Este inesperado receso nos ha enseñado a algunos que el mundo sigue girando pese a la interrupción de algunas costumbres y actividades. Al final, a todo se acostumbra uno y, salvo motivo de vida o muerte, concluyes que al menos durante una temporada se puede estar sin eso o aquello; o conviertes este eso y aquello en otra versión acoplada al nuevo día a día. Sin embargo, intereses de todo tipo y cierto miedo al apocalipsis han determinado que algunas ocupaciones sigan adelante, no sea que su suspensión cause un cataclismo irreparable. Hablemos, por ejemplo, de la EDUCACIÓN. Bien, nos encontramos ahora mismo con todosLEER MÁS