Me asombra enormemente la capacidad de algunas personas para descalificar el trabajo de otros, sobre todo cuando no se anda demasiado versado en según qué temas. Es más, a mayor desconocimiento sobre equis asunto, mayor es el libreparloteo a la hora de desacreditar el esfuerzo ajeno. No tiraré de tópicos y no diré que la práctica de esta costumbre forma parte de la identidad cutre de este país, porque idiotas e ignorantes los hay en todos lados. No obstante, me centraré en los idiotas de aquí por dos motivos; uno, porque de los de fuera no dispongo información alguna, y dos, porque “agradecer esLEER MÁS