Un tipo al que debo soportar con bastante asiduidad siempre va soltando la misma cantinela: que si algo hay en esta vida que no soporta es la mentira, y por ello es, según él, poseedor de un radar de finísimo umbral para detectar a los mentirosos. Sea verano o invierno, él nunca abandona su autopromoción como justiciero en búsqueda de la sinceridad más absoluta. Pues francamente, que se cambie de representante o le dé un giro a su carrera de superhéroe, porque lo que es conmigo, nunca acierta. Le he colado más de una trola sin apenas despeinarme. De hecho, a veces, en plena inmersiónLEER MÁS

A punto de cumplir dos años de blog, me veo con la valentía suficiente (también son válidos los sustantivos “osadía”, “atrevimiento” y “coraje” o cualquier nombre abstracto que denote un par de narices para enfrentarse a algo, que es la tarea que emprenderé ahora mismo aun a riesgo de temer por mi vida) para tratar EL TEMA. Vamos allá entonces. Tomo aire, lo mantengo unos segunditos en los pulmones, lo expulso suavemente y tecleo: ¿Qué carallo les pasa a las madres y padres de ahora? ¿Por qué viven en una secta sin ellos saberlo? ¿De qué van con sus aires de superioridad? ¿Por qué creenLEER MÁS

¡Éramos pocos y parió la abuela! Ya conocéis lo relajante que siempre ha sido para mí ir de compras, que es una gozada observar la perturbadora demencia con la busco la talla perfecta, el patrón perfecto, el color perfecto, el tejido perfecto y cualquier mierda que tenga que comprar perfecta, porque las mierdas si no son perfectas son mierdas-mierdas, y a mí las mierdas me gustan en condiciones; ahora resulta que me meten con calzador unas rebajas que llegan de allende los mares y que son el colmo de la felicidad. Por supuesto, todo aquello que procede del país del Tío Tom ha llegado aLEER MÁS

En principio, que exista un prototipo de belleza no tiene por qué suscitar problema alguno siempre que sepamos tomarlo como una mentira ajena a nuestras vidas. Es como si ves el techo de la Capilla Sixtina y piensas “Ya me gustaría a mí pintar así”, pero no te tortura lo más mínimo, puesto que vives estupendamente siendo Pepita Pérez y ni de coña te cambiarías por el maestro Miguel Ángel. ¡Lo que pudo padecer de las cervicales el pobre  mirando hacia arriba todo el rato ! ¡Quita, quita! El problema real comienza cuando consciente o inconscientemente te tomas este canon como la Estrella Polar que debesLEER MÁS