¡El colmo! Me da vergüenza estar de cumpleaños

¡El colmo! Me da vergüenza estar de cumpleaños

Mala cumpleañosSeñoras, señores; aquí hay temazo.

Comencemos, pues.

El día de tu cumpleaños es una fecha curiosa. Se trata de un acontecimiento que proporciona variedad de sensaciones según sea el homenajeado, de modo que para algunos solo aporta mera indiferencia, para otros es un motivo más para estar deprimidos debido al inexorable paso del tiempo, y, antagónicamente a estos, están aquellos o aquellas que lo toman como un día de gozo y alegría merecedor de todo tipo de festejos.

…..Y POR OTRO LADO ESTOY YO.

Queridos lectores y lectoras, me declaro la única persona en el mundo que pasa una vergüenza horrorosa el día de su cumpleaños, deseando que se acabe todo de una vez. Lo sé. Qué persona tan social y festiva, ¿verdad?

El caso es que he estudiado pormenorizadamente cuáles son las causas que me llevan a sufrir ese bochorno generalizado y me temo que, a grandes rasgos, me incomoda ser el centro de atención.

¿¿¿¿QUE TE INCOMODA QUÉ???? ¡JA!“, vocifera la audiencia.

Francamente, no sé a que se referirán; porque a mí, excepto cuando bailo por la calle, canto en las escaleras de mi edificio, me río sin moderación alguna, aplaudo los chascarrillos como un palmero de Camarón, monopolizo las conversaciones o me llaman la atención en el cine; por lo demás, soy una persona que puedo presumir y presumo de abanderar la discreción como modus vivendi. Por tal motivo, no logro entender por qué aseguran lo contrario, pero algún día lo averiguaré porque confieso que me tienen en vilo.

Aun así, sea por una razón o por otra, la agonía ante la fecha señalada comienza los días previos cuando, contemplando el calendario, inicio la preparación del programa de fiestas rebosando tranquilidad y sosiego:

“A ver, entonces, el viernes por la noche quedamos con mis padres y mis hermanos. El sábado vamos a comer a casa de tu madre y por la tarde quedamos con el CONVOY 1 de amigos, así que el domingo nos vemos con el Convoy 2, siempre que los del CONVOY 1 puedan ir el sábado por la tarde, porque dos de ellos no han confirmado, con lo cual igual solo quedo con una parte del CONVOY 1 este sábado y la otra parte la dejo para el sábado siguiente. ¡Ay no, que el siguiente habíamos quedado con el CONVOY 2! Aunque puede ser que el CONVOY 2 no pueda el finde que viene, así que lo mismo me dicen que quedemos este domingo y no el próximo. Pero si quedamos este domingo y no el que viene, no podré quedar ese día con la parte del CONVOY 1 que no puede el sábado, pero es que tampoco la primera parte del CONVOY 1 me ha confirmado nada, entonces lo mejor será que los traigamos a casa. Jo, pero no, porque uno de ellos le tiene alergia al gato, entonces será mejor llevarlos a un bar. ¿Pero cuál? Porque el que tiene sitio para todos no pone tapas, en el que sí pone tapas hace un frío que pela y en el que hay calorcito huele a pis. ¿Qué hago, por dios, qué hago? Primero hacer una tarta para la parte del CONVOY 1 que viene el sábado y luego comprar unos pasteles para el CONVOY 2. Pero, ¿recuerdas si les gustaba más la nata o la crema? ¡Ni idea! Entonces mejor merengue. ¡Ay no, merengue no!, que hay gente que no le gusta las cosas demasiado dulces, así que los encargo de cabello de ángel. ¡No, mierda!, que un par de ellas odian el cabello de ángel. Ya sé, puedo abrir un grupo de wasap con una encuesta que ponga “Votación: nata o crema”. ¿Qué te parece la idea, Costi?”.

“¿¿Costi??, ¿en dónde te has metido?”, pregunto mientras chequeo las habitaciones.

Parece que se ha largado. Qué raro está últimamente, no sé a qué ha venido este desplante. Ese hombre es un misterio.

Retomando el tema, os comunico felizmente que este año he estado algo más moderada. Cuando una consigue mirarse desde cierta cierta distancia, el cuadro no es muy halagador: me veo a mí misma organizando un encuentro festivo con la misma tensión que si estuviese preparando una cumbre del G8. Dado que de esta guisa me veo un pelín ridícula y desmesurada, la nena dice: “no gutta, nena caca”; por lo que a partir de ese momento voy bajando el nivel de expectativas todo lo que buenamente puedo, que no es poco.

Ahora bien, la cara de idiota que se me queda mientras cantan el “Cumpleaños Feliz”, no me la saca nadie. Cuatro versos más interminables que El cantar del Mío Cid y que, encima, nadie se pone de acuerdo a la hora de entonar “Te deseaamos todooos”, pues unos optan por esta versión más tradicional y otros proclaman tu nombre en una interpretación personalizada. El resultado final no se acerca a los coros de Carmina Burana, precisamente; y sumándole el corte que pasas porque no sabes hacia a quién mirar, te dispones a cantar tú también dando palmas al compás de la melodía. Al menos tienes algo que hacer.

No negaré que en el fondo, en el medio y en la superficie, lo que sientes es un aprecio inmenso hacia esa orfeón de cantores de Viena que aúnan sus voces no de manera muy afortunada, debo decir. Por ese motivo los quieres compensar con un ratillo agradable en el que no solo estén a gusto, sino que saboreen el momento más feliz de sus vidas, mientras de fondo se escuchan campanas en mi honor y una bandada de palomas blancas salen de un cofre dorado desplegando sus alas conmemorando tan fausto día.

PUES VA A SER QUE NO.

Expectativas idiotas, las justas, por favor.

2 comentarios

  1. Bufffff
    Doy fe. Lo de que tres semanas antes de tu cumpleaños tengas que estar a base de valium creo que no le pasa ni a la Preysler

  2. Author

    Vaaalee….aceptamos barco como animal acuático! 😁 Pero no me negarás q este año he estado algo mejor, eh? 😋
    Y he hecho las cuentas: si sigo en esta línea, puede que para cuando cumpla 48 se me pase definitivamente la histeria cumpleañera. 😁😁

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