Quiero ser minimalista emocional

Quiero ser minimalista emocional

mi pequeño ponnyNo me negaréis que con este título Fangoria no te harían un temazo brutal. ¡O los Kaka de Luxe! Bua, es que menudo himno podría salir de aquí.

“QUIERO [¡quiero! -coros-]

SER [¡ser!]

MINIMALISTA EMOCIONAAAAAAAAL [¡aaaaaaaal!]”

Esto es una mina de oro pilles por donde la pilles.

Lo cierto es que aunque parezca una canción de la movida madrileña, no es más que mi propósito para este año nuevo. ¡Y voy en serio! Mucho cuidado, gente, mucha atención porque quizás me convierta en un ser frío, aséptico, inerte.

Es más, nada de minimalismo. ¡Mejor ser nihilista emocional! Ser un trozo de carne que pulula por la calle y ya está.

Ahí, sí señor. ¡Esa es mi Mala! Y todo gracias a que viviría con las emociones en huelga. Solo funcionarían los servicios mínimos, que cubrirían situaciones de emergencia tales como un mal día de pelo o haber escuchado a Aznar por la tele.

Salvo estas dos excepciones, lo tendrían todo bajo control con eso del minimalismo emocional. Nada de estar siempre a flor de piel, eso ya no se lleva. Ahora menos es más y, salvo colocarme  todo mi joyerío encima, ya que ¿quién soy yo sin mi clinclineo de pulseras? , del resto me despojaré agreste y salvajemente.

Por mí, como si me convierto en un robot. Para comprobarlo, realicemos el test anti-robotización:

-Señorita Mala, Pablo Casado ha dicho que los estudiantes españoles ESTÁN CONDENADOS a ir al cole con inmigrantes: “¿Quééééé? ¡Dónde está ese tío que le digo cuatro cosas!”.

Señorita Mala, gente de su alrededor considera que es usted una exagerada y una intensita: “¿Perdona? ¿Per-do-naaaa? ¡Pero si solo relato lo que veo con cordura y prudencia!”.

-Señorita Mala: Sálvame Deluxe ha conseguido un nuevo récord de audiencia: “¡Pero qué país es este, por favor! Hala, ¡solo falta que vuelvan los toros a la tele!”

Suficiente. Los servicios mínimos de mi huelga de emociones no han dado abasto para cubrir tanta desfachatez. Prueba, por lo tanto, no superada. No llego ni al mínimo exigible para ser un robot en condiciones y ya me conocéis, para hacer las cosas así en plan birria, pues mejor no hacer nada y quedarme como estoy. Es por ello que puede, quizás, es posible, si acaso no sirvo yo para ser una abanderada de la causa nihilista.

De todos modos, he reflexionado sobre el asunto y creo que no se puede tenerlo todo.

Pongamos que soy una persona calmada y con un gran sentido común, que posee la voz de la sensatez cuando se necesita y que no precisa grandes aspavientos para hacerse entender.

Seguro que me tomarían como ese ser perfecto al que acudirías de vez en cuando para confiarle el más vergonzoso de tus pecados mortales. ¿Por qué? Porque su equilibrio te aportará paz interior, su tono de voz te incitará al relax y te hablará con oraciones simples y concisas.

Sin tardar dieciséis minutos en llegar al meollo de la cuestión.

Sin adentrarse en circunloquios interminables.

¡Estupefacta me hallo! ¿Y existe ese tipo de ente humano?

Sí.

:::::::::::::::Aunque no soy yo::::::::::::::::::

Por lo tanto, si yo me convierto en una persona maravillosamente estoica y cauta estoy convencidísima de que me quejaría de ser, a ojos de los demás, una tía poco achuchable. Muy ecuánime, sí, pero seguro que querría ser un oso amoroso.

Lo dicho, que todo no puede ser en esta vida.

Cierto es que a veces me encantaría dejar de ser el osito Mimosín y ejercer de tía seria, pero por mucho que intente no hacerlo, siempre me paso de teatrera, de tocona y de abrazona.

Lo sé, lo sé. Que las dos cosas no son excluyentes, que se puede ser más sentimental que Mi Pequeño Ponny y ser el colmo del sentido común y de lo comedido.

Pero dado que soy incapaz de conseguir ese perfecto justo medio, en caso de tener que elegir, me quedo con ser Tu Pequeño Ponny. A felicidad en forma de arcoiris no me ganaría nadie.

 

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