Puesto que a cazurra y zopenca no me gana nadie, puede que os extrañe saber que siempre he sido muy fan del mundo académico. Y es que donde se pongan unos apuntes o esquemitas, ahí que voy yo como si no hubiera un mañana. De hecho, comencé mis días estudiantiles con solo dos años porque resulta que unos vecinos más mayores que yo empezaban el cole y no veáis la rabieta que pillé, que no había forma de calmarme. Claro, no era para menos. ¡Pedazo de envidia! ¿A quién no le apetece pasarse al lado oscuro de los deberes, exámenes, noches en vela y matemáticasLEER MÁS

¡Pero qué rollazo de vida, os lo juro! Yo es que siempre tengo que tener la cabeza ocupada en algo (malo) y como con lo mío solo me saturo moderadamente, pues tramito también los papeles de adopción de las penas de los demás; para obtener, de este modo, el mogollonazo de preocupaciones en el cerebro que hacen de mi vida una auténtica caca. Perdón: “hez”, que no hay motivo alguno para ponerme vulgar. Para empezar, lo de ser empático con los demás dicen que está fantástico porque es señal de buena relación con el prójimo y, consecuentemente, con uno mismo y bla bla bla… ¿SabéisLEER MÁS

No es nada nuevo si digo que la sinceridad está sobrevalorada. Tan sobrevalorada como los percebes, crustáceo al que tengo entre ceja y ceja. Me caen fatal los bichejos estos, qué le voy a hacer. Así que ya que estamos, es menester tratar el tema de este marisco una vez por todas. Para empezar, habiendo cigalas, centollos de la ría, vieiras y bogavantes; ¿resulta que nos ponemos todos locos por unos cosas con pinta de uñas de ornitorrinco? . Y venga percebes por aquí, percebes por allá y NO SÉ QUÉ NARICES HAGO YO HABLANDO DE PERCEBES. Anonadada me hallo. Lo mismo hoy no meLEER MÁS

Qué rabia me da no poder empezar a lo grande, despotricando de ese algo que me molesta y poniéndolo fino fino; lo que se dice de verano. ¿Por qué? Porque resulta que lo que podría causarme ciertas perturbaciones son unos seres monísimos que te mueres, lindísimos y megasimpáticos; que me abrazan, me dan besitos y me ofrecen Gusanitos de forma desinteresada. ¿Existe un gesto de fraternidad amorosa más grande que  ese? Bueno, más bien me regalan un único Gusanito mientras ellos se quedan con el puño lleno. Empiezan pronto a conocer el valor del Capitalismo. Repartir por doquier no es lo suyo. Así que yo observo esaLEER MÁS

Ya sabéis que a veces me luzco eligiendo a mis amigos. Ya solo conociendo a Ansi, adivinaréis que no los someto a un cásting demasiado selecto. Pero vaya, que la chiquilla tiene siempre tanta energía y tantas ganas de vivirlo todo tan intensamente, que me da cosilla dejarla de lado. Ahora bien, a Nito (odia que lo llamemos Insomnito, dice que está muy mayor para eso) es que no lo aguanto y ya os lo he dicho miles de veces. Es verlo y me pongoooooo…brrrrrrr…me entran escalofríos. ¡Mira!, ¡mira como se me erizan los pelillos del brazo! No es para menos porque es abusón, un chulito,LEER MÁS

No sé si me estoy volviendo una insoportable o es que ya lo era antes, pero a medida que me voy haciendo mayor, más gili me pongo. Encima, así… rollo cascarrabias, que todo me molesta, que nada está a mi gusto y siempre rumiando en un tono de voz semi-inaudible, solo alcanzable por la raza canina . Lo que por estos lares llamamos ser un “rosmón” o una “rosmona”; término con mucha enjundia y de una riqueza léxica y semántica sin parangón. Yo ya adelanto que ser una rosmona tiene su truco. No se trata de quejarte todo el día, ni de ser la mártir de una generación.LEER MÁS

[“ Disculpe, ¿podría traerme otro cafecito con leche, por favor?”] Me tenéis que perdonar pero estoy aquí en una terracita pidiendo un nuevo suministro al camarero, al mismo tiempo que muevo mi silla sin parar, buscando ese rayo de sol ideal que incide en la vértebra adecuada de tu espalda. A ver, a ver…yo creo que veinte centímetros más hacia a la derecha…voilà. Lo tenemos: la postura perfecta. [“Sí, descafeinado, gracias”] Ah, nada, que ha venido otra vez el chico a preguntarme si lo quería descafeinado. Quizás le suene  mi cara, porque una es de las que hace caiditas de pestañas por doquier. Y aunque dentroLEER MÁS

Tras finalizar una tarea recomendada por el Doctor C. (siempre es un placer volver a recordarlo, ¿verdad?) en la que tuve que recopilar por escrito una serie de datos durante tres meses, me quedé petrificada ante aquel tráfico de ideas y cosas y reflexiones y obsesiones entrecruzadas y pensamientos y percepciones. Qué buen ejemplo para mostrar esa bello recurso literario llamado polisíndeton, ahora que me doy cuenta. Y es que en mi cabeza siempre hay polisíndetos. Es como si nunca acabase de pensar en algo. Y esto Y lo otro Y aquello Y lo de más allá. Y, Y, Y, Y…..No hay final, amiguitos, esta cabeza nunca descansa. Me ocurreLEER MÁS

La primavera es una estafa como una catedral, vamos. ¿Qué es lo que te venden? Tías megafelices con sus vestidos de flores, niños haciendo la croqueta ladera abajo sobre verdes prados, una cena en la terraza de un ático de lujo o en un local playero finolis, de esos estilo ibicenco, que ahora se llaman de todo menos “chiringuito”. A saber: lounge, cool bar&beers, chillout coffee….¿pero qué chorradas son esas? En la vida normal, la verdad es que pareces un poco imbécil hablando así: – Hola Menchu, ¿qué tal la salida de ayer? – Fenomenal. Primero fuimos al lounge bar, después a una terraza chill out y porLEER MÁS