Que mi casa esté de camino a un gimnasio de esos para cachitas es una bendición. Cada noche observo desde mi ventana a su clientela yendo y viniendo, lo cual me proporciona una interesante muestra de datos con los que podré realizar un breve pero sustancioso estudio sobre esta singular tribu. Comencemos a desentramar este mundo, fértil en detalles de todo tipo: – Lo que antes era hacer ejercicio, ahora lo llaman “ENTRENAR”: Inculta de mí, hasta ahora pensaba que al gimnasio se iba a hacer deporte/gimnasia/mantenerse en forma en general. Oh, qué atrevida es la ignorancia y cuán errada estaba en mi usoLEER MÁS

Millones de veces. Esa es la cantidad aproximada de ocasiones en las que he sufrido el desencanto de escuchar que las mujeres entre nosotras somos unas lagartas, unas folloneras, unas liantas y demás cualidades de similar cordialidad que tan dañinamente nos acompañan desde las épocas de las cavernas. Por mi parte, estoy más que aburrida de llevarle la contraria a todo aquel y, sobre todo, a toda aquella anclada en esa absurda creencia de que nos devoramos las unas a las otras. Así que me negaré hasta el fin de mis días a alimentar esa teoría rancia y viejuna. Admito que, como seres sociales queLEER MÁS

La capacidad de autoentretenimiento de mi Costillo siempre ha hecho que nuestra vida social como parejita se limitase a amistades que provienen de mi parte, puesto que por la suya no había mucho donde elegir. Siempre ha sido feliz así. Acompañado está divino, a solas; simplemente en la gloria. Aunque recientemente su encanto natural ha surtido el consecuente efecto, siendo invitado a una estupenda comida veraniega apta para acompañantes. Esto es, yo. Con la fecha en cuestión marcada casi a fuego en el calendario de la cocina, cortesía de la agraria Viuda de González e Hijos, fuimos declinando otros eventos debido a la envergadura deLEER MÁS

Turquía, ese país descendiente del Imperio Bizantino y Otomano, de copioso patrimonio histórico, étnico, cultural y geográfico, ahora resulta que es conocido principalmente por ser la tierra en la que entras calvo pero sales peinando melenaza. Casi que prefería que la gente conociese a Turquía por el motivo de antes: porque de allí eran el Galatasaray y el Fenerbahce. Una razón como otra cualquiera. Sin embargo, el modo en el que se está tratando este asunto del injerto capilar, está comenzando a irritarme levemente. Y lo que en otra persona sería levemente, en mí se convierte en mucho tirando a me molesta bastante. Resumiendo, haceLEER MÁS

¿En qué que quedamos? ¿Nos queremos tal y como somos o no? Hace unas semanas tuve el inmenso placer de leer una revista cuyo contenido me pareció más que inquietante, ya que no me quedó muy claro si me dirigían hacia el amor propio o hacia el autorrechazo. Juro que desde los textos de Kant que no leía algo tan lioso. Se trataba de una publicación destinada al público femenino, de esas que ponen a una mujer en la portada bien aderezada con vinagreta de Photoshop. Mientras, a golpe de titular, nos vaticinan un verano a tope porque gracias a ellos luciremos jovencísimas, delgadísimas yLEER MÁS

  Como ya sabréis, llevamos tres meses con el mismo lema: que saldremos de esta convertidos en seres humanos más concienciados y altruistas. No sé de dónde viene esta hipótesis, pero quien la haya formulado mejor que se dedique a otra cosa que no sea la adivinación, porque augurar la llegada de una nube mundial de generosidad justo cuando todo el mundo se pone a comprar papel higiénico sin pensar en los pobres culos ajenos, francamente, me parece una predicción muy poco acertada. Yo es que no me fío de la gente que se olvida de los aparatos digestivos de los demás. Es una maníaLEER MÁS

Este inesperado receso nos ha enseñado a algunos que el mundo sigue girando pese a la interrupción de algunas costumbres y actividades. Al final, a todo se acostumbra uno y, salvo motivo de vida o muerte, concluyes que al menos durante una temporada se puede estar sin eso o aquello; o conviertes este eso y aquello en otra versión acoplada al nuevo día a día. Sin embargo, intereses de todo tipo y cierto miedo al apocalipsis han determinado que algunas ocupaciones sigan adelante, no sea que su suspensión cause un cataclismo irreparable. Hablemos, por ejemplo, de la EDUCACIÓN. Bien, nos encontramos ahora mismo con todosLEER MÁS

Por razones obvias, durante estas semanas hemos recibido un bombardeo masivo de anuncios que muestran imágenes de personas trabajando desde casa. A lo poco que me he detenido en ellas, he comprobado que la dicha más absoluta se te aparece como un espectro divino en forma de un estudio pequeñito aunque coquetuelo, de diseño escandinavo pero con luz sahariana, con cuadros de arte contemporáneo en la pared y un bebé que nunca llora sobre tus rodillas. Y mientras la criaturita da palmaditas y hace cucamonas, tú trabajas relajadamente, ataviada con una confortable ropa de lino en tonos neutros que combinan con el ambiente. Todo aLEER MÁS

  Después de casi dos meses en casa, el Gobierno dio comienzo a un protocolo que nos permite a los adultos salir a hacer deporte a determinadas horas. Yo, de naturaleza curiosa y de tendencia agorera, me temía que el día de la denominada “desescalada” iba a ser un regalo para mi amplio sentido del análisis. Me moría de ganas de conocer las variantes de todas las infracciones que se iban a perpetrar. Nada más tuve que esperar al sábado día dos de mayo, hora: ocho de la tarde. Como día especial que era, el Costillo y yo también salimos a formar parte de laLEER MÁS