La playa empeora tu intelecto

La playa empeora tu intelecto

Mala playa cotilleoViviendo en la costa como vivo, me reconozco muy afortunada al tener cerca esa brisa marina, ese rumor de las olas, ese niño tocahuevos con su pelotita, esa ascazo de arenita mezclada con un litro  de crema y, sobre todo, ese yogur que te llevas sin su cucharilla porque siempre te queda sobre la encimera.

En fin, como veis está todo listo para crear un collage de recuerdos maravillosos y encantadores. Tan encantadores como el niño tocahuevos de la pelota, que ahora también chilla a diez centímetros de distancia de tu oreja porque resulta que el muchachín se niega a tomarse el Danonino. “Prefiero un Magnum”, dice el muy pillo. Nos salió espabilado el chaval.

“¿Un Magnum? ¡Pero si ya te has comido un Calippo, tres de empanadillas de atún, una ración de ensaladilla, media sandía y una bolsa de Fritos!”

Evidentemente, a estas alturas ya te encuentras enganchada al lío familiar de los vecinos de toalla. “Lucía, ¿tú has escuchado a tu hijo? ¡Que quiere un Magnum, dice!”, “Ya te dije que no compraras la caja de los Magnum-mini”, “Oye, es que era una pena, que para una vez que estaba de oferta…”

Por supuesto, tú haces como que estás a lo tuyo con tu librito, pero estás disfrutando cosa fina; di que sí. Mi Costi, disimula con su National Geographic bien amarillo y reluciente para que toda la playa se percate de que es un hombre interesado en cuestiones de suma importancia. Bien es cierto que hace como veinte minutos que está más pendiente del drama del niño que no come Danoninos, que de la marea de plástico que hemos creado en este mundo globalizado y consumista.

De hecho, no sé por qué nos pasamos tanto tiempo preparando la bolsa de la playa con ciento cincuenta porsiacasos. El libro electrónico, por si me aburro con los autodefinidos; el libro de papel, por si no me convencen aquellas lecturas; la revista de cotilleo, por si me apetece algo ligerito; el juego portable del tres en raya, por si nos satura lo de leer, y un largo etcétera del cual hacemos uso únicamente un dos por ciento de dicho material, ya que

¡nos pasamos la tarde cotilleando! 

Y punto final. Lo demás sería mentir impunemente.

Y, dada mi obligación de ejercer un comportamiento respetuoso hacia los demás como ciudadana de bien que soy, no siento pudor alguno al confesar que el verdadero instigador de esta actividad es el Costi. Y se cuestionará el lector más avispado: “¿El Costi?” Sí, el mismo. “ ¿Ese ser que no se lee la National Geographic, sino que se la estudia?”, efectivamente, ese individuo. “¿El que te explica con un gráfico de barras, creado por él mismo, cómo repercute la tala de árboles en el Amazonas sobre el Efecto Invernadero?”, sí sí; ese mismo tipo, no lo dude.

Pues esta persona es la misma que a la mínima comienza nuestro periplo de chismorreo:

– Mala, ¿llevas las lentillas puestas?

– No. Tengo solo las gafas de sol y no veo a tres en un burro, ya lo sabes.

– Pues ponte las de ver, que creo que esa tía de ahí era la diva del intituto que me llamó “avestruz de mierda”.

– Es que las tengo en el fondo de la bolsa y me..

-¡TRANQUI YA TE LAS COJO YO! (Y me las incrusta en la cara a la velocidad del rayo).

-¿Pero en dónde está?

-Es esa de ahí! Mira, ¡parece una maruja! Uyyy, se ha echado unos veinte años encima, ¿eh?

-Coñe, ¡ni la reconocía! ¡Oye, pero si parece una abuela!

-¡Una abuela mal conservada, encima! (el Costillo se viene arriba y yo también, ya que encadeno este tema con el siguiente)

-¿Y ese quién es? ¿El Johnny? ¡Pero si parece su padre! ¡Qué mal les ha sentado la vida!

Y es que no sé por qué motivo que jamás esclareceré, SEGÚN TU CRITERIO; reitero: SEGÚN TU CRITERIO, todos tus excompañeros de instituto están como unos tatarabuelos, mientras que tú sigues con aquel juvenil y fresco aspecto. Qué cosa más rara, ¿verdad? ¿No será que no te has planteado lo que pueden opinar ellos de ti?

Pues no, no me lo planteo, porque ahora tengo mucha tarea por delante. El cotilleo requiere de una mente concentranda, cero dispersa y con gran capacidad de enlazar un asunto con otro.

Os dejo, necesito saber si el nene se ha tomado un Magnum o un Danonino.

 

 

 

 

 

 

 

4 comentarios

  1. Que buenooooo!!!! Real como la vida misma, jajajajajaja…
    Nosotros coincidimos con un grupo de quinceañeras.
    Hablaban de una compañera, una tal Lola.
    La pusieron a caldo.
    Lola es un bellezón pero una roba novios, jajajajajaja

    1. Author

      Pobre Lola!
      A mí me encanta lo del cotilleo en la playa porque, si estás al loro, te enteras desde el pronóstico del tiempo, hasta cómo va lo del muro que quiere hacer el idiota del Trump.

      Así te ahorras ver el telediario del Piqueras. 🙂
      Gracias por responder y un beso.

  2. Ay dios!!! Pensé que estos momentos cotilleísticos solo me ocurrían a mí. Jajajjaja… Es que lo veo, lo veo.
    Que maravilla, que bien escrito. Sigue así, Mala.

    1. Author

      Qué tal, Patri?
      Los momentos cotilleísticos son estupendos para el verano, porque tras las gafas de sol la actividad escrutinadora y criticona se vuelve más discreta. jajajaj
      Muchas gracias por leer a Mala. Contamos contigo para las próximas entradas!
      🙂

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