Yo no adopto perros: ¡adopto los problemas de los demás!

Yo no adopto perros: ¡adopto los problemas de los demás!

¡Pero qué rollazo de vida, os lo juro!

Yo es que siempre tengo que tener la cabeza ocupada en algo (malo) y como con lo mío solo me saturo moderadamente, pues tramito también los papeles de adopción de las penas de los demás; para obtener, de este modo, el mogollonazo de preocupaciones en el cerebro que hacen de mi vida una auténtica caca. Perdón: “hez”, que no hay motivo alguno para ponerme vulgar.

Para empezar, lo de ser empático con los demás dicen que está fantástico porque es señal de buena relación con el prójimo y, consecuentemente, con uno mismo y bla bla bla…

¿Sabéis que os digo?

¡ Tururú!

¡ Nanai!

¡Nastideplasti!

¡Pfffrrrrr!

Yo no quiero ser empática, quiero ser un autómata de la vida e ir por ahí con voz de C-3P0, dándole la chapa a todo el mundo pero al mismo tiempo pasando olímpicamente de ellos. De eso que por un lado me entra y por otro me sale. ¿Cómo se hará? Tengo una curiosidad que me muero.

Aunque sé que podréis decirme: “Hija, Mala, ni tanto ni tampoco; que hay un justo medio. Peocúpate por los demás intentando que no te afecte demasiado a tu vida “. ¡¡Ahhh, no!! ¡Ni en broma!

Yo, en el caso de desconectar de los problemas lo haría a lo grande. Me pondría una letra “P” gigante en todo el pecho que haría honor a mi nuevo pseudónimo: “Pasota”, y pasearía con ella por todo el pueblo, de arriba abajo y de abajo arriba. Y si alguien me dice: “ Mala, estoy fatal: “he suspendido el examen de conducir por novena vez”, yo le contestaría: “pues a mí, plin”. Y hala, de nuevo a lucir la “P” por mi alfombra roja particular.

Jo…qué gustazo solo con imaginármelo. Daría un riñón por volverme una sociópata anti-violencia y sembrar el mal con mi sangrante indiferencia hacia los demás. Sería entonces una persona horrible y narcisista, sí; pero divinamente que dormiría por las noches.

Yo no lo veo tan mal el plan. Bueno, sí, un poquito. Valeee, que sí, ¡que es horroroso!

Oye, cómo os ponéis por una cosilla de nada. Os hablo de un cambio que me vendría muy bien para mi vida y me ahora me decís que es inviable. Francamente, no hay quien os entienda; a ver si os aclaráis de una vez.

La verdad es que, bien pensado, el “Proyecto P” se me fue un poco de las manos en cuanto a sus bases ideológicas; pero confieso que me cegó el objetivo final. Me convertí en Maquiavelo por unos instantes y admito que tan mal no se estaba. ¿Es grave, doctor?

Y es que no sé por qué os extraña que haya recurrido a ese sórdido patrón de comportamiento frío y calculado, ya que el mío real es igual de oscuro e inquietante…pero en el lado diametralmente opuesto. Aunque ojo, no seré yo quien sostenga que soy una persona de una sensibilidad y una calidad humana excepcional; porque para empezar, obsesionarme con los problemas ajenos no es muestra de solidaridad, sino de que algo no marcha bien en mi azotea.

Ya está bien de pensar que cuanto más uno se preocupa por el otro, más bello ser humano es. ¡Ni mucho menos! En mi caso, creo que estar tan desmesuradamente pendiente de los demás no me hace mejor persona, ya que si fuese así, me deberían de haber beatificado hace mucho tiempo.

De hecho, con la inmensa cantidad de tiempo que he empleado en ello, ya tendrían que haberme puesto un santuario con sus peregrinaciones anuales, su merchandising y su día festivo. ¿Y ha ocurrido eso? No.

Ergo no tiene nada que ver con ser una ciudadana cuya bondad supere fronteras, sino con ser idiota, y con no saber lidiar con mis propios problemas. Olvidaos de una vez de eso de “qué hermosa criatura es fulanito. Se preocupa por los demás las 24 horas del día”. Pues verán, lo que le pasa a fulanito es que está fatal de la cebolla o que quiere que le hagan un póster en la puerta de su parroquia.

En cuanto a mí, está claro que es un caso que no tiene arreglo, pues sufro lo indecible cuando, por ejemplo, me cruzo por la calle a una vecina que me dice que está súper triste porque viene del veterinario de sacrificar a su tortuga.

Pues yo, Mala, llego a casa y venga a pensar “Ay pobree…ay pobre…¡que se le ha muerto la tortuga!” Y por la tarde, estoy tomando la merienda y toca el momento de acordarme de mi hermano y su agobio en el trabajo, y ya luego continúo con que mi madre no me llama y creo que le tocaba médico, con lo cual, estará terminal; y a continuación es el turno de mi Costi, que lleva con un catarro un mes, que eso no es bueno; entonces vuelvo a pensar en la señora de la tortuga llegando a su casa con la casita de la tortuga vacía; pero también me da tiempo a repasar las penas de cada una de mis amigas y de un vecino de mis padres que está enfermo y del negocio de abajo de casa que ha cerrado, pobres; y…y….y…..y…..y……y……y….y…

Total: llega la hora de meterme en cama. Y dale, y venga, y dale y venga.

Uy, me ha quedado como que es otra cosa. No. Ya sabéis que en el tema del ñaca-ñaca no estoy muy puesta, desgraciadamente. Me estaba refiriendo a mi desfile cerebral de pesadumbre y desasosiego de todo lo que le atañe a los demás. Jesús, qué nochecitas. Y qué mañanas. Y qué tardes.

¡Y qué vida!

Después de todo esto, considero que mi plan maquiavélico no estaba del todo mal. Iré bordando la “P” de “Pasota”, creo que me lo merezco.

 

 

 

 

4 comentarios

  1. Cómo te entiendo!! A mí casi nunca me sacan el sueño los temas ajenos, pero comerme la cabeza, me la como un rato largo también. Apoyo la moción de la P por todo lo alto y si le pones un “a la mierda con todo” bien grande, debajo, mejor q mejor. Hay que vivir! Y dejar de una vez por todas de que sea sinónimo de sufrir! Mucho ánimo😘

    1. Author

      Ay, qué idea me has dado!
      Y si nos hacemos unas camisetas con el logo “A la mierda con todo”? Yo me la pondría hasta en las bodas!! Oye, combinándola bien, fantásticas que iríamos.😂

      Intentaré interiorizar la frase de una vez por todas.
      Muchas gracias por seguir a Mala!
      Un abrazooo

  2. Pues ya es suficiente con los problemas propios como para andar adoptando los ajenos! Mala Mala que no me aprendes nada jijiji

    1. Author

      Ni aprenderé nunca. Avisando que es gerundio! 🙂
      Algún día bordaré en el pecho la letra “P” de pasota, lo juro y lo perjuro. Yes, indeed!

      Abrazo y gracias por vuestros comentarios.

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