Hace tan solo unos días nos juraban que esta clausura nos iba a venir muy bien para reflexionar, ralentizar nuestros ritmos, dedicarte tiempo a ti mismo, sumergirte en la lectura, conversar tranquilamente y saber apreciar la belleza de las pequeñas cosas. Si no os importa, disculpadme un momento, por favor: Jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja He terminado. ¡Pero si esto es un sinvivir! Entre aplaudir desde el balcón, entrenar como una gimnasta olímpica, y leer los primeros textos de Bob Dylan y la biografía de Virginia Woolf, yo ahora mismo estoy al borde del colapso. A PUNTO ESTOY DE PREFERIR UN POQUITO DE FIEBRE QUE ME LIBERE DE TODOLEER MÁS

Hay épocas en las que no sales de casa, bien porque estás en un período de tu vida en el que crees que eres el ser humano más feo del mundo, o bien porque te lo manda el Gobierno. Ambas son igual de legítimas y en ambas tendrás que esforzarte para convertir tu casa en el anti-foco del aburrimiento supino. Pero tranquilos todos y todas, que aquí ha llegado vuestra heroína: YO; esa persona que da sentido a vuestra existencia y que os aproxima al júbilo y al placer. Sin más dilación, procedamos, pues, a la subsiguiente lista de tareas que os recomiendo para evitarLEER MÁS