Qué cojones es eso de “Las Guerreras”

Qué cojones es eso de “Las Guerreras”

 

Para resarcirse de siglos y siglos mostrando a las mujeres desdén e indiferencia -eso en el mejor de los casos-, resulta que ahora les ha dado por sacarnos en los medios con sobrenombres rimbombantes con cierto tufillo hortera y condescendiente.

Me refiero a esos nuevos apelativos que han lanzado desde el mundo del periodismo deportivo para denominar a equipos femeninos de lo que sea (¡noticia, no solo hablan de fútbol!) a través de calificativos al estilo de “Las Guerreras”, “Las Incansables”, “Las Luchadoras” y mamarrachadas similares que me parecen una memez y una machistada descomunal.

Para empezar, en el mundo del deporte nadie quiere perder, y los deportistas guerrearán, unos más y otros menos, para ganar al contrincante. En caso de no ser así, se deberá a otras causas, como la desmotivación, el saberse superior, la baja forma física, una táctica errónea o, simplemente, la falta de talento. Pero el deseo de ganar, el nervio y el interés no lo proporciona el hecho de tener un kiwi o un plátano ahí abajo.

Pero claro, pobrecitas, si lo único que hemos hecho estupendamente en nuestra vida ha sido zurcir sus calzoncillos, en cuanto nos ven darles patadas a un balón igual o mejor que ellos, sacan a relucir su asombro en modo benevolente, como quien habla con un niño de preescolar: “¡Muy bien, Miguelito! ¡Halaaaa, qué bien has coloreado, que no te has salido por fuera!”. Pero como esas maneras ya no las pueden lucir públicamente, lo sustituyen por pseudónimos absurdos tipo “Las Leonas de Albacete”, “Las Gladiadoras de Moratalaz”…Patético.

Y además, de qué sirve que las llamen Las Guerreras si al final ocurre lo de siempre. Situémonos, para exponer este asunto, en el contexto adecuado. Me encontraba yo un buen día viendo en la tele una minientrevista al cocinero de la selección femenina de fútbol, a quién se le preguntaba por las principales diferencias entre cocinar para ellas y hacerlo para LA SELECCIÓN (esto es, la de los machotes). Si ya de por sí la pregunta es una de las mayores paparruchadas escuchadas en mi vida, resulta que para rematar esta deslumbrante intervención periodística, el señor cocinero cuando se refería a los futbolistas hablaba de “Ellos”, pero al mencionar a las futbolistas (ojo, que viene un momentazo) utilizaba la expresión….“LAS NIÑAS”.

Muy bien. Con dos cojones.

Y al señor se le llenaba la boca cada vez que hablaba de sus niñas. “Pues las niñas comen muy bien, nunca se quejan. Ellos son un poco más especialitos, pero las niñas es que son encantadoras”.

¡Diga usted que sí, caballero! Si es que somos una cucada, una pocholada, una monada, una cosa que nos ves y haces ayyyyyyy quetecomo quetecomo quetecomoooo. Esa es nuestra labor en la vida: ser tope cuquis, y si encima aportas medallas, bueno, entonces es que eres una leona, una luchadora, una gladiadora, una guerrera….pero en modo pocholis y sin deshacer mucho el orden del mundo, no nos olvidemos.

Encima, ¿por qué siempre se refieren a nosotras como “chicas”? Ilustremos: [telediario cualquiera] “Buen fin de semana a todos. Damos paso ahora a los deportes. ¿Qué tal les ha ido a las chicas, Bonifacio?”. Y Bonifacio cada tres palabras mete con calzador lo de “Nuestras chicas”. Vamos a ver, Bonifacio; primero, que no son ni tus chicas ni las mías, que son de ellas mismas; y segundo, Bonifacio, que esas mujeres tienen la misma edad que los de la selección masculina, a los que, por cierto, no los denominas ni “chicos”, ni “niños”, ni “críos”.

Oye, es que me revienta el temita. Que yo sepa, solo se les llama “chicos” a los deportistas jovenzuelos sub-16 o similares, y para de contar; pero lo mismo es que soy yo que estoy media loca.

Sin olvidarnos, por otra parte, que solo nos sacan si ganamos. Y aun así, no te creas que lo tengo del todo claro, ¡porque aquí va otra anécdota de recalcitrante diversión, amigas! Bien, veamos; en uno de los múltiples y variadísimos triunfos de la gran Mireia Belmonte, a unos fantoches de la sección de deportes de un noticiario generalista, no se les ocurre otra cosa que en lugar de dedicarle un par de minutillos a la campeona, nos muestran una foto de alto voltaje postureístico a la par que sensual de su novio en Instagram en donde declaraba públicamente su amor por ella.

Conclusión? ¿Recuerdas el título que ganó Mireia? No. ¿Te acuerdas de la foto de su novio siendo el protagonista de la historia? Sí.

Punto final.

Así está montada la cosa.

Pero centrémonos en lo que a mí me preocupa de verdad. Veamos, para que yo me aclare; en el mundo del deporte somos leonas, enérgicas, combativas y toda esa mierda. Muy bien. Trasladémonos ahora al mundo laboral. ¿Qué ocurre si eres una mujer con las ideas claras? Que eres una bruja. ¿Qué pasa si batallas lo tuyo para mejorar y que se te recompense por ello? Que eres una trepa. ¿Qué sucede si logras tus objetivos después de mucho esfuerzo? Que solo te interesa el éxito profesional y dejas de lado a la familia, que ya se te intuían tus manera de lagarta, que has rondado mucho por los despachos, que a quién se las habrás chupado y una larga y entrañable lista de motivos a cada cual más afectuoso.

Francamente, estoy hasta las trompas de Falopio. Y eso que tengo dos. Pues hasta ahí estoy yo.

Bien es cierto que los hombres que tengo a mi alrededor detestan estas actitudes claramente discriminatorias, pese a que, tristemente, muchas otras personas no lo perciban así, debido a que han sido pasadas por un filtro edulcorado y facilón. No puedo culparlos solo a ellos porque la educación tradicional tiene un peso enorme, pero sé que que están predispuestos al cambio, o incluso ya lo han hecho sin ellos o ellas saberlo.

2 comentarios

  1. Buff Mala, totalmente de acuerdo!! Es que los micromachismos están taaan arraigados, que a veces me descubro algunos dentro de mi mímisma y me arrancaría la minineurona que los ha producido… tanto que desaprender!!! Genial post, lo comparto con tu permiso.

    1. Author

      Muchas gracias, Yolanda!
      Pues te digo una cosa: no nos queda na! Han comenzado con lo de Las guerreras y seguirán con chuminadas similares para tener la conciencia tranquila a la vez que nos dicen: “Ea, nena, ea, nena guapa”. jajajaja

      Gracias y un abrazo!

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