Un año de blog. Empezó siendo una chorrada y ¡sigue siéndolo!

Un año de blog. Empezó siendo una chorrada y ¡sigue siéndolo!

Mala NobelYo no sé cómo funciona esto del tiempo: entre que un señor fue un adelantado asegurando que era relativo y que otros señores viven atrasados con su Franco y su aguilucho, en realidad no tengo ni idea de si el tiempo corre deprisa o no.

Pero por lo de pronto, y a lo tonto a lo tonto, ya ha pasado un año desde que esta humilde servidora dio salida a un proyectillo bobalicón aunque hecho de forma muy amorosa.

De ninguna manera se acompañó de ínfulas ególatras o de objetivos absurdos e irrealizables. Por dos motivos; uno, porque no dispongo yo de ego suficiente como para andar derrochándolo por ahí ya que vivo con el justo y necesario, y dos, porque siempre he sido consciente de que soy una unidad minúscula, ínfima e invisible en el terreno de la blogosfera.

Lo cual, ojo, todo ello no te exime de tener ilusión por tu criaturita. Ahora bien, has de saber separar la ilusión de las altas expectativas, cosa que me atrevo a decir que la he manejado estupendamente. Si no buscas mucho más allá de disfrutar de una actividad realizada casi de forma egoísta, por y para tu disfrute, todo lo que venga a mayores será muy bienvenido.

Es más, será recibido con mucho gusto y sobre todo, con agradecimiento; ya que si alguien se ha parado un momentín a leer tu texto en la época de las frases cortas, del aquí y ahora y del ya; con enorme placer le doy las gracias in secula seculorum.

Lo estupendísimo es que he tenido que dar las gracias a más gente de la que pensaba. Ni más ni menos que a MÁS DE DOS MIL personas, que son las que han tenido curiosidad y demostrado fidelidad por las aventuras y desventuras de Mala. Por supuesto, estupefacta me hallo, puesto que una mindundi como yo jamás hubiese pensado en nada parecido. Más bien me corrijo, no se trata de no esperar nada a cambio por ser una mindundi, sino por tener un poquito de sentido común.

Lo que ocurrió en el fondo fue que asumí desde el primer segundo que solo se trataba de una personita, yo, toqueteando las teclas de mi ordenador, dibujando con mis lápices de colores y parloteando acerca de mis cosillas. Punto. No pretendía ni pretendo ser un nuevo referente de nada, de manera que cuando vas sumando seguidores te mueves entre el halago y el orgullo.

Y es que NO HAY NADA MEJOR QUE LA SORPRESA DE SENTIRSE APRECIADA CUANDO NO TE LO ESPERAS.

Por otra parte, además de esos dos mil adorables seguidores, me encuentro con que amigas y amigos se han sentido sorprendidos por esta faceta creativa. Desde luego, no he sido el asombro de sus vidas, pero sí los he visto contentos por haberme atrevido con algo, digamos, inesperado en mí.

Yo, Mala, me exponía por primera vez en mi vida con mis dibujos naíf fruto de no saber dibujar, con mis anécdotas; raras, algunas; bochornosas, todas. En suma, una miscelánea de vergüenzas propias y ajenas, de episodios sobre indecisiones idiotas que condicionan mi vida y de sucesos estrambóticos en los que se me va la olla más a menudo de lo que me gustaría.

Aunque bien es cierto que no soy capaz de quedarme anclada ahí. No me apetece en absoluto actuar como la víctima de un cerebro intranquilo, que es el que yo tengo. En principio, porque yo soy algo más que una persona obsesiva y una nervios de la vida.

Es verdad que mi forma de pensar y actuar no es la más sana. No hace falta emitir un comunicado especial para admitirlo. Ahora bien, si creo un blog única y exclusivamente para narrar mis penas, me convertiría en algo que no soy.

En realidad pensé justo en eso un día que estaba en una librería y me fijé en que había una mesa dedicada solo a libros con portadas muy parecidas entre sí. Se trataba de libros escritos por mujeres en los que la temática era mostrarse desbordadas por todo y a todas horas.

Me dispuse a leer los resúmenes de las contraportadas y prácticamente expresaban lo mismo aunque con distintas palabras: cómo tirar hacia adelante siendo mujer, cómo tirar hacia adelante siendo una mujer depresiva, y cómo tirar hacia adelante siendo una mujer depresiva y atosigada por su ansiedad diaria.

Pongamos entonces que me siento identificada con estas lecturas, sin embargo no quiero que mi blog sea así siempre. Porque Mala también canta, baila, es alegre cuando toca y es crítica con lo que ve a su alrededor. Un poco como todo el mundo, ¿no?

Con lo cual, puede entonces que no sea tan rara. Solo un poco. Venga, va, un poquitillo. Un poquititillo de nada.

La cantidad justa de rara para que la gente siga leyendo este blog.

Gracias infinitas y un millón de abrazos.

6 comentarios

  1. Lo que escribes y cómo lo es escribes es siempre una lectura fantástica. Sigue así Mala y enhorabuena por tu primer año blogger!!

    1. Author

      Muchas gracias, Mai. Qué lindo! Y gracias por ser tan fiel a Mala.
      Ahora el siguiente paso es ser una instagramer y hacerme fotos en bragas en el cuarto de baño de mi casa.😁

      Biquiños.😘😍😍

  2. Tú eres una estrella de la “blogosfera” que brilla con luz propia.
    ❤❤❤❤❤❤

    1. Gracias! 😘 Yo me conformo con ser tu estrellita.😍

  3. No suelo dejar comentarios… pero no dejo de leer ningún capítulo tuyo. Me entre te teniendo y me divierte. Sigue así.

    1. Author

      Muchas gracias, Asun.
      Me encanta que te lo pases bien y que seas tan fiel a las aventuras de Mala.

      Anímate a dejar más comentarios. Un abrazo😍😘

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