Hace tan solo unos días nos juraban que esta clausura nos iba a venir muy bien para reflexionar, ralentizar nuestros ritmos, dedicarte tiempo a ti mismo, sumergirte en la lectura, conversar tranquilamente y saber apreciar la belleza de las pequeñas cosas. Si no os importa, disculpadme un momento, por favor: Jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja He terminado. ¡Pero si esto es un sinvivir! Entre aplaudir desde el balcón, entrenar como una gimnasta olímpica, y leer los primeros textos de Bob Dylan y la biografía de Virginia Woolf, yo ahora mismo estoy al borde del colapso. A PUNTO ESTOY DE PREFERIR UN POQUITO DE FIEBRE QUE ME LIBERE DE TODOLEER MÁS

  Para resarcirse de siglos y siglos mostrando a las mujeres desdén e indiferencia -eso en el mejor de los casos-, resulta que ahora les ha dado por sacarnos en los medios con sobrenombres rimbombantes con cierto tufillo hortera y condescendiente. Me refiero a esos nuevos apelativos que han lanzado desde el mundo del periodismo deportivo para denominar a equipos femeninos de lo que sea (¡noticia, no solo hablan de fútbol!) a través de calificativos al estilo de “Las Guerreras”, “Las Incansables”, “Las Luchadoras” y mamarrachadas similares que me parecen una memez y una machistada descomunal. Para empezar, en el mundo del deporte nadie quiereLEER MÁS

Tras los meses de noviembre y diciembre que pasamos por estos lares en los que unos días llovía, otros, llovía; después, había algunos en donde también llovía y, si acaso, te podías encontrar a veces con que, sorpresivamente, llovía; sufrí alguna que otra mojadura que dejó perjudicada a mi querida billetera de marca pija, regalo de mi amiga Marta. Yo, siempre tan eficaz con mis ideas de bombero jubilado, procedí a intentar revivir a esa pobre criaturilla que guarda mis dineros y mis cien mil tíckets de compras que se retrotraen hasta el año 1997. Para ello, lo único que se me ocurrió fue ponerloLEER MÁS

No será por no haber buscado una pócima mágica que impida que los demás hablen mal de ti. Y subes montañas y desciendes valles y te vas al Nepal y a la Patagonia e intentas convencer a un chamán de una tribu del Amazonas para que elabore el antídoto contra el palabrerío ajeno. Nada. No aparece por ningún lado. ¿Será que no existe? Pues cosas que parecían impensables se han hecho realidad, desde clonar una oveja hasta convertir a verdaderos ineptos en gobernantes de un país. ¿Y me dicen que es imposible evitar que opinen sobre tu vida? Será que es cierto y tendré queLEER MÁS

Por mucho que nos guste desmarcarnos de los demás creyéndonos seres únicos e irrepetibles, lo cierto es que una vive en un mundo enmarcado en una época y en lugar, con sus convenciones sociales, sus manías y sus modas. Y aunque me encantaría ir por la vida en plan Valle-Inclán, pasando absolutamente de lo establecido, sería una mentira como una catedral si dijese que siempre voy a mi aire vistiéndome la capa de Batman para ir a por el pan, simplemente porque me da la gana y porque me veo guapísima con ella. Pero no, es una pena pero no lo hago. De la mismaLEER MÁS

Por supuesto, como no podría ser de otra forma, voy a comenzar mi textito liándola parda para no variar. Y es que si una es así de chulita e imprudente, ¿para qué cambiar? Un clásico es un clásico y meterme en berenjenales es mi debilidad, con lo cual entonaré aquí y ahora que: LA GENTE SIN SENTIDO DEL HUMOR ES RARA. Hala, ya está. Ya lo he dicho y me he quedado como dios. Qué alivio, chica, que estaba que si sí que si no, que si lo digo que si no lo digo….un sinvivir, vamos; pues sabes perfectamente que siempre va a aparecer unoLEER MÁS

Yo, no contenta con querer ser top model, artista, humorista, activista de los derechos humanos, intelectual, pacifista, superdotada y eternamente joven y grácil; he llegado a la conclusión de que también soy psicóloga en mis ratos libres. Lo cual indica que, además de polifacética, me la trae al pairo lo del intrusimo profesional. En cualquier caso, esta faceta mía como terapeuta me la tomo muy en serio; no creáis que me leo la revista Psychologies y luego me agencio como míos algunos de sus consejos. Para nada. De hecho el único contacto que yo he tenido con esa revista era leer sus titulares en elLEER MÁS

“¡Señor, sí, señor!” Visto cómo se manejan muchas personas por ahí, parece ser que esta sería nuestra consigna para poder sobrevivir en la jungla de los yomimeconmigo; de los aires de terratenientes que se traen algunos y de la tendencia al mandato sin decoro alguno. Francamente, no sé si el día que se repartió la buena educación ellos estaban en un búnker, o que su familia no era muy amiga de una de las enseñanzas míticas de tu infancia. Que ni siquiera es que tus padres te hayan perseguido toda la vida con ella. Solo te entrenaban unos añitos y después tú ya pasabas aLEER MÁS

En la gloriosa inmensidad del firmamento, allí donde habitan los dioses que reparten el don de la concisión, se celebró un animado debate en el que decidieron de manera unánime despojarme de la bendición de la brevedad. Y es cierto. Jamás he sido parca en palabras. Desde mi más tierna infancia, cuando la profe nos mandaba hacer los ejercicios en clase, yo me dedicaba a cotorrear con el de al lado; con el de delante también y con las dos del otro lado. Luego, cuando llegaban las notas, en el apartado de “observaciones”, curso tras curso siempre aparecía un “HABLA MUCHO EN CLASE” . ¡Ja,LEER MÁS

No dudo que haya gente que muera por sus ideales. Y los envidio, porque yo, por mucho que quisiera ir del Che Guevara, me declaro incongruente en grado máximo. No es fácil admitirlo, no; sobre todo porque una se mueve por el mundo como si fuese una romántica decimonónica. Voy doblando las esquinas creyéndome Espronceda, que con sus diez cañones por banda surcaba los mares como le daba la real gana, defendiendo a muerte su libre albedrío y condenando a los opresores. Sin embargo, mi esproncedismo no da la talla. Me quedo simplemente en una copia de mala imitación, una pensadora del palo, comprada enLEER MÁS