¡Los fines de semana de ahora son un estrés!

¡Los fines de semana de ahora son un estrés!

 

Contamos con algún que otro antecedente sobre este tema en el blog, no carente de polémica, bien es cierto; en el que me centraba en esta fiebre moderna de hacer del tiempo libre con los hijos un desparrame de diversión y una búsqueda de actividades siempre originales, a poder ser más originales que la de otros padres, para ser unos padres más chachiguachis que otros padres, y estos nuevos padres tendrán que ser más chachipirulis que los padres de al lado; configurando así una cadena de alta competición del chachiquetecagas de la que desconozco su fin.

En todo caso, niños y adultos estamos inmersos en un Carpe Diem peculiar, porque te mirarán mejor si atropellas a una abuelita en el paso de cebra, que si te quedas una tarde de sábado sobando en tu sofá. 

Es por eso que sábados, domingos, puentes, días festivos y fechas no laborables en general están ahí para ponerme muy nerviosita, porque tendré que hacer puenting, lanzarme por una tirolina en la selva, bajar un eslálom gigante, escalar al menos un ocho mil, practicar fotografía submarina, nadar agarrada a un delfín, dormir en un iglú, bañarme desnuda en un lago de Siberia y practicar el pastoreo con una tribu Masai.

Todo lo que no sea experimentar algo de este trajín se resume en lo siguiente: tu vida es una mierda insulsa. Hay acelgas sin sal con más sabor que tu existencia.

Por lo tanto, en caso de pretender mejorar tu calidad de ocio y estar al nivel de la vida moderna se me antoja imprescindible una billetera bien maja por un lado, y una condición física, por otro, que tendrás que entrenar en un centro de alto rendimiento como los deportistas que preparan las Olimpiadas.

Vamos, un rollo.

Ojo, que existen también eventos a menor escala monetaria y aventurera: los que te ofrece tu pueblo y alrededores. Atentos todos, que aquí también hay truco.

¿Por qué dices que hay truco, Mala?

¡Ayyyy….pobres ingenuos! Pero vamos a ver, almas de cántaro; ¿desde cuándo algo se hace así, sin más? Porque eso podría ser en la Edad Media, pero ahora, amiguitos y amiguitas, nada es trivial y todo conlleva su estratagema. Como ejemplo, pongamos que a alguien le gusta Camela. Oye, fantástico; es muy fan desde…desde…¿pero desde cuándo lleva tocando esta gente, por favor? Es que yo recuerdo el “EntiendeMÉ, escuchaLÓ; es imposible nuestro AMÓ, yo te entreGUÉ mi coraSÓN…” como si fuese un clásico tan clásico como la “Sonata para piano y violonchelo n.º 2 en Sol menor de Beethoven”, eso sí, sin tanta palabra aguda, porque hay que ver cómo les gustan las agudas a Camela.

Perdón por esta breve divagación, prosigamos entonces.

Supongamos que te gusta Camela. A mí, no, ¿eh?, a una amiga de mi prima…bueno, en realidad, prima-prima no es…es prima tercera por parte de madre y que….VAMOS, QUE NO SOY YO. QUE QUEDE CLARO QUE A MÍ NO ME GUSTA CAMELA.

Bueno, pero imagina que te chifla y este finde actúa en una sala que queda cerca de tu casa, con lo que se supone que tienes planazo total para chulearte de tu supersábado. Pero no. A efectos del nuevo concepto de ocio, si has ido a un concierto de Camela tienes la misma boñiga de vida como el que nunca ha ido a cenar a un restorán-iglú en Finlandia. Mucho mejor decir que has ido a ver a un trío de Jazz, aunque te duermas menos con tu vecino de 2º de la ESO que ensaya con la flauta todos los santos domingos a las 9 de la mañana. Pero eso nunca lo digas en alto. Consejo de amiga.

De todos modos, elijas la variedad de diversión que elijas para el fin de semana, es imprescindible una megaorganización militar:

Nada de siestas.

– Escribe un horario con las actividades de mañana/tarde/noche.

– Madrugar mucho y acostarse temprano. Esto último puede variar si has tenido un plan musical nocturno o gastro-cool-fashionist, porque lo de ir a comer croquetas ya está muy pasado.

Y, ante todo, siempre debemos acicalarnos acorde al momento:

En caso de actividades al aire libre: modelitos treking, modelitos de paseo, modelitos de paseo-treking, modelitos nieve, modelitos nieve-postureo o nieve-deportista, aunque lo más habitual es un amalgama de estos dos juntos. IMPORTANTE: evitar el look Lidl y su catálogo de “Semana de la Nieve”. Se nota mucho que has ido ese jueves a primera hora a comprarte el pantalón water-resistant. Yo solo aviso.

– Modelitos modernukis para ir de taperías en donde no existe la tortilla, con broche final de la velada a modo del puto concierto de Jazz: pon en Google “Cómo vestirse con ropa del desván que guardó tu madre en el año 77”. Encontrarás joyas en forma de ideas que te pueden arreglar la noche, al módico precio de pasarte dos días como los de CSI, en un cuarto oscuro con una linterna porque en el trastero de tus padres nunca hay luz, encontrando de todo (especialmente tus apuntes de BUP) menos esos modelazos de los hipsters de Instagram.

Muy triste todo.

Ya sé que poco falta para que sea delito penal no hacer nada con tu vida un sábado, pero mientras, aquí estoy yo…sintiéndome culpable por ello. ¡Maldición!

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