Elementos erotizantes

Elementos erotizantes

cupido flechasComo experta en temas amorísticos que soy y, dado el texto publicado en este mismo blog la semana pasada, es de apremiante necesidad que tratemos en esta ocasión el asunto opuesto: aquellas conductas o rasgos que al menos a mí, Mala, me resultan altamente deseables. Erotizantes a tope.

Sin más preludios, centrémonos entonces en el núcleo de la cuestión, pues no hay tiempo que perder:

-La ironía y el humor por bandera: Un comentario socarrón por aquí, una burla finamente hilada por allá, reírse de sus patosidades por un lado, presumir con irónica gracia de sus virtudes por otro, o hablar de algo cutre como si fuese un objeto deluxe son cualidades no al alcance de todos.

Además, es difícil conseguir ese justo medio que separa a la gente adorablemente graciosa, del repelente graciosillo que te satura con sus chorradas. El típico que está todo el día haciendo ruiditos de Martes y trece, y cuando se aburre imita al rubio de Cruz y raya. En este caso, se trataría del típico coñazo integral que cuando te invita a un café le dices que estás fatal de tiempo, y que tienes que llegar pronto a casa para limpiar la arena del gato.

-Se ríe pero no hace mucho ruido: No todo el mundo es como yo, que cuando algo me hace gracia se oye hasta en el desierto de los Monegros. Hay gente que se está partiendo la caja, pero como mucho llega a emitir un leve sonido festivo. A todos nos queda claro que se está descojonando como el que más y ¡mira qué bien!, no me da codazos en los riñones ni me grita en el oído externo, interno y todo eso que hay por ahí dentro. Cuanto más difiera de mí, mejor.

-Siempre discreto, por supuesto: Nada de cotorras ni de preguntones tocagüevos. Se puede confiar en él porque sabes que no es un correveidile que te monta un lío en menos de nada. No se mete en conversaciones ajenas ni va dando la nota por todos lados. Lo puedes llevar a las bodas de platino de tus tíos sin ningún problema.

-Comprometido: No tiene que ser el nuevo Gandhi, pero siempre anda metido en varios asuntos que requieren de su tiempo y lo convierten en una persona polifacética, con conciencia colectiva, creativa y responsable. Da igual la causa, pero lo da todo por aquello en lo que está sumergido: desde un curso de cerámica, un taller de lectura o la protectora de animales.

Este prototipo viene fenomenal cuando alguien te está dando la vara con su novio. Imaginemos que te sueltan: “Pues mi novio es cirujano vascular, pues mi novio tiene un Ferrari, pues mi novio cocina de lujo, pues mi novio tiene un coeficiente de 190, pues mi novio bla bla bla”. Así que tú le callas la boca diciendo: “Pues mi churri limpia la mierda de la perrera municipal los lunes, los martes me hace unos ceniceros de cerámica que da gloria verlos y el resto de los días los dedicamos a hacer el amor fogosamente”. ¡Toma esa, pedorra!

-Humilde: Tiene facilidad para hacer las cosas espléndidamente. No es tonto y reconoce que no se le da mal esto o lo otro, aunque sabe que hay millones de personas con más talento que él, de modo que lo lleva con una naturalidad humilde y sana. No alardea de nada porque considera que es uno más con sus virtudes pero también con sus defectos. Ojo, si contactas con uno de estos, enhorabuena. Yo solo aviso.

-Cálido en el trato: Es amigable, agradable y cercano, pero no un sobón que está todo el día tocándote el antebrazo cada vez que te quiere decir algo. Esa soy yo mal que me pese.

Él sonríe cuando le hablas y asiente como si estuvieses contando algo muy interesante. Este arquetipo es ideal para mí. Asiente con la cabeza cuando hablo de los nuevos reflejos en el pelo que me he puesto para taparme las canas. En caso de hablarle del conflicto en Cisjordania, me escucha de la misma manera. Una maravilla.

Y AQUÍ VIENE LA GUINDA DEL PASTEL:

-¡Es irresistible y no lo sabe!: Tiene chispa, humor, inteligencia y es el tipo más riquiño del mundo, ¡pero él no tiene ni idea de todo esto! No porque se crea el ser más infecto del mundo, sino porque no dedica mucho tiempo a reflexionar sobre su nivel de encanto. Él, simplemente es, y ya está. ¿Acaso hay un elemento más erotizante que este? No lo busques porque la respuesta es no.

Pues hasta aquí, amigas, amigos, las cualidades erótizantes más efectivas según mi modesto parecer.

Suele ocurrir, además, que si un sujeto cumple una de ellas, cumple el resto. Es como una cadena de virtudes en la que una desemboca en la otra de forma natural y espontánea.

Por último, reconozco que no ha sido difícil hablar de las cualidades que encuentro enormemente eróticas.

Basta solo con acordarme de mi Costillo.

 

 

 

2 comentarios

  1. Yo también soy de las que me río por dentro! Y estoy totalmente de acuerdo con que el sentido del humor puede ser muy erótico. Me ha encantado, como siempre! 😘

    1. Yo no me veo poniéndome erótico-festiva con un muermazo de tío, desde luego.😂
      Muchas gracias, Almu por tu fidelidad.

      Muaks! 😘😘

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