La programación televisiva: esa pocilga.

La programación televisiva: esa pocilga.

Llamarla pocilga sería otorgarle más valor del que tiene, puesto que en ella se revuelcan los adorables cerditos. La tele es un auténtico vertedero adonde van a parar las ideas más infectas del ser humano. Sin imaginación y con muy mal gusto, los creadores de contenido, productores y directivos han creado un microcosmos del horror.

Salvo La 2, esa cadena que contiene mucho más que documentales de gacelas en el Serengeti, todo lo demás es una basura incendiaria. Lo peor de todo es que la mayoría de estos grupos mediáticos alardean de innovadores formatos y de audiencias millonarias, aunque todos sabemos que ni una cosa ni otra aseguran un mínimo de dignidad para el espectador. Yo, sin ir más lejos, confieso que siempre he sido muy pedante y presumo de detectar los bodrios a cien kilómetros, así que jamás le doy la oportunidad a algo que me huela a podredumbre.

Este desbarajuste de mal gusto y de memeces ocupan las veinticuatro horas del día. Desde que raya el alba hasta que raya el alba de nuevo. Igualito que el día de la marmota.

Mostremos lo que nos ofrecen las cadenas de este país, comenzando, por supuesto, por la franja matinal:

INFORMATIVOS A PRIMERA HORA DE LA MAÑANA: Se trata de un noticiario, pese a que tienes que pulsar el botón de info del mando para asegurarte bien, dadas las persecuciones de coches y música bakalaera de fondo. Tras la presentación rancia del director de la cadena como un telediario matutino “más moderno, más visual, más dinámico”, recomiendo absténgase del visionado gente con resaca, gente con buen gusto, gente que ame la vida en general. Por el contrario, lo aconsejo a todas las personas que tomen ansiolíticos por la noche. Veinte segundos de esto, y adiós a la sensación de adormilamiento.

En cuanto a las noticias, tenemos vídeos de Youtube para todos los públicos, desde unos canguritos monísimos a huracanes arranca-árboles en Kansas. Pandemia bla bla. El Real Madrid bla bla bla.

MAGACíN MATUTINO: Batiburrillo que pretende ir de periodismo del bueno, aunque puede que el único periodista sea el maquillador, que sí tiene el título, pero como no encontraba trabajo, se hizo un Ciclo Medio de Estética.

Es un programa difícil de digerir pero fácil de describir: gente ignorante hablando. Al frente, una conductora estrella, de esas que cuando llegan las vacaciones se va tan ricamente, y ponen a la segundona de turno. Dicha celebridad va de tolerantísima y de leída en temas de política nacional y mundial. Bien es cierto que no suele tener ni pajolera, pero clava el tono de erudita en todo aquello que sentencia. Porque allí no se dice, allí se sentencia. Luego ya en la sección varietés, con el salseo y el marujeo, muestra su lado campechano y graciosete.

PROGRAMAS/MESAS/DEBATES DE POLÍTICA: Nota: Véase el párrafo anterior, ya que mantienen características similares. No obstante, este último parte como la versión seria y más específica en cuanto a política, aunque al terminar no sabes qué has visto exactamente. Se ha hablado de todo menos de politiqueo: uno se ha bañado en su ego, otro que no ha parado de interrumpir, el tercero ha rematado al primero con un superego mayor, un cuarto que tiene más ego que todos y un quinto que aparece por videoconferencia. Quiere hablar pero no puede. Lo mantienen aun así en una ventanita de la pantalla, junto con otras cien ventanitas con informaciones megaesenciales. No sabes a qué atender. Al final te quedas mirando al señor que no pudo hablar por pura solidaridad.

Prosigamos con el horario de tarde:

-INFORMATIVOS DE LAS TRES DE LA TARDE: Casposos, partidistas, con presentadoras con peso de modelo famélica y dientes blanqueados cuatros tonos. Ellos pueden ser como les dé la gana. Los sacan de cuerpo entero, que es lo que se lleva ahora, y nos explican las estadísticas que salen de fondo con el tonito de un maestro de primaria, todo para que los de casa no nos perdamos, ya que somos medio lelos. ¿El resto? Pandemia bla bla. El Real Madrid bla bla bla.

SERIES DE FICCIÓN/ TELENOVELAS: Series de producción propia y de emisión diaria, con poco presupuesto y decorado de cartón. Salen caras nuevas, pero también hay sitio para profesionales de los de siempre. No me parece mal, hay que comer y la cosa no está para ser selectivos.

Capítulo aparte merecen las series de nacionalidad turca. Para ello os emplazaré muy pronto a uno de mis estudios acerca de este fascinante mundo. Por lo demás, repiten series americanas una y otra vez, incluso con varios pases al día. Es una lástima, al final consiguen que te entre urticaria cuando ves un fotograma de esa serie que siempre te había gustado.

PROGRAMAS-EXCREMENTO: Nada que decir. Todos los conocemos aunque nadie los ve, porque estamos ocupados con el documental de La 2 sobre los monolitos de la Isla de Pascua. Son programas antropófagos, se devoran y se despellejan los unos a los otros. Hay momento para el humor, como cuando utilizan palabras rimbombantes para dárselas de espacio cultural. Importante: su duración es más larga que un partido de Borg contra McEnroe.

CONCURSOS: No importan las preguntas ni el formato. Lo importante son las chorradas del presentador y lo andalú que parece todo el mundo. Si no lo eres, te mandan serlo. Cuenta un chiste aquí, taconea allá mientras el público da palmas. Al final, el concursante era de Frades de la Sierra, Salamanca.

Y por último, la agenda nocturna:

INFORMATIVOS PRIME TIME: Hora para la vieja gloria masculina que luce solárium y peina el flequillo para disimular calva. Entona nasalmente y sus tics ya son marca de la casa. Llega a la redacción quince minutos antes; suficientes para leer el teleprompter: pandemia bla bla, el Real Madrid bla bla bla, y se va a dormir; no sin sacudir bien los folios en la mesa y soltar un chistecito para toda la familia.

REALITIES: Todo lo que se os ocurra: cantar, bailar, cocinar, ligar, coser un vestido, forjar un cuchillo, hacer tartas, tocar la pandereta… Con todo esto se puede hacer un reality de cuatro horas de duración. Cuando termina la temporada, la semana siguiente comienza su versión para ancianos, luego para famosos, después para niños, le sigue para mancos y vuelta al principio. No hagas zapping. Pongas en donde pongas, te vas a encontrar con uno.

SEÑORES JUGANDO AL PÓQUER: Unos tíos sentados en un plató con luz de quirófano. Nadie habla y cada quince segundos hay anuncios de casas de juego. Te duermes hasta que te despiertan las persecuciones de coches de los informativos matinales.

Consejo de amiga, poneos mejor con un librito.

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