No sé si me estoy volviendo una insoportable o es que ya lo era antes, pero a medida que me voy haciendo mayor, más gili me pongo. Encima, así… rollo cascarrabias, que todo me molesta, que nada está a mi gusto y siempre rumiando en un tono de voz semi-inaudible, solo alcanzable por la raza canina . Lo que por estos lares llamamos ser un “rosmón” o una “rosmona”; término con mucha enjundia y de una riqueza léxica y semántica sin parangón. Yo ya adelanto que ser una rosmona tiene su truco. No se trata de quejarte todo el día, ni de ser la mártir de una generación.LEER MÁS

No sé por qué, pero hay cosas en la vida que siempre le ocurren a todo el mundo menos a ti. A saber: nunca te toca la cesta de navidad del súper, nunca consigues la mega ganga de la que te puedas chulear, nunca tienes un hijo feo y; nunca, JAMÁS DE LOS JAMASES, eres ni serás una choni. De hecho, según tu criterio, tienes más posibilidades de que tu jefe te ordene ir a su despacho para alabar tu trabajo, que de ser una choni. Porque, ¿choni, tú? Ay…jeje…como que te da una risa floja y condescendiente tan solo de pensarlo. ¡Pero si túLEER MÁS