Reseña cultural #2 ¿Cuqui o mierduki?: LAS REVISTAS DE COTILLEO

Reseña cultural #2 ¿Cuqui o mierduki?: LAS REVISTAS DE COTILLEO

MalarevistasVisto que a una le apasiona leer, no sería justo no dedicarle un momento de mi existencia a un tipo de publicación que propaga el bien por todo lo ancho de la humanidad como si fuese una ONG: las revistas de cotilleo.

Desde siempre me han gustado las revistas. Usted póngame algo para leer que yo lo consultaré pormenorizadamente, ya sea la Hobbyconsolas, ya la Automotor; siempre le saco algo de jugo.

En caso de estar en la sala de espera del dentista, por ejemplo, me leo el último número de la revista del Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la Provincia de no sé dónde. Aunque, a decir verdad, si por mí fuese escogería otra lectura un poco más agraciada, pero cuando llego a la salita todas las buenas están cogidas y me queda la revista de dentistas o un Pinta y colorea para los niños; opción esta última que descarto por si una mamá o un papá me acusa de apropiarme de cosas que no son para mi edad.

Total, que ahí estoy yo mirando las fotos y leyendo los procedimientos mediante los cuales un señor dentista le practica una endodoncia birradicular a un paciente. Apasionante. No sabes si te acojona o te fascina. Menos mal que en el momento en el que te planteas si pones pies para qué os quiero, una amable señora posa sobre la mesa un Hola.

Ahí es cuando una tiene que estar al quite, con lo que rauda y veloz me voy a por ella como si fuera un lingote de oro. ¡Qué digo!, tiene más valor que un lingote de oro. Una revista de cotilleo sencillamente no tiene precio. Lo bueno además es que te da igual si es la de esta semana o la de hace tres años, lo cual quiere decir también que son atemporales. Como veis, solo se pueden decir cosas bonitas de ellas.

Como toda categoría editorial, las podemos dividir entre cutres y finolis. Yo, que de vez en cuando me convierto en un ser optimista y positivo, le saco partido a cualquiera de ellas, sin embargo confieso que prefiero contemplar glamour. A saber: no es lo mismo ver a Julia Roberts en una alfombra roja, que a la fauna de la casposidad televisiva de este país. ¡Dónde va a parar!

Este subtipo de revistas sobre gente risible también tiene su gracia, porque hacen que te sientas megaculto e interesante al lado de esos personajes. Además, siempre adjunta un dossier con trucos para que las cortinas te queden blancas, del mismo modo que le puedes consultar a un doctor sobre un sarpullido que te ha salido en la ingle o pedir ayuda a un asesor legal para que te arregle lo de la herencia que te ha dejado tu tío-abuelo.

Es que por mucho que te esfuerces en menospreciar a las revistas del corazón, no existe en el mundo algo tan polivalente.

En cuanto a mis gustos personales, tal y como os comentaba yo opto por los famosos que visten de Yves Saint-Laurent, que se casan por cuarta vez, que se pelean con su ex por su casa en las Barbados y que acuden al Festival de Cannes subiendo por esas maravillosas escaleras. ¡Es que ni punto de comparación!

Por otra parte, creo que pocas veces he comprado alguna de estas revistas. Siempre las he recibido amablemente de segunda, tercera o de cuarta mano. Y si esto no es Comercio Justo, ya me diréis.

Las revistas de cotilleo no solo son entretenidas, sino también adictivas. No es la primera vez que estando en la peluquería, por fin llaman por mi nombre y, oye, que hasta rabia me da. Casi que estoy por decirle que le haga las mechas a aquella señora, que a mí aún me queda saber qué le pasa a Angelina con la custodia de su prole.

Del mismo modo que van también fenomenal para la concentración. Es más, hay ocasiones en las que estoy sola en casa durante varios días y aprovecho para leer por las noches en el sofá estas revistillas. Supongamos entonces que me llama el Costi desde la capital:

-Hola cariiii. En Madrid muy bien. Y tú, ¿me echas de menos?

-[……..Aquí vemos el conjunto de Givenchy que luce Meghan Markle en la recepción de…] Hola, cari, perdona, qué decías?

-Que si me echas de menos.

-[…….rge Clooney y su mujer en la convención demócrata. Ella, con vestido de…] ¿¿Qué?? Ah…sí sí…te echo mucho de menos, sí…[…vestido de Armani  muy similar al de Nicole Kidman…]

¿Qué estás haciendo?

-[Michael Fassbender posa por primera vez después de su boda…] …Eh…Pues nada, aquí leyendo unas revistillas….[…de su boda en Ibiza….]

Pues te dejo entonces. Duerme bien, cari.

Sí, sí, y yo también a ti…[¡Consigue el pelo de Alessandra Ambrosio!…]

-¿Tú también a mí el qué?

Pues eso..lo otro que decías…[…después aplica acondicionador y..]

Madre mía, te llamo mañana ¿vale?

-[… vete separando por mechones…] Sí, sí y yo a ti.

 

Concluyendo, dado que estas lecturas me aportan PURA FELICIDAD,

VEREDICTO DE MALA:

Mala revistas

 

 

¡¡Cuqui!!

 

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