Cosas molonas para hacer en casa

Cosas molonas para hacer en casa

Hay épocas en las que no sales de casa, bien porque estás en un período de tu vida en el que crees que eres el ser humano más feo del mundo, o bien porque te lo manda el Gobierno. Ambas son igual de legítimas y en ambas tendrás que esforzarte para convertir tu casa en el anti-foco del aburrimiento supino. Pero tranquilos todos y todas, que aquí ha llegado vuestra heroína: YO; esa persona que da sentido a vuestra existencia y que os aproxima al júbilo y al placer.

Sin más dilación, procedamos, pues, a la subsiguiente lista de tareas que os recomiendo para evitar caer en ese letargo de carácter comatoso que solo traerá desdicha y aflicción:

HACER LASAÑA CON EL PAPEL HIGIÉNICO: Dale salida a esos 640 rollos de papel que tienes en casa cocinando para toda la familia una deliciosa lasaña. El relleno dependerá de los gustos de los comensales por una parte, y de los víveres del súper o del mercado de tu barrio, por otra; pero sin duda será una buena opción que presentar a la mesa.

En caso de contar con una familia numerosa, puedes utilizar salvaslips, pues son más gorditos y dejarán realmente satisfechos a aquellos de buen comer, y en caso de tener invitados, pásate a las compresas superplús. Más vale que sobre a que falte. ¡Será por falta de celulosa en tu casa!

RODAR TU PROPIA PELI PORNO: Ya no necesitas una cámara de 8 milímetros para rodar un cortometraje casero, eso era en los tiempos en los que Spielberg comenzaba a tontear con el séptimo arte. Ahora con tu móvil puedes hacer verdaderas virguerías transgresoras que dejarán mudos a más de un cultureta.

En cuanto al reparto, si quieres ser tú misma la protagonista, perfecto. Oye, tú eres la directora, productora, guionista, diseñadora de vestuario…qué menos que reservarte un cameo. Aunque si te sientes más cómoda detrás de las cámaras puedes crear un universo pornoerótico con cualquier cosa que te encuentres por casa:

Ejemplo 1: Coge una muñeca de Pin y Pon y otra de Frozen. ¡Arriba ese lésbico y viva el erotismo entre mujeres!

Ejemplo 2: Rueda una escena entre un osito de peluche y un muñeco que, de cintura para arriba es Gi Joe, pero de cintura para abajo es una Supernena. Que se vea que la comunidad LGTBIQ somos todos ¡y que ondee esa bandera multicolor!

Ejemplo 3: Pon a una Barbie y a un Ken haciendo el helicóptero, ya que debes respetar también al público hetero más conservador. A la Barbie puedes pegarle en sus partes bajas medio centímetro de una alfombra de tu casa a modo de felpudito mono, para rendirle homenaje a las pornos de los 70 y para aportar el toque realista que siempre triunfa en esto de la lascivia.

REESCRIBE LA BIBLIA A TU GUSTO: Eso es. Crea tu propio Génesis. ¿Que uno nazca a partir de la costilla del otro no te convence? ¡Cámbialo! Haz lo mismo con la historia de la manzana, porque vamos a ver, seamos sinceros; las manzanas están muy out. ¿Me quieres decir que la manzana es un fruto prohibido y sensual? Por favorrrrrr…ahí es donde la Biblia y la Iglesia me demuestran que son anacrónicas.

Si quieres tentar a alguien hoy en día tienes que hacerlo con UN PUTO AGUACATE. No hay más.

CÁMBIATE DE LOOK: Ponte delante de un espejo y hazte un flequillo. Has visto la foto de una blogger saliendo del Primavera Sound. ¿Sudada? ¿Con el rímel corrido? ¿Muerta de sed y con los sobacos mojados? ¡Nooooo! Pues como parece ser que sale todo el mundo de allí: tope modernos y con pinta de haber salido de un taxi en vez de en un festival con olor a pies y a alerón revenido.

De modo que si te apetece hacerte una reforma en tu cabellera, ponte enfrente del espejo y hazte un flequillo bien molón. Comienza cortando de un lado sin olvidar de igualar el otro, si bien no sé por qué extraña razón este movimiento lo realizas infinitamente, hasta que te das cuenta de que ya le has dado la vuelta a toda la cabeza y has llegado a la nuca. ¡Y sigue sin igualarse! ¿Pero qué has hecho mal? Solo los modernos los saben.

CONVIÉRTETE EN UNA REPOSTERA NEW WAVE: En aras de combatir tu desgana doméstica, decides abrir la nevera e improvisar algún postrecito. ¿Problema? Que solo hay una pomada antifúngica que debe mantenerse en frío y medio limón, cuyo estado, así, a simple vista, no te aporta el sosiego suficiente. Sin embargo, yo entono “ ¡Adelante!”. Es el momento para lucir tu esplendor gastrocreativo en el que a partir del vacío alimenticio procreas un nuevo plato de culto.

No tienes más que untar la pomada en una superficie plana (el mando de la tele, una carta de la baraja, etc). Mientras esta reposa, procedes a hacer una emulsión con el moho del medio limón al que le agregas la única y rancia gota que le has podido exprimir. Riegas la rebanada con dicha mezcla, al horno minuto y medio y voilà, ya tienes algo que aportar a la humanidad: una foto al Instagram igual de estúpida que las demás. Enhorabuena, ya se te puede considerar una persona normal.

Normal, normal…no mucho. Has comido una lasaña de papel, has hecho fornicar a dos muñecos y has acabado con un flequillo de vasca; pero al menos, aburrimiento, cero.

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