Hace ahora justo 12 años, el Costi y yo decidimos hacernos cargo de un gatito que venía acompañado de un heterogéneo y colorido grupo de hermanos. Del padre de las criaturas no tenemos dato alguno, ya se sabe que después del kiki muchos se van a por tabaco y si te he visto no me acuerdo, aunque sí conocíamos perfectamente a su madre: una gata que resultaba ser la versión felina de Elizabeth Taylor, lo que conllevaba un éxito de ligoteo impresionante que tenía medio loca a mi suegra; la cual se había autoerigido como cuidadora de todos los gatos abandonados del barrio, y queLEER MÁS