Los viajes con desayuno buffet

Los viajes con desayuno buffet

Mala en el desayuno buffet

¡Hay que ver lo que nos gusta viajar! Deambular por calles de soberbia arquitectura, contemplar paisajes cuya belleza derrite el hielo,

:::::::::::::::::::::y el desayuno buffet:::::::::::::::::::::::::::::

visitar barrios pintorescos, adentrarnos en museos de supremo interés, practicar otros idiomas,

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degustar los postres más ricos, hacer largas caminatas en bosques de cuento de hadas

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Vale, que sí. Que hemos entendido que a todos nos fascina el desayuno de los hoteles. De hecho, después de un estudio que he realizado yo misma estos últimos años centrándome en este área, he llegado a la conclusión de que el ser humano presenta patrones de comportamiento muy similares; a pesar de las diferencias entre los sujetos observados; bien sean debidos a límites geográficos como de edad; su estado anímico o su índice de colesterol.

Esos criterios de diferenciación desaparecen en mi súper teoría sobre el desayuno buffet, pues una vez que estamos ante esas mesas repletas de todo lo que se puede comer en el universo (creo que sería la expresión que mejor se ajusta), nos democratizamos todos con tal de mantener ocupado el esófago y demás.

Aunque creo que debería hacer una corrección sobre mi tesis, ya que si acaso… si acaso, repito; puede que haya un subgrupo con ciertos protocolos divergentes. Pista: proceden de la península Ibérica y no son de Portugal.

Pero no lo tomemos desde el bochorno. Es más, creo que habría que reivindicarlo. Ya está bien de ser los primeros en corrupción política, el paro o el abandono escolar. ¡De eso nada, monada! Juntemos nuestras voces celestiales y cantemos todos a una:

EL ESPAÑOLITO MEDIO SE COME HASTA LOS MANTELES DE PAPEL EN LOS DESAYUNOS BUFFET

Y tan pancho que se queda ese españolito. ¿En qué momento de su vida uno ha desayunado a las ocho y media de la mañana unas habas con salchichas frankfurt, aderezadas con pimienta blanca y negra? ¡¡¡Nunca!!!! Pero chico, es estar en un buffet y se vuelve un ente que ama la diversidad, que cree que el universo es bello, y esa forma de deglutir habas es un acto de respeto hacia todos los pueblos que habitan en el mundo.

Por supuesto, que no falte su cafelito con leche, una tostada de mantequilla y mermelada y un croissant. El fondo de armario básico apto para todo el año y que nunca pasa de moda. Pero la verdad, ya que está en ese país al que seguro no volverá, es una lástima no probar unos trozos de bizcochos típicos. Y ya que luego va a pedir algo salado como el beicon con huevos fritos, pues podría venir fantástico un trocito de porción de 35 cm de altura de plumcake de chocolate. ¡Si es que el chocolate contiene mogollón de triptófanos!, y le va a venir de perlas para la jornada de turisteo que se le presenta.

De todas formas, oye; que uno tampoco es idiota, y no solo de platos hipercalóricos vive la raza humana. También necesita vitaminas y nutrientes altos en fibra. Pues claaarooo, obviamente, para eso tiene el cuenco de macedonia de frutas frescas. Tan frescas que hace solo tres minutos que la camarera las ha sacado de su correspondiente lata, ahogadas por supuesto, en litro y medio de almíbar. Una opción óptima para todos aquellos que el mes anterior hicieron el reconocimiento médico, y les salieron los índices glucémicos un poco altitos, pero bah…… por un día, tampoco pasa nada.

El caso es que un bol chiquitito de las frutillas almibaradas ya parece que puede ser el broche final para ese estupendo desayuno que se está marcando. Ese recipiente de cristal en el que flotan las guindas rojas, la pera, las uvas, la piña y su fantástico color amarillo; en el fondo les recuerda que sí, que sí… que mucha fruta fantasía, pero ¿dónde está esa manzana golden y esa naranja de mesa de toda la vida de dios?

Es momento pues de comenzar una sutil búsqueda visual desde la mesa en la que está sentado. Una vez que detecta el frutero con lo que llamaremos “fruta normal”, nuestro españolito se levanta y coge su manzana y su naranja. Y si hay una pera conferencia, que son sus favoritas, también. Las sujeta con las dos manos y comienza su recorrrido hacia el lugar en el que estaba sentado. Va con la cabeza bien alta, no hay nada que esconder ya que él está en pleno desayuno. Pero ahora viene el detalle picaresco en donde es experto cualificado u oficial de primera, dependiendo del convenio. Y sobra comentar que las frutitas han ido a parar al bolsillo del abrigo que se ha bajado al comedor, porque nunca sabe si le van a dejar una puerta abierta justo a su lado.

Y cuando está a punto de acabar… ostras, pues ya es mala suerte. Acaba de pasar una tía que habla un idioma raro con una tacita y los cereales de toda la vida. Los Corn-Flakes, vaya (ya le gustaría. Más bien, versión marca blanca del mayorista que abastece al hotel). Sin embargo, sabe que por ese día ya ha sido suficiente y en todo caso dice: “Mañana pruebo los cereales, que he visto unos ¡que llevan garrapiñadas y todo!”

El caso es que no sé por qué, pero me da en la nariz que en su casa se toma un café bebido de mala gana y tira por la puerta que es tarde. Ni tostada, ni almíbar ni la fabada tirolesa que tanto le había gustado.

En los viajes con mi Costillo, cuando suena el despertador, me da un bajonazo espantoso; aunque el Costillo ya detecta ese aroma de felicidad mañanera que se está colando por debajo de la puerta. Tres palabras: Olor a tostada. Entonces da un brinco y se planta en la ducha mientras canturrea su naranianooo nararanianoooo y yo me estoy poniendo mala con tanto buen humor mañanero. Claro, él se arregla en 1:32 minutos y está divino; ha dormido como un faraón y encima tiene el estómago en perfectas condiciones para el bizcocho de chocolate.

Pero esta pobre alma en pena, que no ha dormido, que siempre tiene acidez de estómago y que no quiere ver su propio careto mañanero porque es muy fea; remolonea lo suyo. Hasta que va al rescate….¡¡¡¡tacháaaannn!!!!! ¡¡¡El Costillísimo!!! Y en nada ya estamos tomando nuestro café con leche tranquilamente.

¡Qué bien sabe el café con leche cuando se está bien!

4 comentarios

  1. Buenísimo!! Yo recuerdo a «mi costillo» que en un desayuno mañanero de esos que describes,probó de TODO,excepto la zorza(sí,había zorza para desayunar!)que le pareció excesivo!

    1. Author

      ¿Y lo bien que entra una zorza con sus papas fritas a las ocho de la mañana? Vamos, te lo aconsejan todos los médicos.
      Luego, a las 11 de la mañana te dicen que tienen ardor de estómago, pero que lo más probable es que haya sido de ¡¡la cena de la noche anterior!!

  2. Pues mi “Costillo” se toma un desayuno completísimo en casa léase: tazón de café con leche, tostadas con mantequilla y mermelada y su correspondiente zumo de naranja. Calcula lo que desayunará cuando se lo dan servido,baja baja…

    1. Author

      Cuando se lo dan servido súmale un croissant, un bollo de leche y un par de magdalenas de esas de 400 de colesterol cada una.
      Pero lo arregla tomando su bol de frutas almibaradas, porque él es un hombre que intenta cuidar sus arterias. ¡Para que digas luego que solo desayuna chuches!

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