Contemplo, atónita, a una ancianita japonesa de ciento dos años en pleno calentamiento antes de nadar sus cincuenta metros mariposa. Pese a ser la mejor noticia de todo el informativo, apago la tele y me levanto del sofá, no sin EMITIR UN EXTRAÑO RUIDO NACIDO DESDE LO MÁS PROFUNDO DEL ESTÓMAGO -como las sopranos-  liberado simultáneamente por boca y fosas nasales. Una resonancia de ecos primitivos, acompañada de un sutil carraspeo de garganta y de un resoplido estertoroso. Definitivamente, estoy más cerca de la muerte que la japonesa centenaria. Tiempo ha que no abandono la butaca ni me ato los cordones sin desprender cierto bufidoLEER MÁS

  Me asombra enormemente la capacidad de algunas personas para descalificar el trabajo de otros, sobre todo cuando no se anda demasiado versado en según qué temas. Es más, a mayor desconocimiento sobre equis asunto, mayor es el libreparloteo a la hora de desacreditar el esfuerzo ajeno. No tiraré de tópicos y no diré que la práctica de esta costumbre forma parte de la identidad cutre de este país, porque idiotas e ignorantes los hay en todos lados. No obstante, me centraré en los idiotas de aquí por dos motivos; uno, porque de los de fuera no dispongo información alguna, y dos, porque “agradecer esLEER MÁS

Últimamente no hago más que encontrarme con artículos y vídeos que me informan de los beneficios de levantarse muy temprano. Dado que para mí, lo único positivo de levantarse de cama es el alivio del dolor de ciática, en principio me negué a escuchar esos fundamentalismos que penalizan a todos aquellos que no son hiperactivos, megadeportistas y supercreativos las 24 horas del día. No obstante, la carne es débil, y no me pude resistir al gancho que me ofrecían estos señores madrugadores: una fotografía que mostraba los resultados de su estudio. A la izquierda, un hombre vestido con ropas extraídas de un contenedor que apenasLEER MÁS

No hay nada como crear un personaje basado en ti para ejercer un completo dominio sobre algo. Tuya será su imagen, de ti dependerá su identidad, su gracia, la virtud de gustar o el desafío de incordiar. Y siempre moldeándolo a tu antojo y conveniencia sin rendirle cuentas a nadie. Cierto es que poco tengo que reajustar en el traspaso de mí misma a Mala -siempre seré una dramas de la vida como ella- pero es hora de concretar datos y puntualizar informaciones. Para empezar, no luzco tan joven ni estoy tan buena como en las ilustraciones. Mis limitadas dotes para el dibujo me empujaronLEER MÁS

  Hace un tiempo leí que una de las claves para escribir un blog o cualquier contenido en el que predomina tu voz, consiste en no pensar en quién va a leerlo. Deberás olvidar que va a leerlo tu amiga, tu madre o tu suegra, ya que de lo contrario, el proceso creativo se complica; la fluidez y la creatividad desaparecen y tu pequeña narración se convierte en una tortura y en hago-deshago continuo. Así que no criticarás la naturopatía, porque no quieres molestar a una amiga que sí la practica; suprimirás el párrafo en contra de algunos funcionarios de ventanilla porque puede haber líoLEER MÁS

  Incomprensiblemente, los hombres ven las películas en silencio. Si bien gracias a mi olfato analítico de sabueso policial y a mis vastos conocimientos sobre el universo masculino, desentramaremos los motivos de este extraño comportamiento que afecta a todos los varones del firmamento. Reconozco, aun así, el mérito de ver una película de principio a fin sin decir ni mu, pues dicha virtud solo está al alcance de aquellas mentes predestinadas a la enajenación más absoluta. Esta abstracción con respecto al medio es la que hace que caigan rendidos veinte segundos después de meterse en cama, o de seguir el argumento de una peli aunqueLEER MÁS

En mi pueblo han abierto una gran superficie de bricolaje para ir a pasear. El plan es que vayamos a airearnos a una nave industrial junto con otras dos mil personas durante tres horas y media. Es lo que solemos hacer en mi pueblo si queremos dar una vuelta. Me han dicho que alguien ha entrado a comprarse un taladro, pero de momento es solo un rumor. Yo creo que ha sido una medida formulada desde la concejalía de familia, porque a no ser que vayas en pareja, en las grandes superficies no te dejan entrar: “¡Yo solo he venido a por una broca deLEER MÁS

  Yo nunca he sido muy avant-garde en casi ninguna cosa. Mi propensión a no detenerme demasiado en ciertas innovaciones ha hecho que tenga un perfil más adecuado para ingresar en una residencia de mayores, que en un festival de verano con todo su moderneo. Y es que, más experta en pijamas de franela y en colutorios para las encías que cualquier persona de mi quinta, definitivamente, soy pura desgracia anticontemporánea. Para empezar, DETESTO COMPRAR ONLINE, lo que me proporciona al mínimo, una posición en el pódium de lo vejestorio. Que no te guste comprar por internet es el nihilismo del siglo XXI. Es negarLEER MÁS