Cuando sonó el despertador esta mañana hice lo de siempre: encender la lamparita, dejarme estar a gustito cinco minutitos más, levantarme, dirigirme hacia el baño directamente, y; justo allí, se obró un pequeño gran milagro. Me coloqué ante el espejo y…oh…¡¡¡dioses del Olimpo!!! ¡Pues puede que no sea tan fea! De hecho, ¡anda!, mira con qué pelito más mono me he levant[piip piip piiip], y tengo buen colorcit[piip pip piiip], e incluso diría que tengo unos ojaz[piiiiiip piiiiiiip piiiiip]. Ay, qué pesaditos con el ruidito ese[piip piip] ya podrían apag[piip piiip piiiip], que me están taladrand[piip piiiiiip piiiiiiip] el cereb[piip piiiip piiiip piiiip piiiiiip piiiip]LEER MÁS