Me siento pletórica, radiante. Hoy es el último día del año, lo cual quiere decir que a esta pesadilla en forma de brillis llamada Navidad, le queda menos para finalizar. Y quedar con unos, y quedar con otros, y comida allí, pero cena aquí, y entre medias vete a devolver la Muñeca Mil Peinados de Frozen porque justo te acabas de enterar de que ahora ya no le gusta Frozen, sino Rosita la cerdita de Canta, que baila con el cerdito Gunter, y a ver en dónde encuentras tú ahora a Rosita la cerdita de Canta que baila con el cerdito Gunter, pues vas, yLEER MÁS

Un tipo al que debo soportar con bastante asiduidad siempre va soltando la misma cantinela: que si algo hay en esta vida que no soporta es la mentira, y por ello es, según él, poseedor de un radar de finísimo umbral para detectar a los mentirosos. Sea verano o invierno, él nunca abandona su autopromoción como justiciero en búsqueda de la sinceridad más absoluta. Pues francamente, que se cambie de representante o le dé un giro a su carrera de superhéroe, porque lo que es conmigo, nunca acierta. Le he colado más de una trola sin apenas despeinarme. De hecho, a veces, en plena inmersiónLEER MÁS

Para los amantes de las canciones bonitas, os presto hoy un baladón de los buenos: Tennessee Whiskey, en la versión de Chris Stapleton; un tío al que envidio mucho. ¿Porque canta tremendo? ¿Porque compone temazos? ¿Porque es un gran guitarrista? ¡Nooooo! ¡Porque tiene un pelazo largo y liso! ¡La ilusión de mi vida! Pero aparte de envidiarlo porque jamás se tiene que pasar las planchas, no me queda otra que elogiarlo por hacer la versión más bonita de todas las que se han hecho de esta canción de rock sureño. ¿Sureño de dónde?, diréis. ¿Pues de dónde va a ser?, del sur del único paísLEER MÁS

A punto de cumplir dos años de blog, me veo con la valentía suficiente (también son válidos los sustantivos “osadía”, “atrevimiento” y “coraje” o cualquier nombre abstracto que denote un par de narices para enfrentarse a algo, que es la tarea que emprenderé ahora mismo aun a riesgo de temer por mi vida) para tratar EL TEMA. Vamos allá entonces. Tomo aire, lo mantengo unos segunditos en los pulmones, lo expulso suavemente y tecleo: ¿Qué carallo les pasa a las madres y padres de ahora? ¿Por qué viven en una secta sin ellos saberlo? ¿De qué van con sus aires de superioridad? ¿Por qué creenLEER MÁS

¡Éramos pocos y parió la abuela! Ya conocéis lo relajante que siempre ha sido para mí ir de compras, que es una gozada observar la perturbadora demencia con la busco la talla perfecta, el patrón perfecto, el color perfecto, el tejido perfecto y cualquier mierda que tenga que comprar perfecta, porque las mierdas si no son perfectas son mierdas-mierdas, y a mí las mierdas me gustan en condiciones; ahora resulta que me meten con calzador unas rebajas que llegan de allende los mares y que son el colmo de la felicidad. Por supuesto, todo aquello que procede del país del Tío Tom ha llegado aLEER MÁS

En principio, que exista un prototipo de belleza no tiene por qué suscitar problema alguno siempre que sepamos tomarlo como una mentira ajena a nuestras vidas. Es como si ves el techo de la Capilla Sixtina y piensas “Ya me gustaría a mí pintar así”, pero no te tortura lo más mínimo, puesto que vives estupendamente siendo Pepita Pérez y ni de coña te cambiarías por el maestro Miguel Ángel. ¡Lo que pudo padecer de las cervicales el pobre  mirando hacia arriba todo el rato ! ¡Quita, quita! El problema real comienza cuando consciente o inconscientemente te tomas este canon como la Estrella Polar que debesLEER MÁS

Aun a riesgo de parecer una postureta, os juro que no me sé ninguna canción de este tipo. Y también desconozco quién canta qué o qué dice quién. “¡Venga ya, Mala!”, -me recriminan-. “¡Pero si suenan en el autobús, en el súper y en las patronales de tu pueblo ! ¡Es imposible que no te sepas la letra de ninguna canción!”. Y tanto que es factible, teniendo en cuenta que cuando algo no me interesa desconecto ipso facto, y a partir de ahí voy a piñón fijo en mis viajes astrales. Ya pueden cantar los niños de San Ildefonso mi Gordo de Navidad que yoLEER MÁS

Siempre me he considerado una persona muy observadora , -QUE NO ES LO MISMO QUE SER UNA FIJONA-, muy sensible y receptiva hacia mi entorno, por lo que todo aquello que me rodea causa algún tipo de efecto en mí. Existen muy pocas cosas que me dejan realmente indiferente, porque al igual que un superhéroe, vivo con los cinco sentidos supradesarrollados y, esto, la mayoría de las veces es una losa, pero otras, me hace sentir muy feliz con solo dos o tres chorradas. Una de ellas es una buena canción. La música siempre ha sido mi más fiel compañera durante toda mi vida. TodoLEER MÁS

Os quejaréis de este blog, ¿eh? Desde tutoriales sobre cómo estudiar únicamente en la víspera del examen, hasta la reseña de cualquier estreno de carácter creativo o artístico. Si es que la cultura me desborda, lo sé. De hecho, poseo tanta, que no me queda otra opción que compartirla con vosotr@s y, como ya sabréis, amar es compartir, y yo amo mucho. Para la inauguración de esta sección a la que le intuyo un éxito verdaderamente arrollador, he elegido una canción que, desde mi humilde visión, es una de las más bonitas compuestas en la era de la música contemporánea. Se titula “No surprises” yLEER MÁS