Modas que no logro comprender

Modas que no logro comprender

Por mucho que nos guste desmarcarnos de los demás creyéndonos seres únicos e irrepetibles, lo cierto es que una vive en un mundo enmarcado en una época y en lugar, con sus convenciones sociales, sus manías y sus modas.

Y aunque me encantaría ir por la vida en plan Valle-Inclán, pasando absolutamente de lo establecido, sería una mentira como una catedral si dijese que siempre voy a mi aire vistiéndome la capa de Batman para ir a por el pan, simplemente porque me da la gana y porque me veo guapísima con ella. Pero no, es una pena pero no lo hago. De la misma manera que no me pongo un pelucón de Luis XV para ir a un curso de conversación en inglés. ¿Que podría hacerlo? Pues claro, pero por desgracia carezco del valleinclanismo suficiente.

Lo que desconocemos es si Valle-Inclán daría por buenas ciertas novedades en cuanto a la estética y ocio se refiere:

Ir sin calcetines en pleno invierno: Bastante desconcertada me tiene este tema, ya que hasta el momento, al único que conocía sin calcetines en el mes de enero era al Pato Donald; quien, curiosamente, posee la habilidad de conjuntar chaqueta y gorro del mismo color, a la par que derrocha personalidad al ponerse pajarita aunque no acuda a la cena de gala de un crucero de Pullmantur.

Puede ser que en la familia de las anátidas se le dé más importancia a una buena pajarita que a llevar los pinreles al aire. Yo ahí no me meto. Bastante tienen ya para educar a su prole haciendo que vayan en fila bien recta mientras esquivan las balas de los cazadores.

Ahora bien, quien me perturbará para siempre es la gente que luce sus tobillos despojados de cualquier método de calentura. Eso sí que es como una peli de contenido para adultos, porque al menos a mí me da más pudor mostrar mis tobillines desnudos cuando hace frío que hacer un topless. ¡Es que unas tetas ya están más vistas que el tebeo! Pero a ver con qué cara sales de casa con las canillas al aire y con cuatro grados y un 94% de humedad. Con cara de panoli, por supuesto.

¡Si es que ya no hay decencia, por favor! Y ahí ves a todos los hipsters paseando sus tobillos sin calcetines delante de zonas con niños, enseñándolo todo, todo y todo. Desde luego, ¡qué falta de recato y de moralidad! ¡Qué razón tienen muchos en afirmar que este país necesita una mano dura!

Botas militares y/o gorro de lana en pleno verano: Para intentar subir el calor corporal debido a la hipotermia que todavía perdura tras lo explicado en el punto anterior, cientos de individuos e individuas lucen botas militares en agosto. Como todo acto de tendencia suicida, tiene sus efectos secundarios, los cuales se suelen guardar en secreto, pues ante todo está parecer moderno.

En cualquier caso, si al llegar a casa usted se quita las botas y los calcetines -que ha decidido ponerse ahora y no cuando tocaba- y los pies los tiene como unas alcachofas pochadas a fuego lento, siga mi consejo: quizás le falte muchos puntos modernukis por ganar. Ser moderno no es cosa de un día, requiere su tiempo, y si continúa usted con este modus operandi, lo que le van a operar serán los pies pero para amputarlos. Y eso sí que no queda nada moderno.

Esperar por una mesa de un sitio muy cool tres horas y media: Lo normal, vaya. ¿Hacer cola durante horas y horas para conseguir una entrada de la gira de despedida de Bruce Springsteen? ¡¡No!! ¿Para que se escuche tu queja en el Congreso de los Diputados? ¡¡Ni de coña!! Entonces, ¿para qué un ser humano hace cola como si no hubiera un mañana? ¡Pues para comer! Ah, pobre, que está en un campo de refugiados y viene el camión de la Cruz Roja a repartir comida. ¡Que no! ¡Que es PARA SACARSE FOTOS MIENTRAS COME EN UN SITIO GUAY! Callémonos para siempre, porque si es así, está justificadísimo.

Puede que en esa calle haya tres bares de tapas con mesas disponibles, pero tú quieres el sitio que mejor sale en cámara, porque para subir al Insta una foto en Mesón Paco no merece la pena ni salir de casa. Total, tres horas y media se pasan enseguida mientras vas puntuando en Trip Advisor que estás hasta el moño de esperar. Lo bueno es que una vez en la mesa vuelves a poner un comentario superlativamente positivo, afirmando que todo es acojonante de bueno, incluso antes de que te pongan la comida en la mesa.

-Terracear cuando hace frío: Qué más da si hay un frente polar, que sea diciembre o que llueva a cántaros; eso siempre tiene solución, aunque sea en la habitación de un hospital ingresado por neumonía. Lo que no tiene arreglo es perderse esa última mesa que queda libre en la zona de terraza, porque de lo contrario te tendrás que ir para dentro, con los abueletes tomándose la manzanilla y la menta-poleo. Y no es por nada, pero hacen feo cuando aparecen de fondo en tus fotos del Instastories, por lo que para compensar este manchurrón en tu impecable trayectoria modernística tendrás que hacerte un retratito de tus tobillos sin calcetines.

¿No veis como todo tiene remedio en esta vida?

 

2 comentarios

  1. A mi lo que me perturba es que el Pato Donal no use pantalones pero si pajarita jajajajaja

    1. Author

      Efectivamente, es un despropósito, Sonia! 🙂
      O sea, va de alfombra roja de cuello para arriba, pero de peli porno de cintura para abajo?

      Que alguien nos explique eso, por dios! 🙂

      Mientras tanto, un abrazo, y gracias por leer a Mala!

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