Pobre Milan Kundera. Habrán hecho unas quinientas mil versiones del título de su célebre novela. Lo habrán reinterpretado incluso los redactores de la revista Hobbyconsolas, referencia de lectura de toda una generación. Desde luego, yo no voy a ser menos, así que con camuflada vanidad, aquí os traigo mi visión personal de este encabezamiento literario ya mítico. Comencemos pues. El ser. ¡Qué sustantivo tan abstracto y metafísico! Anda que no he estudiado yo aquellos apuntes de filosofía que venían diciendo algo así como “EL SER ES Y EL NO-SER NO ES”. Y tan panchos se quedaban aquellos tíos que iban en túnicas diciendo estas chorradas.LEER MÁS

Cuando sonó el despertador esta mañana hice lo de siempre: encender la lamparita, dejarme estar a gustito cinco minutitos más, levantarme, dirigirme hacia el baño directamente, y; justo allí, se obró un pequeño gran milagro. Me coloqué ante el espejo y…oh…¡¡¡dioses del Olimpo!!! ¡Pues puede que no sea tan fea! De hecho, ¡anda!, mira con qué pelito más mono me he levant[piip piip piiip], y tengo buen colorcit[piip pip piiip], e incluso diría que tengo unos ojaz[piiiiiip piiiiiiip piiiiip]. Ay, qué pesaditos con el ruidito ese[piip piip] ya podrían apag[piip piiip piiiip], que me están taladrand[piip piiiiiip piiiiiiip] el cereb[piip piiiip piiiip piiiip piiiiiip piiiip]LEER MÁS