Siempre me he considerado una persona muy observadora , -QUE NO ES LO MISMO QUE SER UNA FIJONA-, muy sensible y receptiva hacia mi entorno, por lo que todo aquello que me rodea causa algún tipo de efecto en mí. Existen muy pocas cosas que me dejan realmente indiferente, porque al igual que un superhéroe, vivo con los cinco sentidos supradesarrollados y, esto, la mayoría de las veces es una losa, pero otras, me hace sentir muy feliz con solo dos o tres chorradas. Una de ellas es una buena canción. La música siempre ha sido mi más fiel compañera durante toda mi vida. TodoLEER MÁS

En unos días tenemos comicios otra vez y, con ellos, la negativa de numerosos ciudadanos y ciudadanas de acudir a los colegios electorales; cosa que me apena, con lo cual he decidido compartir con vosotros mi visión sobre este asunto. Obviamente será enfocada desde mi humilde posición de personita de a pie, y de ninguna manera pretendo ejercer de pseudoanalista política o de altavoz del fundamentalismo ético-social, puesto que allá cada uno con sus decisiones y su conciencia. Lo que me faltaba a mí adoptar una postura de talibán y apuntar con un lanzallamas a todo aquel que se abstenga de votar. Así que meLEER MÁS

Mi pueblo ha sido citado en el blog unas cuantas veces, pero así como de refilón, lo que no le hace justicia en lo más mínimo. Concedámosle entonces unas cuantas líneas para desmenuzar un poquillo a sus gentes y costumbres. Confieso que describir a mi pueblo no es una tarea fácil. Dudaría incluso de las artes descriptivas de cualquiera de los grandes autores del Realismo. A ver, Clarín, sí, tú; muy bien lo de hablar de Oviedo en La Regenta, ¡pero no tienes bemoles de ponerte a hacer un novelón con mi pueblo de trasfondo! En principio, digamos que no es un pueblo-pueblo. O sí.LEER MÁS

¡Meritazo total! Porque sin haber publicado ni una sola foto poniendo morritos en el espejo de su baño, Mala ha conseguido una parroquia de cuatro mil seguidores y seguidoras. Naranianonianooooooo. Olvidaos de esa gente petarda que cuelga una foto en Instagram enfocando su culo hacia una puesta de sol en una playa de Bali, obteniendo doscientos millones de likes en tan solo un minuto. Bua, ¡ya ves tú!, que ni siquiera hace falta saber leer para eso. Ellos están en el váter de su casa, por ejemplo, móvil en mano, y de repente les sale una foto en la que se observa un remarcado predominioLEER MÁS

Qué envidia me da esa gente que tiene una facilidad pasmosa para sacarse selfies desde cualquier ángulo posible y superando todos los obstáculos habidos y por haber, bien sea porque la foto es tomada entre cuarenta mil personas en un concierto, bajando el rápido del río Sella o escapando de los antidisturbios en una manifa. Pues ahí los ves, CLIC CLIC CLIC con una sola mano y encima salen guapos y bien enfocados. Yo, de verdad que me saco el sombrero ante semejante destreza artística, porque aquí, la que escribe, no sabe hacerse un autorretrato ni cuando sale de la peluquería para mandárselo al CostiLEER MÁS

Qué envidia cada vez que veo a las chicas Hitchcock conduciendo absolutamente divinas aquellos maravillosos descapotables. Iban como si nada, glamurosas a más no poder, con sus gafas de sol hechas a medida, con el pañuelo en su pelo de un rubio dorado, a juego con el Hollywood de verdad. Qué magnífico todo, salvo por el insignificante detalle de que iban a ser asesinadas, perseguidas, acosadas o interrogadas; salvo por eso, las envidio muy mucho porque en la carretera eran lo más. Por otra parte estoy yo. Sí. Yo. Posiblemente un Caza del ejército norteamericano se ponga en la autopista y causa menos pánico. TodoLEER MÁS

Por superar la adolescencia,  el ser humano se merece ganar el cielo o incluso un sueldo de por vida de los sobres de Nescafé. Ahí es nada. Todo agasajo inferior o de menor valía no será justo de ninguna manera, pues esta etapa de la vida es como irse a la cruzadas medievales. Tú, ir, pues ibas; ahora bien, salir de allí sin pasar por algún que otro problemilla ya era más complicadete. ::::::Suspiro:::::: La edad del pavo, la primera juventud…qué curiosa época, oigan. Básicamente se resume en que te gusta pertenecer a la tribu, que tus colegas son los únicos que te comprenden yLEER MÁS

Quién fuera a decir que yo, que me paso el día cagándome en todo, convirtiendo ese “Me cago en” en mi coletilla por antonomasia, tuviese problemas para cagar de verdad. Sin duda, la más grande contradicción del universo entero. Para mí, cagarse metafóricamente en todo lo que se menea, tenga o no vida, tenga o no voz propia, exista o no exista, es uno de mis pasatiempos favoritos; bien por su practicidad, bien por el alivio que me produce. En cuanto a lo primero, mantengo y subrayo que cagarse en todo en una de las expresiones más fáciles de construir. No hay más que colocarLEER MÁS