estamos, es enero y seguimos vivitos y coleando y con ganas de seguir dando por culete a más de cuatro. Buena señal. Para empezar, se han acabado las Navidades, y reconozco que este año quería dármelas de especial, ya que lo de poner a parir a estas entrañables fechas se ha quedado como muy mainstream. Y eso que una se cree única y piensa que ha sido la primera que comenzó, tiempo ha, a odiarlas y despreciarlas sin nocturnidad ni alevosía. Aunque ojo, hastiar las Navidades, sí; PERO A MÍ QUE ME REGALEN COSAS. De ninguna manera miento si confieso que las detesto, peroLEER MÁS