Tras finalizar una tarea recomendada por el Doctor C. (siempre es un placer volver a recordarlo, ¿verdad?) en la que tuve que recopilar por escrito una serie de datos durante tres meses, me quedé petrificada ante aquel tráfico de ideas y cosas y reflexiones y obsesiones entrecruzadas y pensamientos y percepciones. Qué buen ejemplo para mostrar esa bello recurso literario llamado polisíndeton, ahora que me doy cuenta. Y es que en mi cabeza siempre hay polisíndetos. Es como si nunca acabase de pensar en algo. Y esto Y lo otro Y aquello Y lo de más allá. Y, Y, Y, Y…..No hay final, amiguitos, esta cabeza nunca descansa. Me ocurreLEER MÁS