Temazo total: Conectando con el más allá.

Temazo total: Conectando con el más allá.

Mala Pitonisa

No comprendo qué le ocurre a ciertas personas cuando se encuentran en la sala de espera del médico, porque de repente se ponen a hablar con el de al lado a unos decibelios que no vienen al caso, no sé si por causa de algún problema auditivo o más bien para que los demás allí presentes disfrutemos de su conocimiento sobre determinados temas.

Lo peor de todo es que este tipo de personas no suelen sufrir ningún tipo de vergüenza, es más, los que solemos padecer el bochorno somos los que estamos allí escuchando el siguiente monólogo:

A ver, es que el mes pasado se murió el sobrino, y, a lo largo de estos años se murieron los dos tíos [SEÑORA, ES LO QUE TIENE NO SER ETERNO] , los padres y sus abuelos, aunque estos dos ya se murieron hace tiempo [SÍ, ES LO QUE LE OCURRE A LOS ABUELOS]. Yo, claro, no quise decirles nada, [A ELLOS, QUERRÁ USTED DECIR, PORQUE AHORA MISMO SE ESTÁ ENTERANDO MEDIO PUEBLO], pero tanta desgracia se debe a que en aquella casa hay una foto de sus bisabuelos colgada en el comedor y se ve que está atrayendo a los malos espíritus”.

¡Pobres bisabuelos! Menuda fama le han colocado y no pueden decir ni mu.  Qué injusticia.

Lo peor de todo es que aquel día esotérico no había terminado, ya que esa noche, estando yo solita en casa dado que mi Costi se encontraba trabajando fuera, me puse a reordenar los canales de la tele. Planazo nocturno, no lo neguéis. Así que mando a distancia en mano, de repente apareció una señora maquillada por su peor enemigo, con la piel de color verduzco por culpa de la mala iluminación del plató y, voceando como si estuviese en la feria de ganado, se dedicaba a leer el tarot y a contestar las preguntas de los expectadores que llamaban allí a un precio por minuto que no me dio tiempo a leer, porque aquel texto lo pasaban a una velocidad no apta para el ojo humano.

El caso es que yo debí de entrar en un estado de semiconmoción porque ni de pestañear era capaz, ni de definir lo que estaba sintiendo: ¿Vergüenza ajena a nivel tóxico? ¿Estupefacción? ¿Grima? Definitivamente todo junto, por eso allí seguía entre maravillada y asqueada contemplando el circo:

-¡Siguiente llamada! Hola, cariño, ¿cómo te llamas? [Empezamos mal, si una adivina comienza con una pregunta]

Antonia, de Badajoz.

– Y dime, cielo mío, ¿qué quieres saber, cariño?

– Es que van a operar a mi padre y estoy preocupá.

– ¿Qué años tiene tu padre? [Usted lo sabrá, digo yo, por eso es pitonisa]

– 87 años.

– Ah…clarooo, pos aquí me sale que es del corazón, ¿verdad?

– No

– De la artrosis, ¿no?

– No, es que se ha roto la cadera por una caída.

– Ay, sí, bonica; es justo lo que me dice la carta de la mula cayéndose del terraplén. Pues nada, aquí pone que la operación va a ir mu bien, pero que después tu padre a partir de ahora va salir menos de casa. [IMPRESIONANTE ADIVINACIÓN]

– Muchas gracias, ya me quedo mucho más tranquila.

Pero sobre todo, el perfil de persona que acudía a la futuróloga era el de una mujer con más de sesenta años preguntando por temas amorísticos:

– ¿Hola? ¿Con quién hablo?

– Con Virtudes.

– Hola Virtudes, cariño, cielo, guapa, amor. ¿Qué quieres saber, reina?

– Pues es que estoy saliendo con un señor y quiero ver si va en serio.

– ¿Cuántos años, tienes, cariño? [¡Tú me lo dirás!]

Pues yo 63 y él 64.

– Pues mira, cielo, en las cartas me pone que él es viudo, ¿no?

– No. Está separado. Se ha casado dos veces.

– Eso es. Pues la carta del caballo cabalgando me dice que el problema que tiene es que no se quiere comprometer a nada serio, Virtudes. [Guauuuu, uno que va de flor en flor sin atarse a nadie. ¡Menudo nivelón adivinatorio!].

Ya lo sabía yo. Muchas gracias.

– Pero no te preocupes, cariño, que la carta de la rosa floreciendo me dice que este otoño va a aparecer una persona muy especial en tu vida. [Ahí, ahí, que la señora se vaya contenta para cama, por lo menos].

Aunque sin duda, mi favorita fue la intervención de una madre preocupadísima por ¿la salud de su hija?, ¿el futuro laboral de su hija? ¡Noo! ¡El examen de conducir de la niña! Eso sí que es una madre coraje:

– ¿Quién está al teléfono ahora?

– Mercedes, y estoy muy preocupá, la verdá.

– ¿Qué es lo que te preocupa, cariño? Cuéntame, tesoro. [¡Que le cuentes tú a ella, digo yo!]

Pos que mi niña tiene el examen de conducir mañana y estoy mu nerviosa por si no lo aprueba.

– A verrr…veamos lo que nos dicen las cartas…..Pues mira, cariño, el gorrión emprendiendo vuelo me dice que tu hija va a aprobar el examen, cielo.

– ¡Ay qué alegríaaa! ¡Qué peso me has sacao de encima!

– Espera un momento, guapa, que esta otra carta nos dice algo más. Uyy, sí, sí…lo veo clarísimo. Veo una compra de un coche de aquí a final de año. [Sensacional premonición]

– ¡Ay qué bien! Pues la verdad es que no quería llamar por si me dabas una mala noticia, pero ahora me he quedao tranquillísima.

– De nada, cariño, para eso estamos, cielo. Espero que vuelvas a llamar muy pronto [A ver, a sesenta euros el minuto y medio, o te llama a ti o le compra el coche a la nena; las dos cosas no pueden ser].

Y de esta guisa se pueden tirar hasta las tres de la mañana diciendo chorradas más que previsibles, a golpe de sombra de ojos de colorines imposibles y tinte rubio de marca blanca del súper. Eso sí, no sé para qué tanto maquillaje y tanta alhaja, si al final entre los anuncios eróticos a la izquierda de la imagen, y los anuncios del comercio local en la parte inferior, sería mejor que lo convirtieran en una emisora de radio.

Por cierto, he borrado este canal de mi tele. Que una tiene una dignidad que mantener.

2 comentarios

  1. Jajajaja, hay mucho sinverguenza suelto, en la tele y fuera de ella . Los cincuenta y tantos y sesenta y…? La segunda juventud, ole y ole jajaja

    1. Author

      Hola Sonia!!
      Es más, los sesesnta y tantos no son la segunda juventud, ¡son juevntud a secas! Anda que no he conocido yo cuerpos jóvenes con mentes llenas de senectud! 🙂
      Me duele que sean el objetivo principal de este tipo de sinvergüenzada en forma de pseudoprograma televisivo. Grimitaaaaaa. A esa chusma sí que habría que ponerles dos velas negras! 🙂

      Abrazooooo y muchas gracias. Muaks.

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