Parejitas: “En mi casa se hace así”

Parejitas: “En mi casa se hace así”

Mala de los Nervios seduciendo a su Costillo[Suspiro] Ahh…la primavera…..

Caen chuzos de punta, pero me dicen que es la estación del amor y del florecimiento del deseo. Los pajarillos se ponen cochinotes en las ramas de los árboles y, de hecho, piensas: “hay que fastidiarse, hasta los gorriones tienen más ganas de ñaca-ñaca que yo”. Obviamente, me entra el bajón, así que prefiero recordar esas épocas primaverales en las que andabas más caliente que el pico de una plancha.

El deber llama y es por eso que trataremos a continuación el asunto amoril con el Costillo. Mi ya célebre enamorado no apareció de la nada, aunque pueda parecer que bajó de una nave interestelar y se me plantó delante para jurarme amor eterno. No fue así. De hecho, me lo tuve que currar mogollón.

Para empezar, nos conocimos a primeros de año; cuando tienes los exámenes en la universidad. Sí, esos exámenes que prometiste preparar durante las vacaciones de navidad, previo horario militar que habías diseñado milimétricamente y que, en caso de cumplir con todos los tareas organizadas, tu nota media de la convocatoria sería, según tus cálculos, de un 8’9. La realidad no caminó al mismo ritmo que estas cuentas que había hecho.

Pues como os contaba, conocí a mi Costi a primeros de año después de que me lo presentaran en plan: ”Fulanito esta es Mala, Mala este es Fulanito”. Yo le eché el ojo cual gata en celo y él….él…..

PASÓ DE MÍ COMO DE UNA CACOTA.

¿Os lo podéis creer? ¿Cómo es posible que no se percatara de mi fresca y oceánica belleza? Jolín, pues yo creo que nuestra conversación fue más que suficiente para intuir una personalidad deliciosamente magnética como la mía.

¿Quién no se rinde ante unas palabras tan conmovedoras como un “hola, encantada de conocerte”? Pues el Costillo debe de ser de hielo, porque no me hizo caso alguno. De hecho, debo admitir que es un tema que todavía seguimos analizando hoy en día: el porqué de esta injusticia humana. Ignorarme impunemente ha de ser explicado bajo peritaje exhaustivo. Sí, vamos, ¡súper exhaustivo! Su única coartada es que dice que estaba en una época en la que pasaba de las tías y solo quería irse con sus coleguitas.

Aquí sí que me cabreo. Vamos a ver, Costi, prefiero que me digas que te parecí un callo malayo a que me vengas con esa excusita. De ese modo, pongamos que se le acerca Pamela Anderson con sus dos misiles silicónicos por banda, viento en popa a toda vela. Sí, seguro que le dice: “Mira, Pamela, eres muy mona y tienes pinta de que te encanta leer a Tolstoi, pero ahora es que me pillas en una etapa de estudio introspectivo y me apetece estar solo”.

Definitivamente, su rollo de lobo de mar solitario era todo un cuento, porque a los pocos meses ya caminábamos como dos enamorados tontunos. Mi trabajito me costó, pues tuve que sacar toda mi artillería pesada, esmerándome en el retorcimiento sensual de un mechón de mi pelo (que, ojo, con este gesto tanto puedes parecer coqueta como unineuronal) y, si hiciese falta, enseñando canalillo y media teti.

Así que vamos que nos vamosssss. Años más tarde vivíamos ya juntos, compartiendo nuestro amor y soltando cada dos por tres la frase entre las frases:

“EN MI CASA SE HACE ASÍ”

Que esta frase hay que estudiarla, ¿eh? O sea, la soltamos pensando que con eso justificamos todo. Con lo que la otra parte te suelta: “Pues en mi casa se hace asá”. Y a ver quién gana. El que tenga más paciencia, supongo, porque esto consiste en entrar en un bucle infinito y ya me dirás cuál es el criterio ganador. Adjuntemos ejemplo:

[Mala] Primero doramos la carne, y luego echamos las verduras

[Costillo] No, primero echamos las verduras y luego la carne. En mi casa se hace así.

[Mala] Pues en mi casa se dora la carne y luego las verduras.

[Costillo] No, QUE MI ABUELA ERA UNA GRAN COCINERA (acudiendo a algún principio de autoridad porque uno quiere ganar) y primero ponía las verduras y luego la carne.

Y así dale que dale. Que ya puedes decir: “Pues en mi casa robamos bancos así” o “Pues en mi casa estafamos a Hacienda así”, que digas lo que digas, con esta frase será un dogma de fe.

Aunque que de lo que casi nadie habla es de lo difícil que es acostumbrarse a dormir con alguien todos los días en la misma cama. Es decir, elegir el lado, o que uno ronque, que hable en sueños, que se lleve toda la manta y te deje a la intemperie toda la noche, que tenga tos crónica, que se levante a hacer pis cinco veces…en fin, esas cosillas que nos hacen humanos.

Sin embargo, tú que venías de dormir sola y de plegar y desplegar las piernas mil veces en una noche, ahora te encuentras con un tío de 1’85 que tiene la costumbre de dormir en diagonal. Pone la cabeza en su esquina y los piernas en mi lado. ¡Con un par! Yo, para darme la vuelta, tengo que hacer unos movimientos de gimnasta soviética, y el tío ni se entera.

Pero me vengo de él apagando la lamparita, encendiendo la lamparita, apagando la lamparita, encendiendo la lamparita. No poder dormir es lo que tiene. Y si mi Costillo aguanta esto sin rechistar, es sin duda, amor del bueno.

8 comentarios

  1. Jajajajajaja muy bueno y real como la vida misma

  2. Me parto de la risa… Ese costillo es un santo jajaja ja! Pero el temita convivencia da para una segunda parte. Ahí lo dejo….

  3. Jajajaja jajajaja éste ha sido muy divertido! Es que la convivencia da para mucho..pero Mala no puede quejarse porque el Costillo duerma en diagonal,que al menos no ronca! 🙂

    1. Author

      Si es que o roncan, o vives en un lugar costero y las gaviotas se ponen justo en tu patio de luces con sus cantos dulces cual cuerdas de un laud medieval.

      No hay escapatoria, amiga. 🙂

  4. Ains! Mi Costillo también me dijo que estaba en época de introspección… Jajaja! Debe de ser cosa común entre ellos, para hacerse los interesantes, porque semanas después no le importó mucho eso de la “reflexión”. Si es que lo clavas en todo… Segunda parte ¡YA!

    1. Author

      Lo de hacerse el John Wayne delante de los coleguitas es todo piquillo, y del malo.
      Después le enseñas una teti y se le acaba la “reflexión”.
      🙂 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *