Levantarse a las 04:30. La nueva religión.

Levantarse a las 04:30. La nueva religión.

Últimamente no hago más que encontrarme con artículos y vídeos que me informan de los beneficios de levantarse muy temprano.

Dado que para mí, lo único positivo de levantarse de cama es el alivio del dolor de ciática, en principio me negué a escuchar esos fundamentalismos que penalizan a todos aquellos que no son hiperactivos, megadeportistas y supercreativos las 24 horas del día.

No obstante, la carne es débil, y no me pude resistir al gancho que me ofrecían estos señores madrugadores: una fotografía que mostraba los resultados de su estudio. A la izquierda, un hombre vestido con ropas extraídas de un contenedor que apenas tapaban su amplísimo perímetro abdominal, bostezaba ampliamente con cara de haber pasado la noche entre calimocho y calimocho.

A la derecha, un individuo de apolínea figura mostraba sus tríceps bajo una ajustada camiseta. Brazos en jarras, piernas bien separadas y una sonrisa confeccionada por el odontólogo de las estrellas. Su triunfador rictus facial era la huella de una vida pletórica, forjada a base de tempraneros hábitos. Y en caso de que alguien desconociese el motivo de esta victoria en forma de ser humano, lo dejaban bien claro con un arrollador, breve y conciso: “Él sí madruga”.

Tras esta impactante introducción, era imperativo proceder al visionado del vídeo adjunto. Necesitaba saber a qué hora debía levantarme para ir por la vida arrasando como el tío de la imagen de la derecha. Estaba dispuesta a escuchar cualquier propuesta. ¿Seis de la mañana? ¿Seis menos cuarto, quizás?

No.

La hora que separa el éxito del fracaso es las cuatro y media de la madrugada.

¿Cuatro y media? ¿Para qué? ¿Para ir a vendimiar? No, para sentirse bien con una misma y para ser una persona de provecho, porque de lo contrario no pasarás de despojo humano pestilente e inútil. Formarás parte de esa gentuza que se levanta a partir de las siete, como los vagos. Y tú, Mala, ¿quieres ser una bazofia andante? ¿Un desecho callejero?

¡Rotundamente no!

¿Veis? Ya me tenían en el bolsillo.

Ansiosa por descubrir mi nueva vida como futura mujer triunfadora, me dispuse, nerviosa, a ver el vídeo, siendo consciente de que aquellos minutos podrían cambiar mi fracasada existencia.

Por supuesto, compartiré con mi masa lectora la infinidad de datos provechosos que aprendí en tan solo diez minutos. Es por ello que os he confeccionado un didáctico esquema para que pongáis en práctica estas sugerencias de inestimable valor, y consigáis así una vida repleta de energía y motivación.

Atención; procedamos:

1) Sales de la cama a las 04:30 horas. Metes los pies en unas pantuflas forradas con lana de oveja de Nueva Zelanda, valoradas en 710 euros; de esas que tiene todo el mundo. Hasta ahí, lo normal. A continuación, caminas relajadamente sobre tu parquet con calefacción radiante hasta tu cocina de diseño de estilo open concept, en donde te preparas un té importado que solo se puede conseguir por encargo en el supermercado de El Corte Inglés.

Como estás encantada con tu vida y tus muebles de diseño escandinavo, disfrutas de la tacita de té mientras observas por la ventana los prados primaverales cubiertos de rocío. Lo de contemplar la bombona de butano del balcón de enfrente es de auténticos desclasados.

2) Te vistes esa ropa técnica con tropecientas patentes: antifrío, antilluvia y, sobre todo, antipobres. Tras realizar un breve calentamiento, empiezas a correr tus 20 km diarios. Con calma, eso sí, por lo que cada 5 km debes detenerte para realizar varias series de abdominales, y descansar el cuerpo un rato.

Una vez que retomes la carrera, has de reparar en la belleza del entorno, especialmente esa hermosa cascada en abanico que servirá de fondo para un hacerte un selfie titulado “ Este amanecer me abraza más fuerte que nunca”. Lo subes a Instagram y reanudas el jogging con normalidad.

3) Llegas a casa, te tomas una ducha con mil chorritos masajeadores a temperatura fría, pues hacerlo a una temperatura similar a algo tibio está destinado para vagos. Después del aseo, eliges una ropa cómoda; de diseño minimalista pero de precio maximalista y comienzas a preparar el desayuno, que será más acertado cuanto menos se asemeje a un colacao con tostada. Ejemplefiquemos: ¿Café con leche y una magdalena?, regulín. ¿Revuelto de huevos con semillas de moringa, guayaba picada y emulsión de coco de Ceylán?, la perfección.

4) Hora de repasar agenda. Puesto que todavía son las 06:25 horas, te tomas tu tiempo para escribir tus memorias, repasar la prensa internacional, llamar a tu bróker y contestar a todos tus seguidores de Insta que te preguntan de dónde es la funda nórdica de la habitación. También deberías apuntar las tareas para el resto del día, pero como aún te faltan unas diecisiete horas en activo y a ese ritmo, puede que tengas que apuntar un infarto a las 19:30, lo dejas para otro momento.

5) Haces tiempo hasta que empiece la jornada de teletrabajo. Como persona de brillante eficiencia que eres, ya lo tienes todo listo para dar inicio a tu día laboral. La reunión por videoconferencia es a las 09:00, conque todavía hay tiempo para desempolvar tus viejos tubos de ensayo y mezclas esto con aquello, le pones Pato WC a lo otro, lo bates todo, y lo mismo te sale una vacuna anti-Covid la mar de competente. Otra opción es operarte a ti misma de ese maldito cálculo renal, y dado que tienes muchas horas por delante, incluso te da tiempo a hacer la rehabilitación completa.

Si eres más de la rama de humanidades, puedes filmar El Padrino IV o redactar un pacto de paz entre Israel y Palestina. El caso es hacer algo hasta la hora de de currar. Hiperactiva, ante todo.

6) De 09:00 a 17:00 horas trabajas sin descanso: Eres una fiera, estás a tope, lo tienes todo controlado, eres increíblemente productiva, resolutiva, los dejas con la boca abierta. ¿Y todo por qué? Porque eres una mujer que se levanta a la hora de los ganadores. Contigo nadie puede y mucho menos el despertador. Llevas trece horas sin parar y todavía te queda la sesión de tarde: curso de cata de vinos, clases de árabe antiguo y posar de modelo en la facultad de Bellas Artes.

Cierto es que la obra puede acabar titulándose “Mujer yacente por sobremadrugación”. Y yo casi prefiero que esculpan a una personita del montón, que ni fu ni fa. El éxito que se lo fabrique cada uno en su mente.

2 comentarios

  1. 🤣🤣🤣🤣vivimos en la era de los seres perfectos.. Pero no vamos ha hablar del comportamiento de trogloditas que tenemos mientras presumimos de perfección… pa qué!!!! 🤐.
    Muy bueno mala,yo me quedo con los mediocres del montón, molan más! 😘

    1. Author

      Muchas gracias, Mayte!😍
      Un cansinismo total, tanto la perfección como sus predicadores. Lo peor es que solo existe el día o la noche. No hay posibilidad de adaptar estos consejos a la conveniencia de cada uno. O estás en su religión de hábitos perfectos o directamente eres un excremento.😂😂

      Como decía Danny Glover en Arma Letal: “I’m too old for this shit”😂😂
      Abrazo.

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