La plantilla del Sálvame: ¿de dónde ha salido esta peña?

La plantilla del Sálvame: ¿de dónde ha salido esta peña?

Anda que no he dudado con el enfoque en el que basarme para analizar un tema tan denso, como lo es ese cagarro pestilente convertido en programa de televisión, llamado Sálvame.

Quien dice programa de televisión puede decir también pantomima grimosa, microcosmos del feísmo o apología de la vulgaridad, mostrada en formato de dieciséis novenos. En cualquier caso, no existe ninguna mente privilegiada, y mucho menos la mía, capaz de ofrecer un resumen en menos de mil palabras de ese entramado multidisciplinar y polifuncional que es el Sálvame, dado que se ramifica en numerosos universos repletos de materias ricas en excrementos y, por lo tanto, susceptibles de ser estudiadadas de manera individual.

Es por eso que he optado por centrarme únicamente en el personal que aparece, sin vergüenza alguna, en plató; a los cuales desde aquí les muestro mi más sincera admiración, pues salir a cara descubierta en semejante tinglao solo está al alcance de los más valientes.

Sin más tiempo que perder, comencemos.

 

SUS LOOKS

Su máxima es la siguiente: MÁS ES MÁS. La sutileza, el grácil y escondido encanto del ser humano no va con ellos, será porque carecen de él, de manera que se inclinan por una imagen que potencie su ya de por sí tosca presencia; ahora bien, siempre de forma democrática e igualitaria, cosa que les honra. Es más, en Sálvame, maquillan de la misma guisa tanto al recién llegado como a la estrella consagrada, y eso es algo que me emociona en estos tiempos de exacerbado individualismo. Ahí todos comparten la mierda por igual y eso es algo muy bonito.

¿Por dónde empezar, pues? A título personal, yo siento verdadera pasión por sus MELENAS CARDADAS. Informo, además, de que si estás zapeando a lo tonto y observas una congregación de personas luciendo unas protuberancias en lo que viene siendo todo el cogote, no lo dudes, has puesto en Telecinco. A esa pobre gente el pelo no les fluye, se lo acomodan como una alfombra persa y, una vez decidida la dirección que ha de tomar, les cardan las raíces como si no hubiera un mañana y las aliñan con la laca suficiente como para crear tres agujeros más en la capa de ozono.

Un punto aparte merece uno de mis asuntos favoritos, sus ARREGLITOS ESTÉTICOS; los cuales me remiten a lo mencionado anteriormente: que Sálvame es un programa de corte marxista y allí lo de uno es de todos, y yo continúo diciendo que me han ganado en este terreno. Todos y todas llevan por igual unas fundas en los dientes que parecen teclas de piano bañadas en un blanco cegador. Así que no neguéis que no es sobrecogedor ese sentimiento de equidad humana que impera entre ellos; nadie quiere destacar sobre nadie. Todos van iguales y ya está.

Es algo esperanzador para el mundo, estoy convencida.

De la misma manera que se copian los dientes de blanco polar, también hacen lo mismo con sus pómulos tallados a base de inyecciones y sus frentes botoxificadas. Lo bueno es que no suelen esconderse de nada, e incluso nos regalan programas especiales en los que nos muestran a alguno de sus colaboradores en pleno quirófano mientras le practican una liposucción o un aumento de tetas. Menos cerebro, tienden a cambiarse de todo; desde culo hasta labios.

 

EN PLATÓ

Trabajar en Sálvame tiene que ser una gozada porque HACEN LO QUE LES SALE DEL FORRO. Es como estar un domingo de invierno en tu sofá, pero encima te pagan por ello: tienen el móvil al lado mientras comen un Bollycao, contestan mensajes, envían memes, desconectan de lo que se habla si no les interesa y ponen los pies encima de la mesa porque les ha dado un latigazo de ciática.

Además, si quieren sacarse un moco en pleno directo, se lo sacan; de la misma manera que con la uña del meñique extraen un paluego entre los dientes, trayéndosela al pairo si ya han vuelto de publicidad o no. Ahí no hay separación entre trabajo y placer y eso es una gozada.

En ese sentido, también se encuentran la mar de cómodos a la hora de hacer aspavientos, gestitos chulescos, cuchichear al oído con el de al lado, levantarse de la mesa, volver a la mesa, irse otra vez de la mesa…y todo ello captado por una cámara en mano muy al estilo de Lars Von Trier. Es más, hay un fulano que chupa más cámara en Telecinco que Pedro Piqueras: el regidor/director. Es un tío que tiene a su madre encantada porque la mujer se sienta en su casa y sabe que el niño va a salir sí o sí; con lo que tenemos otro ejemplo de programa que apoya a la clase trabajadora. Todos tienen su minutito de gloria sin importar el nombre.

Ojalá más empresarios copiaran este modelo productivo. Yo ahí lo dejo.

 

AUNQUE NO LO PARECE, TIENEN UNA VIDA APARTE DE LA TELE

En principio, NO TIENES NI PAJOLERA IDEA DE CÓMO DIFERENCIAR PERSONA DE PERSONAJE, porque en ambos mundos tienen la misma facilidad para crear noticias de carácter fecal que entorpecen tu labor de separar su espectáculo del mundo de verdad. Ni ellos mismos son capaces.

Los verás, entonces, dando exclusivas en las que se ponen a parir los unos a los otros a la vez que nos enseñan sus nuevas figuras post-lifting, a sus hijos influencers, a sus madres nonagenarias y, sobre todo, nos abren su corazón, especialmente para quejarse: que si Hacienda los persigue, que si sufren acoso laboral (¿?), que si lo están pasando mal económicamente (¿?) y un sinfín de adversidades melodramáticas que en mí no calan lo más mínimo. Y mira que eso es difícil.

Aun así, ellos insisten en que Sálvame realiza una actividad terapéutica sobre los espectadores. Ahora sí que me quedo preocupada; si esa boñiga ayuda a alguien es síntoma de que estamos peor de lo que creía. Y esto sí que me cala.

 

2 comentarios

  1. Ay Mala… pues no te puedes ni imaginar la cantidad de gente que ve esa escoria!!! Pa mear y no echar gota, que diría mi madre…

    1. Author

      Pásate por una planta del hospital, Yolanda! A los viejecillos le ponen Telecinco non stop y hala, que el abuelillo no nos dé la vara!
      Y luego hay otra gente a la que le gusta de verdad. Para ellos, mis condolencias. jojojojo
      Besooo

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