Reseña cultural #1 ¿Cuqui o mierduqui?: EL PADRINO

Reseña cultural #1 ¿Cuqui o mierduqui?: EL PADRINO

Reseña El PadrinoAl grano, que son tres horas de peli

[Aviso: spoilers]

Pues resulta que la película comienza con el bodorrio de la hija de Don Vito Corleone (el Brando), y alucinas con el fiestón allí montado. Aunque lo que más me llama la atención es que se parece bastante a las bodas de mi pueblo excepto que, no es por nada, señor Corleone, pero me faltaban las fuentes de langostinos. Perdón, de emulsión de langostinos, que es lo que se lleva ahora.

Total, que un nivelazo de casamiento. Y no penséis que el Padrino contrató un trío musical con el organillo Casio. ¡No no no! Se trajo a un cantante que te cagas, orquestaza incluida, porque todo era poco para su Connie (no recuerdo cómo se llama la actriz. Vamos, en todo caso, un enchufe total  ya que es la hermana de Coppola).

Y nada, allí estaban todos pasándolo que te cagas cuando aparece el hijo de Don Vito, Michael (Al Pacino); guapísimo, vestido como si viniera de la mili. Me da a mí que por aquel entonces  el servicio militar era obligatorio o algo así. Prrfff, ya ves, y luego me vienen los americanos diciendo que es la tierra de las libertades y no sé qué.

Pero ojo al dato, que la verdadera chicha se estaba cociendo en el famoso despacho del Padrino. Se ve que allí manejaban billetes porque menuda maravilla que se hizo construir el tío. Madera de la buena, nada de aglomerado ni de muebles por módulos. Eso sí, para la pasta que invirtió allí, podría subir un poco más la persiana, que el despachito era para lucirlo.

Sin embargo que no y que no. Todo a media luz, como dice el tango. En todo caso, el Corleone se dedicaba a recibir a unos señores que iban a pedirle algún favorcito, tal y como rezaba la tradición.

Y no me extraña que los invitados fuesen a pedirle cosillas, porque no quiero ni saber a cómo estaba el cubierto en esa boda. Les debió de quedar la cuenta bajo mínimos. ¡Como para no! A ver quién es el guapo que no se esmera en la boda de la hijita de Il Padrino. Ah, y no nos olvidemos del gato que tiene sobre sus rodillas, que no deja de acariciarlo. Me imagino que se lo aconsejó su médico como remedio antiestrés, visto que lo de apretujar la pelotita de goma todavía no estaba de moda.

Como veis, este hombre tenía muchas cosas que atender. Y encima, le piden que mueva unos hilillos para que un productor de Hollywood contrate para una peli al cantante de la boda. El chaval canta divino, pero el fulano aquel de la productora le había cogido tirria, ¡y así no hay quien despegue una carrera artística!

Con lo cual, lo que viene siendo el community manager, o el RRPP de la familia Corleone, Paul Hagen (Robert Duvall), va a hablar con dicho productor para que el nene cantarín aparezca en la película. ¡Y vaya si va a aparecer! Os cuento:

Una mañana, el señor de las pelis (por cierto, menudo casoplón se marca el tío) se despierta raro en la cama, como mojado, y empieza a pensar: “ostras, ¿qué será? Como no sea que se me ha escapado la chorra por el otro lado de la Indasec, pues no sé qué puede ser. Ostras, ¡parece sangre!, pero juraría que la parienta ya no está en esa edad”. Y es entonces cuando destapa la cama y…¡¡se encuentra en medio de las sábanas la cabeza cortada de cuajo de su caballo favorito!! Así se las gastan los Corleone.

Aunque por otra parte, está la verdadera trama:  Don Vito se niega a juntarse con los otros clanes para formar un imperio de la droga. El Corleone tiene su corazoncito, que solo hay que ver cómo acaricia a su gato, y dice que nanai; que en lo de las drogas él no se mete, que son malísimas para la salud y te deja los dientes fatal.

Por supuesto, menudo cabreo se pillan los otros capos, por lo que un día Don Vito estaba con su hijo Fredo (el hijo panoli) en un mercado de fruta fresca en la calle, porque él pasa de transgénicos y solo se fía de los eco-mercados, y justo cuando se pone a discutir con la frutera sobre en dónde está la pegatina que garantiza el comercio justo, resulta que le pegan un tiro.

Y ahora es cuando van a saco con lo de las venganzas, y la guerra entre bandas. Informo,  no perderse aquí es complicado.

Primero, Don Vito se recupera de los balazos y segundo, Michael se erige como nuevo líder corleonístico y quiere vengarse de lo ocurrido con su padre. Para ello monta unos pollos tremendos, como por ejemplo, quedar con un rival en un restaurante, ir al baño con la excusa del pis, y coger una pistola que tenía guardada en…¡la cisterna del váter! Salió de allí y se puso en plan Rambo.

Además, otro que va a pagar todo este mal rollo es Sonny (James Caan), el hermano de Michael. El pobre muchacho iba con su coche por la autopista, y en esto se para en una cabina del peaje, y no tiene cambio. Busca calderilla por todos los bolsillos y tú solo piensas:  ¿por qué no se habrá metido por el carril del telepeaje? El del coche de atrás, claro, se desespera y venga ¡RA-TA-TA-TA-TA-TA! No hay derecho con el pobre Sonny.

Es aquí cuando llega uno de los momentos más emotivos de todos. A Don Vito le comunican la muerte de su hijo por una banda rival y, de verdad, que a una se le encoge el corazón contemplando lo maravilloso que es Marlon Brando en su sobrecogedora y contenida reacción.

Consecuentemente, Il Padrino se cansa de tanta violencia y en un consejo de bandas, exige la paz.

Por otra parte, y en medio de todo este lío, Michael volvió a Sicilia por aquello de conocer sus orígenes. Resumo: allí se casa con Apollonia (que el Costi dice que está muy buena pero que es un muermazo de tía), aunque se la matan por culpa de otra venganza. Vuelve a los EEUU y se queda con la mujer que tenía, interpretada por Diane Keaton. ¡Menudo pájaro!

Pese a lo de la nueva paz y no sé qué, la cosa acaba mal, porque a Don Vito le da un ataque al corazón un día mientras jugaba con su nietecito en su huerta; pues ya os conté que él era muy veggie y le encantaba el mundo de los tomates sin tratar genéticamente. Poco le sirvió cuidarse tanto. ¡Da una pena!

Y ya lo podéis imaginar, ni paz ni leches; ahora Michael va a ser el nuevo Padrino. (Lo veremos en el la segunda parte).

Hala, nos os quejéis con la Mala-reseña.

 

VEREDICTO DE MALA:

Veredicto Cuqui

 

 

 

 

 

¡¡Cuqui!! Y nunca me cansaré de verla.

4 comentarios

  1. Es verdad. Mucha boda pero ahí faltaba un buen marisquito.
    Me ha encantado. Que risa!!!
    😂😂😂😂😂

    1. Author

      Hombre, por favor, pues claro que faltaban sus gambitas, sus langostinos…una boda como dios manda. Debe ser que se lo gastó todo en montar su despacho. jajaja

  2. 😂😂😂😂 a esta boda “CORLEONICA” le falta la abundancia de las bodas galegas😂😂😂

    1. Author

      Pues claro, hija. Ahora que de fiestuqui y de personalidades iba sobrada la boda. ¡Pero ponme un centollito o algo! Un besooo

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