Analicemos hoy un tema, cuanto menos, perturbador: esas pobres muchachas que lucen sobre una tarima sus escuchimizados esqueletos . No tienen ni que hacer mucho esfuerzo para caminar, porque con tal de que alguien deje una puerta abierta sin querer, entra una corriente que las desliza estupendamente pasarela adelante. En general, la industria a la que pertenecen les exige mantener sus cuerpos como espárragos de reducidísimo calibre, y en casi todas las exhibiciones se repiten los mismos patrones, previa advertencia del diseñador o diseñadora que monta el numerito. Las pobres no son más que unas mandadas. Enunciaré, a continuación, las principales majaderías que he observadoLEER MÁS

No soy yo persona de buscar solución a mis males en internet, salvo que se presente en mi vida un problema de acuciante gravedad como una posible aparición de hongos en la uña del dedo gordo del pie. En ese caso, comprenderéis que por mera cuestión de urgencia, indague en esa fuente de sabiduría y de fiabilidad que es Google. De manera que me planté ante el cursor parpadeante con una premura similar a la de si se tratase de la peste negra. Puede que mi actitud fuese algo desmedida, pero teniendo en cuenta lo que contemplaría en cuestión de segundos, creo que hasta meLEER MÁS

La semana pasada un gato se coló en mi edificio aprovechando el momento en el que entraban unos vecinos. A esa hora mi Costillo y yo estábamos en casa, relajados, a la cálida lumbre de la chimenea mientras recitábamos en alto el Soneto número tres de Shakespeare en su lengua original, actividad que solemos practicar día sí y día también porque así es nuestra vida: docta, sabia y cultivada. Y aprovechando que se trataba de la noche de leer en inglés y no en ruso, como ocurre cuando leemos algún pasaje de Chéjov, pudimos escuchar perfectamente unos maullidos ensordecedores que provenían de la entrada delLEER MÁS

Un tipo al que debo soportar con bastante asiduidad siempre va soltando la misma cantinela: que si algo hay en esta vida que no soporta es la mentira, y por ello es, según él, poseedor de un radar de finísimo umbral para detectar a los mentirosos. Sea verano o invierno, él nunca abandona su autopromoción como justiciero en búsqueda de la sinceridad más absoluta. Pues francamente, que se cambie de representante o le dé un giro a su carrera de superhéroe, porque lo que es conmigo, nunca acierta. Le he colado más de una trola sin apenas despeinarme. De hecho, a veces, en plena inmersiónLEER MÁS

A punto de cumplir dos años de blog, me veo con la valentía suficiente (también son válidos los sustantivos “osadía”, “atrevimiento” y “coraje” o cualquier nombre abstracto que denote un par de narices para enfrentarse a algo, que es la tarea que emprenderé ahora mismo aun a riesgo de temer por mi vida) para tratar EL TEMA. Vamos allá entonces. Tomo aire, lo mantengo unos segunditos en los pulmones, lo expulso suavemente y tecleo: ¿Qué carallo les pasa a las madres y padres de ahora? ¿Por qué viven en una secta sin ellos saberlo? ¿De qué van con sus aires de superioridad? ¿Por qué creenLEER MÁS

¡Éramos pocos y parió la abuela! Ya conocéis lo relajante que siempre ha sido para mí ir de compras, que es una gozada observar la perturbadora demencia con la busco la talla perfecta, el patrón perfecto, el color perfecto, el tejido perfecto y cualquier mierda que tenga que comprar perfecta, porque las mierdas si no son perfectas son mierdas-mierdas, y a mí las mierdas me gustan en condiciones; ahora resulta que me meten con calzador unas rebajas que llegan de allende los mares y que son el colmo de la felicidad. Por supuesto, todo aquello que procede del país del Tío Tom ha llegado aLEER MÁS

En principio, que exista un prototipo de belleza no tiene por qué suscitar problema alguno siempre que sepamos tomarlo como una mentira ajena a nuestras vidas. Es como si ves el techo de la Capilla Sixtina y piensas “Ya me gustaría a mí pintar así”, pero no te tortura lo más mínimo, puesto que vives estupendamente siendo Pepita Pérez y ni de coña te cambiarías por el maestro Miguel Ángel. ¡Lo que pudo padecer de las cervicales el pobre  mirando hacia arriba todo el rato ! ¡Quita, quita! El problema real comienza cuando consciente o inconscientemente te tomas este canon como la Estrella Polar que debesLEER MÁS