No será por no haber buscado una pócima mágica que impida que los demás hablen mal de ti. Y subes montañas y desciendes valles y te vas al Nepal y a la Patagonia e intentas convencer a un chamán de una tribu del Amazonas para que elabore el antídoto contra el palabrerío ajeno. Nada. No aparece por ningún lado. ¿Será que no existe? Pues cosas que parecían impensables se han hecho realidad, desde clonar una oveja hasta convertir a verdaderos ineptos en gobernantes de un país. ¿Y me dicen que es imposible evitar que opinen sobre tu vida? Será que es cierto y tendré queLEER MÁS

En mi casa siempre ha habido una máxima: no se habla de dinero. Y punto. La verdad es que en caso de hacerlo, tampoco tendríamos mucho de lo que hablar. Es lo que tiene ser parte del modesto proletariado. Pero una cosa no quita a la otra. Éramos humildes, sí; pero conservábamos el mismo savoir faire que la gente adinerada y con poderío: hablar de dinero es muy personal y no se saca a relucir por ahí. Así me criaron y así sigo practicando esa religión. Sin embargo, hay ciertos individuos e individuas que, por varios motivos, se pasan el día dándome más cifras queLEER MÁS