Como experta en temas amorísticos que soy y, dado el texto publicado en este mismo blog la semana pasada, es de apremiante necesidad que tratemos en esta ocasión el asunto opuesto: aquellas conductas o rasgos que al menos a mí, Mala, me resultan altamente deseables. Erotizantes a tope. Sin más preludios, centrémonos entonces en el núcleo de la cuestión, pues no hay tiempo que perder: -La ironía y el humor por bandera: Un comentario socarrón por aquí, una burla finamente hilada por allá, reírse de sus patosidades por un lado, presumir con irónica gracia de sus virtudes por otro, o hablar de algo cutre comoLEER MÁS

Desconozco el decreto ley según el cual se ha dictaminado que hablar de amor es de cursis. Puede que me equivoque, sin embargo me da la sensación de que se ha quedado relegado a las conversaciones de los más nostálgicos o sensibleros; de los que vulgarmente conocemos como “moñas” y que suelen formar parte de todo tipo de mofas. Pues yo, aprovechando la coyuntura, confieso sin pudor alguno que soy una moñas. Sí, y me encanta serlo, ya que por mucho que os esmeréis no encontraréis un tema más chulo que el amor, que el enamorarse, que el morirse de amor como lo hacían losLEER MÁS

[Suspiro] Ahh…la primavera….. Caen chuzos de punta, pero me dicen que es la estación del amor y del florecimiento del deseo. Los pajarillos se ponen cochinotes en las ramas de los árboles y, de hecho, piensas: “hay que fastidiarse, hasta los gorriones tienen más ganas de ñaca-ñaca que yo”. Obviamente, me entra el bajón, así que prefiero recordar esas épocas primaverales en las que andabas más caliente que el pico de una plancha. El deber llama y es por eso que trataremos a continuación el asunto amoril con el Costillo. Mi ya célebre enamorado no apareció de la nada, aunque pueda parecer que bajó deLEER MÁS