Consultar un problema de salud en internet.

Consultar un problema de salud en internet.

No soy yo persona de buscar solución a mis males en internet, salvo que se presente en mi vida un problema de acuciante gravedad como una posible aparición de hongos en la uña del dedo gordo del pie. En ese caso, comprenderéis que por mera cuestión de urgencia, indague en esa fuente de sabiduría y de fiabilidad que es Google.

De manera que me planté ante el cursor parpadeante con una premura similar a la de si se tratase de la peste negra. Puede que mi actitud fuese algo desmedida, pero teniendo en cuenta lo que contemplaría en cuestión de segundos, creo que hasta me quedé corta. Ni más ni menos que aparecieron cien fotos de pies a cada cual más feo, llenos de pelos negros en los nudillos y acompañados de un proceso desintegrador de uñas que me dejó muy asustada. Si era cierto que mi pobre dedo iba a sufrir aquella catástrofe, ya me veía en una isla como se hacía antiguamente con los leprosos.

El caso es que dejé las imágenes de lado y procedí a informarme en serio, porque visto lo visto, aquello no parecía ninguna nimiedad.

Pinché entonces en un enlace que me llevó a YAHOO RESPUESTAS, web tratada muy injustamente, teniendo en cuenta lo bien que fomentan el crecimiento de la vida sana y espiritual. En Yahoo, busques el problema que busques, desde un dolor de muelas hasta los cuernos que te pone tu novio; todo se arregla con cuatro cosas que encuentras por casa, siempre que esa casa esté situada en Michoacán, México. De lo contrario, a ver dónde encuentro yo un pimiento chiltepín y una ramita de epazote.

Qué pena que mi súper no disponga de esos ingredientes, porque según los consejos de aquellos internautas, todas las adversidades desaparecerían de mi vida si hiciese un emplaste con ellos y lo pusiese… ¿sobre la uña? ¡No! ¡Sobre el alféizar de la ventana! A lo que tendría que sumarle además dos velas y un rosario para rezarle a la Virgen de Guadalupe, y a ver en dónde encontraba yo a esas horas un chino abierto para comprar un rosario y, ya de paso, un poquito de fe.

La verdad es que un bazar chino lo encontraría abierto a cualquier hora, pero eso ya es otro tema.

Dada la complejidad logística e instrumental que conllevaban los remedios de Yahoo respuestas, hago doble clic en otra opción: FOROCOCHES, ese foro en el que se entremezclan idiotas de variada condición, desde machistas hasta miembros de la extrema derecha. En general, ignorantes de rompe y rasga que conforman un bochornoso abanico de inútiles mentales.

Forocoches también cuenta con un brazo armado, como cualquier otra asociación radical, con sus skinheads dispuestos a patearte el culo si dices algo malo del Real Madrid o si pones en entredicho la unidad de España. Pero no va a ser todo negativo. Lo cierto es que son gente polifacética; lo mismo te mandan un paquete bomba a casa, que te ayudan con el hongo de tu uña, que es lo que a mí me interesaba.

No obstante, de poco me ayudaron sus palabras, porque más que aconsejar, lo que hacían eran avisarte de que la masturbación te estaba pasando factura o que te quedaban pocas horas de vida: “¡Eso es por hacerte tantas pajas!”, advertía uno. “Que te la chupen un rato y ya verás cómo se te pasa”, recomendaba otro. “Eso es gangrena. Te quedan dos días de vida”, anunciaba un tercero; aunque viendo el panorama, no le hice mucho caso. Por cierto, sigo viva.

Harta de tanto mamarracho, decidí inclinarme por informaciones contrastadas de verdad. Me meto entonces en UN BLOG DE UN TÍO QUE NI ERA DOCTOR NI NADA, SINO UN ENTERADILLO. Eso sí, respondía a sus lectores con vocabulario médico al estilo de: “La onicomicosis se debe fundamentalmente a la disminución del riego sanguíneo y al engrosamiento de la uña asociado al paso de los años”. Ya ves. Un sabelotodo insoportable que encima me estaba llamando vieja. Pasé de él totalmente.

Y tras estos fallidos intentos de sanar mi dolencia leyendo a cuatro lerdos con más ínfulas que conocimientos, por fin encuentro LA WEB DEL DOCTOR VALDECUELLOS, un señor que, vete tú a saber, perfectamente podría ser el dueño de un prostíbulo, aunque viendo su foto con bata blanca y los brazos cruzados, convencida estaba de que se trataba por lo menos de un neurocirujano.

El doctor Valdecuellos no solo posaba en bata blanca, sino que ofrecía una página de diseño nórdico, muy blanca y minimalista; y respondía las cuestiones metódica y concisamente. Eso sí, recordándote que no se trataba de una cita médica presencial, por lo que siempre acababa con la misma frase: “En cualquier caso, si usted tiene dudas, acuda a su médico”. ¡Pues vaya tongo, doctor Valdecuellos! ¡Pero si le estoy preguntando a usted es porque no me apetece ir! Menuda decepción, teniendo en cuenta el corte tan elegante que tiene su bata. Búsquese un papel en Anatomía de Grey, que le irá mejor.

Yo iré preparando un emplaste, tal y como me decían mis amigos de Yahoo, aunque lo haré con un pimiento de Padrón y una ortiga, que es lo que más a mano tengo.

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