Dado que siempre he sido yo persona de un marcado carácter observador, podría confeccionar, sin despeinarme, un extenso catálogo sobre lo que se estila actualmente con respecto a las buenas o malas maneras de la ciudadanía en su día a día. Para ello es necesario seleccionar un entorno que nos sea común y reconocible a todos y todas: el supermercado y/o sus variantes, ese entorno que me fascina desde siempre. El supermercado es un establecimiento tremendamente generoso. Te regala momentazos simplemente porque sí. A cambio solo tienes que comprar, pero basta un paquete de arroz para convertirte en cliente, y ser así testigo deLEER MÁS

  En el momento en que toca la escena de sexo cuando estás viendo una peli en compañía, se te queda cara de imbécil y no sabes qué hacer. Yo, de naturaleza simple y, en ocasiones, también práctica, cuando paso vergüenza solo tengo un recurso: decir chorradas. Cualquier cosa menos quedarse en silencio sepulcral ante la estampa de dos personas jadeantes que se revuelcan entre sábanas de satén. Aun así, entre tontería y estupidez tengo tiempo de sobra para llevar a cabo una extensa indagación por los entresijos de estas escenas centradas en revolcones ajenos. No resulta un ejercicio complicado, pues por poco observadora queLEER MÁS

Mi madre, mujer caótica aunque cuidadosa en su desconcierto, siempre ha pasado de seguir métodos. Cada vez que le preguntas por una receta de cocina te responde “Lo hice a la Encarnita”, y te quedas tal como estabas. “¿Pero lo paso antes por la sartén, o lo pongo directamente en el horno?” -insistes. “Pues puedes pasarlo antes por la sartén o ponerlo directamente en el horno” -me suelta. Una gozada lo bien que se explica. Por si te queda alguna duda, te da su último consejo: “Tú hazlo cómo tú veas. Hazlo a la Mala”. A mí me encanta este libre albedrío de mi madre.LEER MÁS

Cada vez que leo una entrevista al escritor Pierre Lemaitre me muevo entre sensaciones difusas. No sé si me cae bien, si me cae mal, si es un bocazas, un provocador, o si al final va a ser que casi siempre tiene razón. La cuestión es que, hace unos meses, me encontré con unas declaraciones suyas en las que aseguraba que la pandemia había dejado al descubierto una brecha enorme entre ricos y pobres en cuanto al capital cultural. Y aun considerando que esto no supone ninguna primicia, cierto es que en tiempos de economía precaria, la situación de la ciudadanía siempre es enfocada desdeLEER MÁS

  Imaginémosnos que toda tu vida has sido acróbata de circo. Llenabas la pista con tus piruetas, volteretas y todo tipo de efectos, dibujando las figuras lo más vistosas posibles para que, tanto el público como tú misma, disfrutarais de lo lindo. Pero tanto entrenamiento y coscorrón te han pasado factura, así que te estás planteando seriamente cambiar de faceta. Aunque, ¡oh!, ¡Qué fatigoso es caminar por la vida dando explicaciones! Porque de eso no te libra nadie, y lo sabes. Además, si andarse con aclaraciones sobre tu vida no fuese tormento suficiente, previamente has de traspasar el umbral de tus dudas. Proceso, este, noLEER MÁS

Recientemente, en un foro sobre educación e infancia, el siempre acertado y muy adorable James Rhodes, aseguraba que ser niño hoy en día es mucho más difícil de lo que lo era en su época. Tras leer estas declaraciones, recapitulo mis años de niña con coletas y de entusiasta púber, y concluyo que, por todo lo que ellos no disfrutaron, mi infancia fue más cómoda y próspera que la de mis padres, y más feliz que la de los niños de ahora por todo lo que no tuve que soportar. Especialmente en lo que se refiere a la carrera actual por lucir el hijo más guapo,LEER MÁS

No hay nada más optimista en estos tiempos inciertos, que contemplar los escaparates de las tiendas de fotografía. Desde niños vestidos de marinerito, hasta una Mamá Noel no apta para menores de edad, allí todo el mundo irradia alegría. Reconozco públicamente mi pasión por estas muestras fotográficas, e incluso he configurado un recorrido oficial de vitrinas para mi deleite personal. Además, salvo en temporada alta de comuniones y bodas, en la que las exposiciones resultan un pelín monotemáticas, el resto del año puedo disfrutar de un variado contenido del que no me puedo quejar. Comencemos, sin tiempo que perder, el repaso de las diferentes estampasLEER MÁS

  Que mi casa esté de camino a un gimnasio de esos para cachitas es una bendición. Cada noche observo desde mi ventana a su clientela yendo y viniendo, lo cual me proporciona una interesante muestra de datos con los que podré realizar un breve pero sustancioso estudio sobre esta singular tribu. Comencemos a desentramar este mundo, fértil en detalles de todo tipo: – Lo que antes era hacer ejercicio, ahora lo llaman “ENTRENAR”: Inculta de mí, hasta ahora pensaba que al gimnasio se iba a hacer deporte/gimnasia/mantenerse en forma en general. Oh, qué atrevida es la ignorancia y cuán errada estaba en mi usoLEER MÁS

Turquía, ese país descendiente del Imperio Bizantino y Otomano, de copioso patrimonio histórico, étnico, cultural y geográfico, ahora resulta que es conocido principalmente por ser la tierra en la que entras calvo pero sales peinando melenaza. Casi que prefería que la gente conociese a Turquía por el motivo de antes: porque de allí eran el Galatasaray y el Fenerbahce. Una razón como otra cualquiera. Sin embargo, el modo en el que se está tratando este asunto del injerto capilar, está comenzando a irritarme levemente. Y lo que en otra persona sería levemente, en mí se convierte en mucho tirando a me molesta bastante. Resumiendo, haceLEER MÁS