Ser una persona ambiciosa: ¿Está mal visto?

Ser una persona ambiciosa: ¿Está mal visto?

Mala ambiciosaHace varios días, charlando con unos amigos saqué a relucir el tema de la envidiable y meritoria vida profesional de un viejo conocido por todos los presentes en la conversación.

Efectivamente, amigas y amigos, el deporte que estaba practicando en ese momento era el único del mundo que no requiere de unas capacidades físicas dadas, ni necesita calentamiento ni estiramientos previos. No se considera todavía deporte olímpico, aunque por el número de practicantes debería serlo. Sin duda me estoy refiriendo a la actividad universal por excelencia: hablar de los demás.

Qué bien se nos da a todos y a todas. Sin diferencia de edad, cultura o credo, la facilidad con la que hablas de la vida de los demás es pasmosa. Bien es cierto que en mi defensa diré que aquello no se trataba de puro cotilleo criticón, sino de utilizar a esta persona como mero prólogo de lo que sería a continuación un buena tema de debate: ser ambicioso.

Para qué me voy a engañar. Qué vistosa me ha quedado la excusa pero no cuela: ESTABA COTILLEANDO COMO SI NO HUBIERA UN MAÑANA. Porque, a ver, ya que te pones, te pones. Esa es la base de los proyectos bien realizados. En cuanto te sumerges en una tarea, te involucras como es debido.

Y aprovechando la circunstancia, no solo nos ceñimos a chismorrear del protagonista, sino que sin hacer demasiados esfuerzos surgió una interesante controversia sobre el hecho de ser ambicioso. ¿Es bueno o malo? Cierto, puede que esta definición peque de demasiado simplona porque no se trata de si está mal o bien, sino que en realidad nos referimos a si está bien visto o no por los demás.

No es que vaya yo por la vida de socióloga ni de experta en conductas humanas, pero así, a bote pronto, cada vez que describimos a alguien y utilizamos este adjetivo, lo acompañamos de algún que otro gestito facial o entonación peyorativa, dibujando a alguien más parecido a un tiburón que a una persona valiente y trabajadora.

Con lo cual, no me queda más remedio que preguntarme acerca del porqué de la eterna comparación con animales depredadores: que si pirañas, que si buitres, que si lobos. Qué amoroso todo, ¿verdad?

De hecho, cuando se comentan las hazañas alcanzadas por citranito o citranita, parece que los tratamos desde el punto de vista de la codicia más retorcida. Nos los imaginamos aplastando a cualquiera sin pudor ni remordimientos. Un poco injusto, a mi parecer.

Hemos comprendido que desear algo o aspirar a algo efusivamente va de la mano con ser cero benévolo. Es como si no dejásemos opción a que es posible ser catedrático, al mismo tiempo que luthier y experto en lenguas caucásicas siendo una persona comprensiva y generosa con los demás.

¿Y no será que de lo que se trata es de que hay gente que se marca unos objetivos y los cumple a base de constancia, responsabilidad y esfuerzo? Y añado, además, el factor clave: valentía por toneladas. Puede que ese sea el punto diferenciador entre una persona ambiciosa y otra que no lo es.

Curiosamente, yo pertenezco al sector de los no-ambiciosos. No es algo premeditado ni he rezado una novena a un santo para ser así. Sencillamente mi forma de ser no combina bien con varias condiciones obligatorias que requiere la ambición; en especial, ser valiente.

Nadie tiene en cuenta que hay que ser muy osado para afrontar según qué retos en la vida. Ser ambicioso requiere mucho atrevimiento y riesgo y, por lo tanto, sufrir miedo en muchos momentos, pese a que mucha gente se olvida de esto.

Ahora bien, los que estamos en el otro bando, los que somos la antítesis del coraje, de ninguna manera somos amigos de la vaguería. Me niego a unir la poca ambición con la holgazanería. Puede que usted no llegue a ser director creativo de una prestigiosa agencia publicitaria, pero se esfuerza lo que no está escrito todos los días en su puesto de trabajo.

De la misma manera que tampoco significa que no seamos de naturaleza curiosa o que no le demos importancia a nuestros pequeños logros. En absoluto. Lo único que ocurre es que uno se conoce muy bien y sabe en qué terreno se encuentra cómodo, cuáles son aquellas cualidades que puede explotar y qué es lo que debe evitar para vivir más tranquilo.

¿No es de esto de lo que se trata?

 

 

 

2 comentarios

  1. Creo que la ambición no es mala, siempre y cuando no se convierta en una obsesión, de he o es bueno para ponerse metas y ver si eres capaz de llegar, es como me pongo un reto, si logro conseguirlo, puedo subir al siguiente nivel

  2. Author

    Exacto, Loli. Por eso rechazo el sambenito de trepas que se le ha puesto a la gente q se marca unos retos.
    Me ha gustado tu reflexión y espero que sigas aportando tus puntos de vista sobre las entradas de nuestra queridisima Mala.

    Abrazoo.😘

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