Parejitas (II): las tareas del hogar

Parejitas (II): las tareas del hogar

Mala de los Nervios limpiandoTras el éxito cosechado en la anterior entrega de Mala de los Nervios, en verdad es justo y necesario; es nuestro deber y salvación seguir comentando esos pequeños detalles de la convivencia parejil.

Cierto es que el tema nos aporta datos suficientes como para crear una saga igual de fructífera que los Episodios Nacionales de don Benito Pérez Galdós, pero hoy simplemente continuaremos con todo aquello relacionado con el mantenimiento de nuestros humildes hogares. Ojo al dato, que no es esta una cuestión vacua. ¡Ni mucho menos! Puede ser una fuente de desamores e infortunios que un dúo de enamorados no podrán nunca dejar atrás.

Sí, señores y señoras. Pasar incorrectamente la mopa puede causar un divorcio, mezclar ropa blanca con la de color puede apagar la pasión y lavar un jersey de lana pura en la lavadora ocasionará daños irreversibles. En la parejita. En el jersey ya ni os lo cuento.

A una, por motivos ya de herencia familiar, las tareas domésticas se las traen un poco al pairo. Esto es, se realizarán diariamente las actividades que responden a las necesidades básicas de salubridad y bienestar, pero Mala y el Costillo son de los que van construyendo una montañita súper cuca de ropa para planchar. Cuando dicha elevación alcanza cotas similares a la que aparece en Encuentros en la tercera fase o a cualquier montículo de las Médulas de León, se procederá a la clasificación de PLANCHA/NOPLANCHA.

Hasta el momento, no tendremos ninguna confrontación, pues ambos estamos de acuerdo en que  “si no se ve, no se plancha”. Aunque si por el Costi fuera, solo se plancharía la camisa que lleva a una boda. Total, que de un rascacielos de ropa, al final nos quedan tres camisetas y dos camisas para planchar. Estupendo, acabaremos en un tris.

Y aquí viene la cuestión. El Costillo, que coge las curvas de las salidas de autopista a 90 km/h, pegándome un susto del copón y metiéndome un traqueteo que termino con las patas encima de la guantera; resulta que con la plancha se pone de un tranquiloteeeee. Parece el mayodormo de la Casa Real.

Varias horas para cada camisa: y venga a repasar los puños, los cuellos y esa raya de la manga que está hecha a escuadra y cartabón. Una cosaaaa. Eso sí, le quedan fetén. Lástima que luego en nuestros armarios se queden como ciruelas pasas y cuando te la quieres poner, adivina tú lo que ocurre. Exacto. ¡Plancharla de nuevo!

Yo, mientras él se dedicaba en cuerpo y alma a esas dos camisas y tres camisetas, ya había doblado el resto de la ropa, fregado los baños y había hecho y tendido la colada. Y este patrón de lentitud temporal se repetía en todos sus quehaceres. Así que no me quedaba otra. Debía esclarecer el porqué de estos sucesos tan pronto como fuera posible.

La investigación no me llevó más de un día. Os lo pongo fácil:

LOS TÍOS NO LIMPIAN. HACEN BRICOLAJE.

 

Me explico: cuando mi Costillo friega los platos y la cocina, no realiza simplemente esta labor, pues….

CADA VEZ QUE ENTRO EN LA COCINA, EN LUGAR DE TENER UN ESTROPAJO EN LA MANO, ¡TIENE UN DESTORNILLADOR!

Os lo juro. Y es que se le da por hacer limpieza del extractor, que ya hay que tener ganas (ya os he dicho que él se entrega apasionadamente y lo hace todo a lo grande) , y de repente, se percata de un problema colateral para el cual necesita la caja de herramientas. Al rato, vuelvo a pasar por allí y tiene una llave inglesa porque iba a limpiar el horno y ya de paso arreglaba no sé qué. A todo esto, los platos siguen sin limpiar en el fregadero.

Por lo tanto, recopilando lo anterior enseguida encontré la explicación a semejante misterio.

Y este modelo de operación es válido para todos los menesteres domésticos. Es transferible, por supuesto, a la limpieza de los cuartos de baño; ya que siempre va a ocurrir algo que precise la ayuda de la caja de herramientas. ¿Que la cisterna no va bien?, ahí veo al Costillo retirando la tapa e ideando una solución para que el agua fluya correctamente. Lo de fregar con el Mr. Proper ya vendrá luego.

Yo, desde luego, me muero de envidia, porque no solo limpia, sino que con un alambrito de esos de la bolsa del pan de molde, lo mismo te arregla un grifo que una persiana. Será lo que tiene ser  ingeniero. Yo, como soy la lerda de la pareja me libro de esos trabajillos. Sobra decir, por supuesto, que luego lo deja todo como los chorros del oro. El tiemplo empleado ya es otra historia, claro.

Por otra parte, tenemos el asunto de hacer de comer. Y AQUÍ TENEMOS MELODRAMA.

Sí, queridos lectores y lectoras, a veces se nace para ser una segundona, una mequetrefe, una fea figurita de porcelana de un bazar chino.

¿Que a qué me refiero? ¿Que a qué me refiero? (repetición de frase para crear un halo de injusticia desmesurada). Pues me refiero a que aquí, la que escribe, hace merluza a la cazuela, bacalao a la portuguesa, ternera al horno, lasaña y todo lo que se menea. Sumemos sopas, calditos, cremas de hortalizas de todo tipo. Lentejas, pucheros varios, pistos manchegos y jamón asado.

Pero resulta que viene el Costillo, hace una chorrada de alta cuisine, y todos en la mesa lo alaban con un sonoro: “ohhhhhhhhhhhhhhh”. Después, les tiene preparados, CÓMO NO, un postre de esos de internet, en los que ya para interpretar las medidas tienes que ser licenciado en Ciencias Exactas. Entonces él, dominando la situación en todo momento, te planta un postre digno de libro de cocina. Suben claramente los decibelios con el “Ohhhhhhhhhhhhhhhhh”. Lo que me fastidia es que está todo buenísimo. ¡Maldición!

Yo, por ejemplo, me lío cosa fea con las medidas de estas raras. Por ejemplo: “55 cl de agua tibia”. ¿Einnn?? ¿Y esto en mililitros cuánto es? Buah, qué rollo. Busco una receta que mida en cucharas.

Y si tú tienes una vida en la que mides en cucharas, ya sabes que no has nacido para el triunfo. Pero las natillas te salen buenísimas. ¿O no?

2 comentarios

  1. Bueno bueno, no se puede quejar una de semejante maravilla. Este costillo es un tesorito, lento para según q cosas como dices, eso sí jeje, pero una joya, y si además lo hace todo sin q nadie se lo haya pedido antes, eso ni todo el oro del mundo lo pagaría. No lo alquilarás por horas?

  2. Author

    Sí, sí; claro q lo alquilo sin problemas. Precio económico, porque también es experto en temas marujiles y te subirá la moral diciéndote por ejemplo que tienes unas unas mechas californianas estupendas.

    Por cierto, aplica un descuento especial si el cliente le proporciona una colección de alambritos del pan Bimbo.
    😂😂

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