Gente sin sentido del humor: no sé lidiar con ellos

Gente sin sentido del humor: no sé lidiar con ellos

EugenioPor supuesto, como no podría ser de otra forma, voy a comenzar mi textito liándola parda para no variar. Y es que si una es así de chulita e imprudente, ¿para qué cambiar? Un clásico es un clásico y meterme en berenjenales es mi debilidad, con lo cual entonaré aquí y ahora que:

LA GENTE SIN SENTIDO DEL HUMOR ES RARA.

Hala, ya está. Ya lo he dicho y me he quedado como dios. Qué alivio, chica, que estaba que si sí que si no, que si lo digo que si no lo digo….un sinvivir, vamos; pues sabes perfectamente que siempre va a aparecer uno que te diga que generalizar está fatal, y otro que te cuenta que su prima la de Badajoz no tiene sentido del humor porque sufre un síndrome X y a ver quién soy yo para reírme de la gente con síndromes, porque los síndromes son algo muy serio y que debería haberme documentado sobre síndromes antes de hablar de síndromes ajenos.

Ciertamente, señor, tiene usted toda la razón, pero dado que lo veo ansioso por debatir acerca del tema de su prima, recordemos, la de Badajoz; será mejor que lo remita a la sección de “Vivencias personales” de la revista Saber vivir. Allí se encontrará con un personal cualificadísimo y dispuesto a publicar su denuncia, ya que de lo contrario tendrán que inventárselas; tarea que aun así no resta credibilidad alguna a esta rigurosa publicación de contenido médico.

Solucionada esta cuestión, procedamos a desentramar el tema que en esta ocasión nos ocupa.

Para empezar, esa parroquia formada por gente sin humor, no solo es que me resulte aburrida, sino que encima no sé cómo comportarme, porque me veo inmersa en una sucesión de silencios incómodos, malentendidos embarazosos y la sensación de parecer idiota todo el rato; y yo para eso no necesita a nadie como cooperante. Yo sola me basto.

Por lo tanto, a grandes rasgos, este gentío-coñazo te concederá siempre ese ratín para sentirte imbécil. Son así de generosos. Lo suyo es dar y dar; qué gozada. Ahora bien, además de altruistas, las personas sin humor son un grupo no del todo homogéneo. Podríamos crear subtipos hasta el infinito, pero como esto ahora no sería menester, en general yo destacaría:

Toda esa peña que jamás emitirá un comentario gracioso porque no les sale ni aun poniéndole una vela a San Judas Tadeo, patrón de lo imposible. Su prototipo es ese ente soso-soso, pero soso a morir; soporífero como el discurso del rey en Nochebuena. No se ríe ni cuando pones en marcha toda tu artillería humorística y mucho menos lo hará con un vídeo de gatos graciosos en Youtube. Procura que no te toque con él en la hora del café en el trabajo. O sí, dependiendo de si necesitas un Orfidal o no. Ansiolítico sin químicos, ideal para veganos.

Toda esa peña que sí emitirá comentarios “graciosos”, pero resulta que dicha gracia la tienen metida en ese inhóspito y sombrío lugar situado entre las dos nalgas: el ojete. Sí, al contrario que el bloque anterior, son capaces de hacer un chistecito y de reírse, especialmente con todo lo que sale de su boca. Con los chistes de los demás ya son menos proclives a la risa, no sé por qué motivo. Procura igualmente que no te toque con él en la hora del café. Y si te toca, escapa.

Personalmente, confieso que cuento con un buen fondo de anécdotas con protagonistas de los dos ámbitos, pero sin duda, el primero es el que me parece más curioso. Recuerdo, por ejemplo, una vez que entré en una perfumería para comprarle a mi suegra su tinte del pelo. Me atiende amablemente una chica:

-Lo siento, pero este tono no lo tenemos. Le puedo ofrecer uno muy parecido, aunque algo más oscuro.

-Nooooooooooooo. ¡No puede serrrrrr!, – añado yo con tono de gracieta-.

Pues llévese este, que es muy parecido.

-Ay….no sé, que yo con los pelos de mi suegra no me la juego, ¡que igual me retira la palabra!, -sigo de buen rollo-.

-Mujer, ¿cómo te va a dejar de hablar por eso?

::::::::::::::::::::::::::YA LO SÉ, TÍA. ERA UNA BROMA:::::::::::::::::::::::::::::

¡Es que esto del pelo es una cosa muy seria! ¡Olvídese del efecto invernadero! -me río yo sola, algo muy habitual-.

-Hombre, no es seria, es solo pelo.

:::::::::::::::::::::::::::LA DOY POR IMPOSIBLE:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Pues entonces le digo que venga ella otro día y que elija el que le guste -así me gusta, comentario neutro-.

-Como usted vea. Si no quiere tener problemas con su suegra va a ser lo mejor.

Resultado final: salí de allí con cara de pazguata, obvio. ¡Pero si yo solo quería darle un poco de alegría a la vida!

Ahora, sí; si quieres jolgorio a raudales, ahí están los protas del segundo bloque: el graciosillo de turno con humor cuñao. Cargante, con chistes más usados que un coche de autoescuela, siempre predecibles y a poder ser con tono picantón:

Premio Oscar número 1 al mejor guión de comedia : (Me encuentro comiendo un plátano) “Pero buenooo, ¡mira qué maña se te ve!”. Impresionante cascada de creatividad y fino humor.

Premio Oscar número 2: “Nos vamos de viaje el día cinco”, “Por el culo te la….ju ju ju ju…”. Se ríe él solo. Me alegra no ser la única que lo hace.

Entonces no te queda otra que aguantar el chaparrón o largarte con alguna excusilla. Yo opto por esto último, porque no sé cómo actuar con los que nunca se ríen y no tengo paciencia para aguantar a los que se ríen de más.

 

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