Ir de rebajas con mi amiga Ansi

Ir de rebajas con mi amiga Ansi

Camisetas iguales

¡Ya están aquí las rebajas de enero!

::::Inserte aquí la imagen del telediario con la primera señora que entra triunfante en El Corte Inglés::::

Sobra decir que unas rebajas no son rebajas sin que Matías Prats nos deleite con las imágenes de las señoras hacinadas en la puerta de este magnífico establecimiento. Aunque desde aquí entono mi pena nostálgica porque esta  estampa se está pasando al lado vintage, ya que cada año las rebajas varían de fecha más que la menstruación.

O sea, que vas tú por la calle comercial de turno a golpe de 29 de diciembre, con el rostro a una sonrisa pegada, pues este año no te ha cogido el toro y tienes todos los regalos listos para Reyes, y mientras vas caminando se te va poniendo cara de chulita, porque pobrecitas las chorrocientas mil personas que pasan a tu lado desesperadas, con bolsas en una mano, el paraguas en la otra, la bufanda que se cae, el bolso que se descuelga, el regalo para la abuela que aún no han comprado….(aunque a las abuelas siempre se les acaba regalando lo mismo: o un camisón, o una bata de andar por casa o unas pantuflas. Guauuuuu, qué regalos tan marchosos ¿verdad? ¿Y por qué no van a querer nuestras abuelillas un joyón de Tiffany’s o un frasco de Chanel nº5?  Yo ahí lo dejo).

Así que retomando nuestro paseo por la zona comercial, poco a poco vas comprobando que casi todas las tiendas están ya de rebajas. ¿Cómoooooo? ¿Pero eso no empezaba el siete de enero de toda la vida de dios?  ¡Y yo que ya he comprado todos los regalos y justo ahora está todo al 50%!

Ahora bien, y ahí viene lo bueno, curiosamente no entro en mi célebre bucle mortífero (gracias al doctor Cañón. Por cierto, revisemos la etimología de este nombre aquí), porque me puede más el alivio de tenerlo todo bien atadito aunque sea el triple de caro que el resto. Bien es cierto que también ayudan las autoexcusas que te vas poniendo para sentirte menos idiota que el resto: “Bueh…esas rebajas no son rebajas, les suben el precio y así parece que te hacen más descuento”, o incluso el mítico “El cartel de afuera pone todo al 50%, pero al final solo son cuatro cosas rebajadas”. Yo no sé a vosotros, pero a mí me funcionan y me dejan seguir a mi bola un ratito más.

¿”Un ratito más” he dicho? Ejem….sustitúyase por diez minutos más, que es el tiempo estimado en el que aparece mi amiga Ansi (“Ansiedad” le llama su madre, yo prefiero la forma corta y más cariñosa, porque lleva conmigo toda la vida y queda rancio llamarla por su nombre de pila), y me suelta justo lo que no me apetece oír: “¿Por qué le compraste a tu madre esa blusa si hace frío para ponerla?”, “¿Otras botas marrones para tu Costillo? ¿No hay otro color, Mala?” Como veis, Ansi a veces es un poco borde, así que la mando a paseo aunque la tía insiste en quedarse. Pero finalmente gano yo y quedamos para ir de rebajas a lo clásico, después de Reyes.

Lo dicho, que un día vas de compras deseando que Ansi se raje a última hora, porque, francamente no estás para soportarla en ese momento, aunque dice que si le da tiempo, aparece a saludarme. Así que entro en una tienda,a por una camiseta blanca de manga corta. ¡Ay, mira, aquí una justo en la entrada! Andaaa…otra muy parecida aquí al lado, y mira qué bien, están muy bien de precio y las dos cuestan lo mismo. En el probador la cosa va viento en popa, las dos me sientan fetén…hum….pues no sé cuál llevarme…Ya sé, me pruebo la primera otra vez: ajá, me gusta. Ya que estoy, casi que me pruebo la segunda: ajá, me gusta. Espera un momento…voy a ver cómo me queda de sisa la primera: ajá, me gusta. ¿Y cómo iba de sisa la otra? Bueno, me lo pruebo, que no me cuesta nada: ajá, me gusta.

Ehhhmmm….qué duda, la leche. Ansi me manda un wasap diciendo que lo más probable es que le dé tiempo a llegar, puff…fíjate que ahora me da pereza que venga, casi que estoy mejor sola.

Bueno, yo sigo en el probador con la camiseta. Jo, qué rabia, no me acuerdo cómo me sentaba el escote. Ahora mismo me pruebo la primera, y la segunda, y la primera, y la segunda….y ya salgo del probador porque me da corte acapararlo, y hago lo mismo en medio de la tienda; observo la primera, la segunda y ….”Holii Mala. Justo llego ahora, perdona por venir un poco tarde”. Nada, era Ansi, que llegaba como un tornado y con ganas de darlo todo. Yo no estaba de humor, y la tomé con ella. Dejé en la tienda las camisetas, ya no quería nada de nada. Joer, es que de verdad que a veces Ansi aparece como si tal cosa y ella ni un perdón pide. ¡Maleducada!

Definitivamente, iré otro día de compras. Por cierto, me hacen falta unos calcetines negros. ¿O mejor grises? No, negros. No: grises. No: negros. No: grises. No: negros. No: grises. No: negros.

Como veis, Ansi me adora.

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9 comentarios

  1. Bravísimoooo!!!
    Tenemos que concertar una cita entre las ansis a ver si así tenemos un ratito para ir de rebajas!!!!

    1. Author

      Eso, eso… Las mandamos a un bazar chino a que se tiren de los pelos entre ellas decidiendo si se llevan el gatito dorado o…… ¡el gatito dorado! Jajajajaja

  2. A mi quien me acompaña es mi amiga compul… Un poco coñazo también, sobretodo cuando veo el extracto de la tarjeta. Ya se podían ir de compras juntas!!!!

    1. Jajaja…Yo de momento no conozco a compul…casi mejor no vamos juntas de rebajas no vaya a ser que la conozca y no me desagrada…

  3. Author

    Si es que es lo que yo digo: hay que ir de compras a solas! Como se les dé a estas tías a hacer acto de presencia, te amargan el día. Y lo peor es que aparecen sin avisar ni nada.
    ¡Unas impresentables!

  4. Ja,ja,aja,ja… Muy bueno!!!! Ir de compras es agotador y estresante.

  5. Ay, qué bueno, me parto! Veo q Ansi es como el típico acompañante físico q en un alarde de “voy a echarle un par aunq ya sé seguro cómo acabará esto”, te acompaña a las rebajas, pero q en media hora ya está deseando q acabes de una vez y aunque no te lo dice directamente, con su mirada y gestos te deja claro q eres una petarda y q te está llevando la vida hacer una cosa q en cinco minutos él ya tendría lista, porque no se rayaría ni la cuarta parte de la mitad…

    1. Author

      Ja ja ja! Ese tipo de acompañante o acompañanta es el que yo llamo “el perchero”. Se dedica a sujetarte el abrigo y el bolso y poco más. A todo lo que le preguntas responde que “muy bonito”, pero que en el fondo es la forma fina de decirte: pero-vámonos-ya.

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